Cómo pagar: crédito, débito, cheque o en efectivo
Use una tarjeta de crédito para la mayoría de sus compras grandes, especialmente si paga su saldo completo cada mes con regularidad. Las tarjetas de crédito ofrecen mejor protección que otras formas de pago. Si su número de cuenta cae en manos equivocadas, usted es responsable solamente por los primeros $50 de cargos, y la mayoría de los bancos grandes lo exoneran completamente de la responsabilidad. Si usted tiene una queja legítima respecto de un vendedor, es relativamente fácil que le quiten los cargos hasta que se resuelva su disputa, siempre y cuando reporte al banco dentro de los 60 días siguientes en que aparece el cargo en su estado de cuenta.
Use una tarjeta de débito cuando no le importe que retiren el dinero de su cuenta de cheques de inmediato. Las tarjetas de débito son una forma infalible de evitar los costosos cargos por interés de una tarjeta de crédito. Pero tiene que estar muy conciente de cuánto dinero tiene en su cuenta para no incurrir en cargos igualmente costosos por sobregirarse, que son alrededor de $30. Su responsabilidad en una tarjeta de débito se limita a $50 solamente si reporta el problema en los primeros dos días hábiles en que descubre el problema. Después de ese tiempo, el límite aumenta a $500, y no hay límite si se espera más de 60 días para reportarlo. Las tarjetas de débito además le dan menos protección si decide disputar un cargo con un comerciante. Una vez que el dinero sale de su cuenta, usted le puede pedir a su banco que intervenga en la disputa, pero el banco no está obligado a hacerlo.
Use un cheque si necesita hacer una compra cuantiosa en donde no aceptan tarjetas de crédito o débito y usted prefiere no llevar efectivo. Los cheques cancelados pueden también ser útiles como recibos o para fines de impuestos. Si un cheque desaparece, puede detener el pago. Claro que su banco probablemente le cobre una cuota por poner una orden de que no se pague el cheque, que puede llegar hasta $30.
Use efectivo cuando así lo quiera, siempre y cuando pueda darse el lujo de perderlo. No hay peligro de robo de identidad, y lo aceptan en casi cualquier parte. Pero no tendrá evidencia de haber pagado a menos que guarde el recibo. Ni tendrá la "influencia" para negociar que le proporciona una tarjeta de crédito en caso de una disputa.