Los problemas de Ruth Owens, una mujer de Cleveland que recibía un subsidio de discapacidad del Seguro Social, comenzaron cuando dejó de utilizar su tarjeta Discover y justo se acababa de pasar de su límite de crédito de $1,900.
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Durante los siguientes seis años pagó $3,492 pero nunca se redujo la deuda. Discover le cobraba comisiones y cargos de financiamiento que consumían todos sus pagos y su saldo se expandió a $5,564. En 2003, la compañía de la tarjeta demandó a Owens aduciendo incumplimiento del contrato de la tarjeta por no haber cubierto los pagos mínimos mensuales. Owens alegó en la documentación judicial que "después de pagar los servicios públicos cada mes ya no me quedaba dinero. Si mi situación hubiera sido distinta, les hubiera pagado". El juez del tribunal municipal de Cleveland, Robert Triozzi, dictaminó que Owens había pagado suficiente y declaró que había sido presa de "las injustas, irracionales y exorbitantes prácticas comerciales del demandante".
Es alarmante la facilidad con la que uno puede quedar atrapado en las garras del endeudamiento con las tarjetas de crédito. Gracias a las relaciones amistosas que han desarrollado durante años los legisladores y las agencias reguladoras federales con los bancos emisores de tarjetas de crédito, ya quedan muy pocas medidas que protejan al consumidor. No se han impuesto topes a las tasas de interés durante muchos años, por lo que una tasa de interés anual (Annual Percentage Rate, APR) tentadora y baja del 1.9 por ciento puede transformarse en cifras de dos dígitos según el capricho de la compañía de la tarjeta de crédito, o llegar a subir más de un 30 por ciento cuando al consumidor se le ocurre inocentemente contratar otra tarjeta nueva, pedir informes para conseguir un crédito para comprar un coche, o simplemente retrasarse en un pago con cualquier acreedor.
En el terreno de los cargos todo vale. Le pueden dar un buen jalón de orejas de $39 por pasarse del límite, retrasarse en un pago, o pagar menos del mínimo, por transferencias de saldos y adelantos de efectivo y transacciones en moneda extranjera. En palabras del Senador Christopher Dodd, demócrata por Connecticut, durante una audiencia ante el Congreso a principios de año: las tarjetas de crédito se han convertido en "nada más y nada menos que préstamos usureros de bolsillo".
Los efectos sobre la economía de los estadounidenses son obvios. En promedio, la deuda de tarjetas por vivienda con por lo menos una tarjeta de crédito superó los $9,300 en 2004. Esto es más del triple que el promedio en 1990. El número de consumidores que se declaran en bancarrota ha subido drásticamente: de 287,463 en 1980, en los albores de la desregularización de las tarjetas de crédito, a más de 1.5 millones en 2004. Las comisiones y cargos de financiamiento son mucho más difíciles de pagar para una familia con otros problemas financieros, por ejemplo, facturas médicas o pérdida del empleo. Elizabeth Warren, profesora de derecho de la Universidad de Harvard y experta en casos de bancarrota nos dice que "El costo creciente de las tarjetas está poniendo al borde del precipicio a cientos de miles de familias".
Nessa Feddis, consejero jurídico federal superior de la Asociación Bancaria Estadounidense (American Bankers Association), no comparte la misma actitud compasiva: "No son solo los gastos médicos el problema, más bien la nueva bolsa de mano tan linda que decidieron cargar a la tarjeta, me refiero a ese tipo de gastos". Añadió que son necesarios los cargos punitivos como "elemento disuasorio del mal comportamiento".
En 2003 esas medidas disuasorias, junto con los cargos cobrados por adelantos de efectivo, sobrepasaron las ganancias después de impuestos de la totalidad de la industria de las tarjetas de crédito en los dos años anteriores. Los emisores de tarjetas llevan registrando ganancias récord desde el 2000 y vieron que la cifra subió hasta los $30 mil millones en 2004. Se ha producido una ola de fusiones de bancos que ha dado como resultado que se consolide el poder en las manos de unos pocos que establecen unos términos y condiciones para los consumidores basados en la premisa: tómalo o déjalo. Antes de 1978, los 50 emisores principales representaban el 50 por ciento del mercado de tarjetas de crédito, pero para mediados de 2005 había solo cinco compañías, American Express, Bank of America, Citigroup, JPMorgan Chase y MBNA, que controlaban el 65 por ciento del mercado. Robert D.Manning, profesor de finanzas en el Instituto de Tecnología Rochester y autor de "Credit Card Nation" advierte que "el inminente matrimonio de MBNA con Bank of America va a hacer más reducido el círculo de actores principales y los consumidores pueden irse haciendo de la idea de que los expriman aún más con cargos y comisiones en ascenso".
No crea que ya se salvó si usted se encuentra entre el 45 por ciento de los titulares de tarjetas que pagan su saldo íntegro cada mes. Conforme van aumentando los intereses, los emisores de tarjetas buscan también la manera de sacar a cuentagotas ganancias de usted. Manning dice que "es probable que le pidan que ahora pague un cargo por recibir los estados de cuenta resumidos de final de año que solían ser gratis, o que pase a tener tasas de interés con penalización en las tarjetas que no use con frecuencia y, en general, es muy posible que vea un descenso gradual en el valor de los programas de recompensas, como las tarjetas que ofrecen millas de viajero frecuente o los reembolsos de efectivo como beneficios adicionales".
Warren añade que "este no es el caso de unas cuantas pirañas nadando en medio de un mar de grandes peces benignos. La desregularización del sector ha hecho que estas aguas sean muy peligrosas para el consumidor". A continuación presentaremos los peligros más importantes y le daremos consejos para mitigarlos.
INCREMENTO DE LA TASA N.° 1 QUIÉN - Melanie Mills DÓNDE - Medford, Ore. LO QUE PASÓ Mills se indignó cuando el banco MBNA le informó que la tasa de interés de la tarjeta que usaba para su negocio en línea, Medford Books, iba a incrementarse de 8.9 por ciento a 19.99. Después de haber investigado se dio cuenta de que el incremento se debía al mayor uso que le daba a su crédito disponible. "Bueno... no lo puedo creer, dice Mills, "es una tarjeta de negocios que utilizo en la exposición anual de regalos para hacer varios pedidos de productos para revenderlos. Para empezar, por eso abrí la cuenta". Desde el suceso canceló su cuenta y tiene que seguir pagando el saldo restante de $11,624 a la tasa original.
INCREMENTO DE LA TASA N.° 2 QUIÉN - Jeff Creason DÓNDE - Las Cruces, N.M. LO QUE PASÓ Creason es uno de los 50 consumidores que han puesto una queja ante Consumer Action en los últimos 12 meses por políticas de pago tardío. A él le cobraron un cargo de $35 por pago tardío porque Household Bank no registró el pago hasta dos semanas después de que lo envió por correo. En un lapso de dos meses, su tasa de interés creció de golpe de 20.9 por ciento a 27.24. "Ya estoy harto de los cargos, los aumentos de tasas y todo el lío de tener que estar siguiendo la pista a los pagos constantemente para estar seguro de que los registren a tiempo. Así que voy a pagar mi saldo y a cancelar la tarjeta", dice Creason.
La trampa del pago mínimo. A lo largo de los años, los emisores de tarjetas han ido bajando el pago mínimo requerido del estándar previo del 5 por ciento de los saldos pendientes al 2 por ciento. Los consumidores no se dan cuenta de que pagando el mínimo apenas están reduciendo el capital de la deuda. Si se llegaran a aplicar cargos y tasas de interés por penalizaciones pueden terminar debiendo más de lo que pagaron.
De hecho en Carolina del Norte, en un procedimiento de quiebra el año pasado, Capital One pormenorizó cuánto de la cifra que según ellos les debían los titulares de tarjetas correspondía al capital y no a los cargos de financiamiento. Resultó que en promedio los intereses y cargos conformaban más de la mitad del total de las cantidades adeudadas.
La preocupación sobre el efecto de los pagos mínimos reducidos instó a que las autoridades federales emitieran este año lineamientos exhortando a los emisores de tarjetas de crédito a aumentar el pago mínimo requerido a tal punto que se cubrieran los cargos de financiamiento y las comisiones durante el ciclo de facturación y se redujera una porción del capital.
Los emisores tienen hasta finales de 2006 para ir aumentando por fases los mínimos, pero algunos ya han cambiado sus fórmulas. Ahora Citibank exige mínimos que cubran el 1 por ciento del saldo más los cargos por pago tardío y cargos de financiamiento, mientras que, al momento de la impresión de este ejemplar, Bank of America exige un mínimo que equivale a las comisiones y cargos de financiamiento más $10 al mes.
Intereses desde el primer día. Las compañías de tarjetas de crédito gradualmente han ido reduciendo los períodos de gracia, que es el tiempo durante el cual las transacciones no generan intereses. Y más y más tarjetas llevan incluido un mecanismo que llaman intereses con doble ciclo que solo permiten que se eviten los cargos a la tarjeta de crédito si se han pagado por lo menos los dos últimos saldos en su totalidad.
Otro giro son los llamados intereses residuales que recientemente adoptó American Express y que funcionan de la siguiente manera. A usted le llega una factura con $1,000 de saldo el 1 de noviembre y envía el cheque por correo de tal manera que llegue el día de la fecha de vencimiento, es decir, 25 días después.
¿En dónde pueden los consumidores encontrar ayuda? No necesariamente en los tribunales; alrededor del 45% de las compañías de tarjetas de crédito obligan a los consumidores a presentar sus quejas en juntas de arbitraje.
Las autoridades reguladoras tampoco sirven de mucho. La industria de las tarjetas de crédito tiene una influencia extraordinaria sobre las autoridades reguladoras, dice Ed Mierzwinski de U.S. Public Interest Reasearch Group. Los emisores de tarjetas tienen la opción de establecerse como bancos estatales bajo la supervisión de la Reserva Federal o del Federal Deposit Insurance Corp. o de registrarse como banco nacional y estar bajo la supervisión de la Oficina del Contralor de la Moneda (Office of the Comptroller of the Currency, OCC) o de la Oficina de Supervisión de las Instituciones de Ahorro (Office of Thrift Supervision).
Elija bien. Averigüe qué tarjetas tienen políticas que le convengan como consumidor. En la tabla de la página 13 encontrará una lista de tarjetas bancarias con tasas de interés y cargos que se encuentran muy por debajo de la mayoría. También tome en cuenta las tarjetas emitidas por cooperativas de crédito. En julio de 2005 un estudio del Woodstock Institute, un grupo sin fines de lucro enfocado en políticas de desarrollo económico, descubrió que las tarjetas emitidas por las cooperativas de crédito tienen cargos y APR de penalización mucho más bajos. Para buscar una cooperativa de crédito en la que pueda ser elegible visite la página de la Credit Union National Association, www.creditunion.coop, o llame al 1-800-358-5710.
Estudie todas las posibilidades. Revise el cuadro de información "Schumer box", nombrado en honor del Senador Charles Schumer, demócrata por Nueva York, que impulsó la ley que exige que se publiquen todas las tasas en un tamaño de letra legible para los consumidores. Ponga atención a las notificaciones que reciba de la compañía de su tarjeta, ya que si usted usa su tarjeta después de recibirlas, se puede tomar como una aceptación tácita de los nuevos términos aunque alegue que nunca vió la notificación.
Negocie mejores términos. Si el emisor de su tarjeta le sale con un cargo por pago tardío o un incremento de la tasa, pida una anulación. Cuanto mejor sea su calificación crediticia más posibilidades tendrá, dice Scott Bilker autor de "Talk Your Way Out of Credit Debt". "Incluso cuando su calificación esté por debajo del promedio, va a seguir gastando dinero y les conviene que se quede con ellos y no se vaya con la competencia". Si por ahora no puede conseguir un mejor trato, con el tiempo puede mejorar su calificación de crédito si paga a tiempo y no sube su saldo. Más adelante podrá pedir una mejor tasa.
Pague a tiempo. En cuanto le llegue su estado de cuenta, envíe por correo sus pagos o haga los arreglos necesarios para hacer sus pagos en línea con cada emisor, sugiere Curtis Arnold, fundador de CardRatings.com. "No importa que el pago sea electrónico; algunos emisores tardan de dos a tres días en registrar el pago en su cuenta, así que conviene mandar la autorización electrónica del pago por lo menos con la suficiente anticipación para que no pase después de la fecha de vencimiento y así, ir a lo seguro".
Ponga una queja. Primero, registre su queja ante su fiscal general del estado (información de contacto disponible en www.naag.org). También ponga su queja a la Oficina del Contralor de la Moneda en www.occ.gov o al 1-800-613-6743. Si la OCC no regula al emisor de la tarjeta, le ayudarán a identificar quién es la entidad reguladora.
Cardweb.com, una de las mejores fuentes de información sobre el sector de las tarjetas de crédito, analizó 10,200 ofertas de tarjetas para identificar aquellas con el menor costo en un grupo que ofrecía los mejores términos según el criterio de CR. Ninguna de las 10 tarjetas tiene una cláusula universal por incumplimiento, ciclos dobles de facturación o cargos por transferencia de saldos, lo que en conjunto podría aumentar los cargos financieros. Todas las tarjetas tienen un período de gracia de por lo menos 25 días y no cobran cargos anuales. La información está actualizada hasta el 1 de agosto de 2005. La "f" indica que la tarjeta tiene una tasa fija; la "v" indica un interés variable. Las tasas son las más bajas ofrecidas a los clientes que cubren los estándares de calificación de crédito de los emisores. La tasa "APR subsiguiente" entra en vigor al término del período promocional.
| Tarjeta | Banco emisor | APR introductoria | APR subsiguiente | Cargo por adelanto de efectivo | Cargo por pago tardío | Cargo por exceder el límite | Cargo por cambio de divisas | Número telefónico |
| Platinum MasterCard | Town North | none | v 7.99% | 2% | $15 | $15 | none | 877 866-2265 |
| Visa Platinum | First Tennessee | f 3.90% | v 8.40 | 3 | 35 | 35 | 3% | 800 234-2840 |
| Visa Gold | Pulaski | f 0.00 | f 8.50 | none | 35 | 29 | none | 800 217-7715 |
| Visa Platinum Rewards | Simmons First National | none | f 8.95 | 3 | 29 | 29 | 2 | 877 245-1234 |
| Target Visa | Target National | none | f 9.90 | 3 | 35 | none | 1 | 877 474-8378 |
| Visa Platinum | BB&T | f 1.90 | f 9.90 | 3 | 35 | 29 | 2 | 800 476-4228 |
| Platinum MasterCard | Franklin Templeton Bank & Trust | none | v 9.99 | 3 | 29 | 29 | 2 | 800 238-2761 |
| Visa Platinum | RBC Centura | f 2.90 | v 9.99 | 3.50 | 29 | 29 | 1 | 800 236-8872 |
| Visa Platinum | Commerce | f 2.99 | v 10.49 | none | none | none | 2 | 888 751-9000 |
| Visa Platinum | Zions | none | v 11.50 | 2 | 29 | 29 | 1 | 800 789-8800 |
Source: CardWeb.com.
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