RESURGIMIENTO DEL PLOMO
La aparición de plomo en juguetes, joyería y hasta en los baberos para bebé ha resurgido, luego de años de progreso para reducir el peligro del plomo a lo largo del país. Algunas razones son que el plomo es un metal fácil de usar para crear productos, el aumento en la importación de los productos y hasta el reciclado de los mismos.
El plomo, por ejemplo, ha aparecido en millones de piezas de joyería barata que se vende tanto para niños como adolescentes. Muchos de los artículos de joyería que contienen 90 por ciento o más de plomo, provienen de China y parecen estar hechos de desperdicio de baterías de plomo recicladas y de los paneles o circuitos electrónicos, según muestran estudios recientes dirigidos por Jeffrey Weidenhamer, profesor de química de la Universidad de Ashland en Ohio. "El reciclado es muy importante y necesario, pero no cuando convertimos ese desperdicio de plomo en joyería para niños", indica.
El plomo también se encuentra como un estabilizador para el plástico. Sin embargo, existen alternativas más sanas: el estaño, por ejemplo, es un ingrediente menos tóxico.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) reportaron que en varias regiones del país en 2005, más de un tercio de los niños que fueron identificados con altos niveles de plomo en la sangre, habían estado expuestos a artículos hechos de plomo, o decorados con el mismo. De la pintura a los juguetes, "cada poquito cuenta, porque una vez que el plomo está dentro del cuerpo es muy difícil eliminarlo", dice Mary Jean Brown, jefa de la división de CDC dedicada a la prevención del envenenamiento por plomo.
El que los estadounidenses hayan estado expuestos al plomo durante el siglo pasado se debió a dos productos en particular: pintura y gasolina. Para el fin de la década de 1980, esas dos industrias habían usado cada una cerca de 6 millones de toneladas de plomo en Estados Unidos, un residuo tóxico que aún permanece. Más de una tercera parte de los hogares de este país todavía tienen pintura con base de plomo, y una de cada 4 viviendas con niños menores de 6 años corre un riesgo significativo de contaminación por plomo en la pintura, polvo y tierra en su casa, según las estimaciones realizadas.
Desde que en la década de 1970, el gobierno federal prohibió el uso del plomo en la gasolina y la pintura para casas, el nivel promedio de plomo en la sangre se ha visto reducido en un 90 por ciento en los niños menores de 9 años. A pesar de esto, y basado en los datos disponibles más recientes del Centro Nacional de Estadísticas de la Salud (NCHS por sus siglas en inglés), alrededor de 460,000 niños menores de 5 años, equivalente al 2.4 por ciento del total, tienen niveles elevados de plomo. El CDC define el nivel de plomo como elevado cuando hay 10 o más microgramos de plomo por cada decilitro de sangre. Este nivel ha bajado desde 1960 en que era de 60 microgramos. En esa época, los funcionarios de salud estaban dedicados a prevenir el envenenamiento potencialmente fatal de plomo, que puede ocurrir a niveles más altos.
Hoy en día cuando el nivel llega a 10 microgramos, esto genera algún tipo de intervención por parte de los doctores o de los funcionarios públicos en la rama de la salud. La Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) recomienda que a todos los niños se les mida el nivel de plomo en la sangre al cumplir 1 año de edad y nuevamente al cumplir 2 años.
En un adulto, el nivel de plomo en la sangre, normalmente refleja solamente una porción del total de plomo al que ha estado expuesto. Así que alguien que resulta con un nivel relativamente bajo de plomo en la sangre, puede en realidad tener niveles de plomo en los huesos 1,000 veces más alto proporcionalmente, lo que refleja una exposición al plomo a través de toda su vida. El cuerpo trata a este metal igual que al calcio, por lo que cuando aumenta la demanda del cuerpo por ese mineral, el plomo puede absorberse de nuevo por el torrente sanguíneo.
Los resultados de un estudio publicado en la revista Circulation: Journal of the American Heart Association el año pasado, indican que el aumento de los niveles de plomo en la sangre de un adulto de 1.9 microgramos por decilitro a 3.7 microgramos por decilitro, aumenta 2.5 veces el riesgo de morir por un derrame cerebral. "La gente está consciente de lo peligroso que es la contaminación de plomo en los niños, pero no creo que se den bien cuenta del grave riesgo que representa para los adultos", nos dijo Ellen Silbergeld, profesora de ciencias ambientales de la salud de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg, y coautora de este estudio.
Los críticos afirman que los guardianes federales no han estado haciendo su trabajo debidamente. La CPSC ha sido "emasculada hasta el punto de ser totalmente inútil", dice Ann Brown, directora de la agencia entre los años de 1994 y 2001. "Hace que den escalofríos, tan sólo de pensar en esta agencia que debería de proteger a nuestros niños", agrega. Nancy Nord, la actual directora de la CPSC, hizo una defensa de su agencia en septiembre, ante un subcomité del Congreso y les dijo lo siguiente: "La CPSC ha sido y continúa siendo vigilante y asertiva en esta guerra continua contra la exposición al plomo en los niños por productos bajo nuestra jurisdicción".
Es posible que hasta el mismo comité consultivo de la CDC para la prevención del envenenamiento por plomo se haya visto sujeto a presiones políticas, según un informe dado a conocer en el otoño de 2002, por el Representante del Congreso Federal, Edward Markey (Demócrata por Massachussets). El informe llega a la conclusión de que las nominaciones de científicos renombrados por su trabajo en envenenamiento por plomo estaban siendo rechazadas, para en su lugar dar cabida en el comité a gente con intereses creados en la industria del plomo.
En ese tiempo, la agencia estaba considerando si la definición de "elevado" en referencia al nivel de plomo en la sangre, debería de ser aún más bajo que los 10 microgramos por decilitro, el estándar establecido en 1991. Algunos estudios recientes proponen que el mayor daño incremental parece ocurrir en el cerebro de los niños por debajo del actual estándar de 10 microgramos, y hay evidencia de que ocurre en niveles tan bajos como de 2.5 microgramos por decilitro.
En dos tercios del descenso de 9 puntos en el coeficiente intelectual, CI, experimentado por niños con niveles de plomo en la sangre de entre 10 y 30 microgramos, es posible que haya ocurrido en realidad a niveles menores a 10 microgramos, según un estudio hecho en julio de 2005 por un grupo internacional de connotados investigadores. El pediatra de los niños Johnson que conocía esta investigación, recomendó medidas preventivas cuando el nivel de plomo en la sangre de Coen estaba en 9 microgramos por decilitro y el de Nora, en 7. "A muchos padres simplemente les dicen que los resultados de las pruebas de sus hijos son "normales", si salen por debajo de 10", indica Christine Johnson.