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Formas inteligentes de evitar trampas
Para muchos estadounidenses, las tarjetas de débito se han convertido en la única forma de pagar todo. Los clientes que las usan dicen que prefieren estas tarjetas, que van directo a su cuenta de cheques, a las tarjetas de crédito, por la conveniencia de no llevar efectivo encima o no tener que pagar cargos financieros. Los bancos que emiten estas tarjetas promocionan programas de millas aéreas y otros incentivos para hacer que la gente use el débito aun con mayor frecuencia. Y, usted se pregunta: ¿qué ganan los bancos con esto? Más de lo que se imagina. Para empezar, los bancos ganan dinero de los comerciantes por procesar pagos con tarjeta de débito. Y ganan todavía más, en los recargos por sobregiros que usted mismo paga.
Sobregiros escandalosos
Un estudio halló que los clientes que usaban su tarjeta de débito más de 20 veces al año pagaron un promedio de $223 en multas por no tener fondos suficientes, en comparación con los $40 que pagaron los que no las usaban. Y los bancos han hecho muy fácil que usted sobregire su cuenta.
Hasta 2003, los bancos rechazaban compras con tarjeta de débito o una transacción en un cajero automático por cantidades que excedieran el saldo de la cuenta del cliente. Esto se hacía como rutina, a menos que la cuenta estuviera ligada a una cuenta de ahorros, tarjeta de crédito o una línea de crédito que cubriera el sobregiro. Hoy en día muchos bancos dejan que los cargos pasen –sin avisar al consumidor que se ha excedido en el saldo de su cuenta– según el Centro por la Responsabilidad de los Préstamos (Center for Responsible Lending), un grupo de defensa al consumidor.
Cada vez que esto ocurre, el cliente se ve golpeado con un cargo por sobregiro que puede promediar hasta $30 o más. Este sobrecargo es, en realidad, un cargo financiero por un préstamo a corto plazo que el banco recupera rápidamente con su siguiente depósito. Si se traduce esto a una tasa anual, los sobrecargos por sobregiro en una tarjeta de débito pueden exceder 1,000 por ciento.
“Tal vez usted use una tarjeta de débito para no tener que pagar una tasa alta de interés en el saldo de una tarjeta de crédito”, dice Eric Halperin, director de la oficina del Centro en Washington, D.C. “Pero cuando te arremeten con lo que significa un préstamo a un costo muy alto, tu tarjeta de débito se convierte en la tarjeta de crédito más cara de todo el mercado”. Los consumidores pagan $17,500 millones en cargos por sobregiros cada año, de los cuales la mitad vienen de las transacciones por débito o retiros de los ATM, o cajeros automáticos.
‘Bloqueo’ del flujo de efectivo
Una práctica llamada bloqueo puede también aumentar la probabilidad de que sobregire su cuenta. Algunos hoteles, estaciones de gasolina y tiendas le van a bloquear los fondos de su cuenta de cheques hasta que se procese la transacción de débito, lo que puede tomar varios días. Esa cantidad de dinero ‘bloqueado’ puede exceder por mucho la cantidad de su compra. “Cuando usted usa su tarjeta de crédito por el equivalente a $25 de gasolina, $100 dólares de su saldo van a ser bloqueados temporalmente porque el sistema no sabe si usted está llenando el tanque de un Miata o de un Explorer hasta que la transacción haya sido aprobada”, dice Greg McBride, analista financiero de www.bankrate.com.
“Si usted tiene un saldo bajo”, continúa McBride, “el bloqueo puede resultar en varios sobregiros, por lo que puede ser bueno usar una tarjeta de débito para comprar una taza de café, pero no tanto para pagar el alquiler de un auto o una cuenta de hotel, donde el bloqueo puede afectar cientos de dólares”.
Tarjetas de crédito vs. de débito
Si usted paga la totalidad de su saldo cada mes, tal vez le convenga más una tarjeta de crédito sin cuota a una de débito porque le permite guardar su efectivo en una cuenta que le paga interés hasta que tenga que pagar su cuenta. Además, las tarjetas de crédito, en general, tienden a ofrecer programas de incentivos más generosos y le dan algo de protección si se ve envuelto en una controversia con un comerciante acerca de una compra.
Aun mejor, las tarjetas de crédito le brindan más protección contra los fraudes que las tarjetas de débito. Usted es responsable por los primeros $50 en las compras no autorizadas que se hagan con su tarjeta. Pero, con una tarjeta de débito, puede perder hasta $500 si no reporta el robo o la pérdida de su tarjeta o su PIN (número personal secreto) a los dos días útiles de descubrir el problema. Y si se le pasa reportar los cargos no autorizados en los siguientes 60 días de la fecha en que su estado de cuenta los liste, usted podría ser responsable de los retiros no autorizados después de esa fecha, hasta agotar el límite de su crédito y el saldo de sus ahorros que usted tenga vinculados a su cuenta de cheques como protección contra sobregiros.
Eso no es común que suceda en las tarjetas de crédito porque tanto Visa como MasterCard tienen políticas que eximen a los titulares de tarjetas de responsabilidad en la mayoría de los casos cuando la investigación del banco confirma que fue una transacción fraudulenta. De cualquier forma, estas políticas tienen excepciones y, a veces, es difícil corregir el récord. “A diferencia de una tarjeta de crédito, en la de débito el pago de una transacción fraudulenta ya ha salido de su cuenta del banco”, dice Ed Mierzwinski, director del programa para el consumidor del U.S. Public Interest Research Group. “Así que usted está luchando por su dinero, no el de ellos y mientras se resuelve ese problema, pueden rebotarle otros cheques”.
Si a pesar de todas las desventajas, usted prefiere usar una tarjeta de débito, Mc Bride le recomienda que evite los recargos por sobregiro anotando todas las transacciones de débito en el registro de su chequera y monitoree en Internet el saldo de su cuenta de forma periódica. También sugiere que se inscriba en un plan de protección contra sobregiros que esté ligado a una cuenta de ahorros.