Hillary Clinton, de vuelta al trabajo, luego de recuperarse de un coágulo de sangre ocasionado por una conmoción. Fotografía de: Departamento de Estado por medio de Getty Images
Los coágulos de sangre pueden salvar la vida cuando detienen una hemorragia ocasionada por una cortada o lesión. Sin embargo, los mismos pueden ser mortales si se forman en el momento y lugar donde no se necesitan.
Es por esto que la noticia, a finales de diciembre de 2012, acerca de que la Secretaria de Estado Hillary Clinton tenía un coágulo en una vena entre su cerebro y el cráneo era tan preocupante. Si el mismo hubiera interferido seriamente con el flujo de sangre en su cerebro, habría podido sufrir un ataque cerebral. Cuando un coágulo bloquea la entrada de sangre al corazón, puede provocar un infarto. Incluso un coágulo que se forma en lo profundo de las venas en la pelvis o las piernas, la llamada DVT o trombosis venosa profunda, puede ser fatal si se rompe en pedazos más pequeños y se desplaza a través del flujo sanguíneo a los pulmones.
Clinton tuvo un coágulo de sangre detrás de la rodilla en 1998. Afortunadamente, ese coágulo, al igual que el reciente, se identificó y se trató a tiempo. Sin embargo, cada año, aproximadamente unos 100,000 estadounidenses mueren por una embolia pulmonar, o un coágulo de sangre de la parte inferior del cuerpo que se aloja en los pulmones, evitando que el órgano reciba oxígeno.
La buena noticia es que la trombosis venosa profunda y la embolia pulmonar pueden usualmente tratarse, si usted reconoce las señales y los síntomas de forma temprana. Y lo que es mejor, la mayoría de los coágulos de sangre se pueden prevenir si toma algunas medidas sencillas y de sentido común.
Una embolia pulmonar, arriba, puede ocurrir cuando un coágulo en una pierna se desplaza a los pulmones
Un coágulo que se forma en una vena cerca de la superficie de la piel normalmente causa poco más que una sensación de comezón o ardor. Sin embargo, cada año 600,000 personas en EE. UU. experimentan una trombosis venosa profunda, que puede resultar en inflamación e hinchazón dolorosas, debido a que el coágulo reduce la velocidad, o bloquea el flujo, de la sangre de regreso al corazón.
Dichos coágulos deben tratarse para evitar que se formen cicatrices en la piel o esta se decolore, y para evitar úlceras de la piel dolorosas, discapacitantes y difíciles de tratar. Más importante aún, el tratamiento es necesario para prevenir que un coágulo en las piernas o la pelvis se desprenda y que se desplace a los pulmones. Si esos pedazos de coágulo, llamados émbolos, se alojan en los pulmones, pueden evitar que dichos órganos reciban suficiente sangre que contiene el oxígeno, matando al tejido y de este modo, haciendo que sea difícil respirar. Los émbolos pulmonares que no se tratan matan a aproximadamente al 30% de las personas que los experimentan.
El coágulo de sangre más reciente de la Secretaria Clinton fue ocasionado por una contusión que sufrió cuando se golpeó la cabeza luego de un desmayo, de acuerdo con el Departamento de Estado de EE. UU. Sus 65 años de edad también la pusieron en un riesgo mayor de tener coágulos de sangre. Entre otros factores de riesgo se incluyen:
· Estar sentado por más de 6 a 8 horas, como sucede durante un viaje en automóvil o avión.
· Tener movilidad limitada debido a un problema médico, una cirugía o una parálisis.
· Tener una vena lesionada debido a una fractura de hueso, lesión muscular severa, trauma o cirugía mayor (especialmente que involucre al abdomen, la pelvis, la cadera o las piernas).
· Tener un tubo colocado en una vena para la administración de medicamento u otro tratamiento, tal como un catéter venoso central.
· Sufrir de insuficiencia cardíaca o cáncer en el abdomen.
· Estar embarazada, tomar pastillas anticonceptivas o tomar hormonas recetadas para los síntomas de la menopausia.
· Tener un historial familiar de coágulos de sangre.
· Tener sobrepeso o sufrir de obesidad, tener presión arterial alta o fumar.
· Tener ciertos trastornos de coágulos de sangre genéticos o hereditarios, tales como el Factor V. Leiden.
Cerca de la mitad de las personas que sufren de trombosis venosa profunda no tienen síntomas. Por ejemplo, la mayoría de las personas no se dan cuenta que tienen coágulos en la pelvis. Así que la mejor manera de protegerse es tratar de prevenirlos llevando un estilo de vida saludable, que incluye hacer ejercicio de forma regular, perder el sobrepeso y no fumar.
También es importante evitar estar sentado o acostado durante largos períodos de tiempo, lo que hará que la sangre se aglutine y forme coágulos. Caminar o de otra manera hacer trabajar a los músculos inferiores de las piernas lo evita al impulsar la sangre hacia arriba, en dirección del corazón. Si no le queda otra que hacer un viaje largo en automóvil o avión y no se puede levantar, puede entonces ejercitar las piernas mientras está en su asiento moviendo los pies hacia adelante y hacia atrás. Si está confinado a una cama debido a una cirugía o enfermedad, levántese y camine alrededor inmediatamente después que su médico le autorice a hacerlo. Y hable con su médico acerca de cómo puede prevenir los coágulos de sangre antes de ser admitido en un hospital o someterse a una cirugía, particularmente si corre riesgo de tenerlos. Los medicamentos anticoagulantes, como la heparina, se pueden administrar después de la cirugía para ayudar a prevenir un coágulo de sangre.
Los coágulos pueden formarse en las piernas, los brazos o la pelvis y luego desplazarse a los pulmones
El primer paso para prevenir complicaciones peligrosas es estar alerta a los síntomas. Preste atención a lo siguiente:
Trombosis venosa profunda: inflamación, dolor, sensibilidad o irritación inexplicable en la pelvis o las piernas. Cuando se forma un coágulo en el brazo, se le llama trombosis venosa. En cualquier caso, llame a un médico de inmediato.
Embolia pulmonar: dificultad para respirar, ritmo cardiaco rápido o irregular, dolor de pecho o molestia, tos con sangre y sensación de desmayo. Diríjase a una sala de emergencias o llame al 911.
Los médicos harán pruebas especiales para asegurarse de que sus síntomas provienen de una trombosis venosa profunda o de una embolia pulmonar y no de otro problema de salud que cause síntomas similares. Por ejemplo, el esguince muscular y el desgarre de tendón en la pantorrilla puede simular los síntomas de una trombosis venosa profunda. Y una embolia pulmonar puede a veces confundirse con un infarto o una neumonía.
La trombosis venosa profunda suele diagnosticarse con una prueba de sangre conocida como D-dimer y con un examen de ultrasonido, que puede evaluar el flujo de la sangre en las venas. Si el médico sospecha que hay un coágulo en sus pulmones, debería someterse a una exploración con una tomografía computarizada de tórax (CT) con una angiografía pulmonar simultánea. Esa combinación es el modelo de referencia para el diagnóstico de una embolia pulmonar.
Si usted padece de trombosis venosa profunda, su médico usualmente debería recetarle heparina o el medicamento relacionado fondaparinux (Arixtra y el genérico). A esto frecuentemente le sigue la warfarina (Coumadin, Jantoven y el genérico). Aunque a dichos medicamentos frecuentemente se les conoce como anticoagulantes, los mismos en realidad no adelgazan la sangre. En cambio, estos alteran el proceso de coagulación y pueden prevenir que los coágulos que ya existen crezcan más. Sin embargo, también pueden causar una hemorragia interna que represente un peligro para la vida.
Probablemente no recibirá un medicamento intravenoso por más de unos pocos días. Después de esto, lo usual es que se le cambie a inyecciones de heparina que se administrará usted mismo y píldoras de warfarina. La warfarina toma varios días para hacer efecto, pero una vez que hace efecto, lo usual es que pueda dejar de tomar la heparina, aunque puede continuar tomando warfarina por varios meses o más.
La warfarina es muy efectiva pero representa un riesgo de hemorragia interna grave mientras la está tomando, así que se requiere que se realice pruebas de sangre una vez al mes para asegurarse de que la misma sigue funcionando de manera adecuada y de que usted no corre riesgo de tener una hemorragia. La hemorragia sin control que ocasiona el medicamento da como resultado un estimado de 43,000 visitas a las salas de emergencia cada año.
Algunos alimentos y algunas bebidas pueden reducir la eficacia de la warfarina. De forma específica, debería evitar comer cantidades inusualmente grandes de alimentos que tengan un alto contenido de vitamina K, como el brócoli, las coles de bruselas, el repollo verde, la col rizada y la espinaca. Además asegúrese de informarle a su médico acerca de cualquier medicamento o suplemento vitamínico que esté tomando, debido a que muchos medicamentos y suplementos pueden interactuar con la warfarina.
Las medias de compresión médicas comúnmente se utilizan para evitar que surjan más coágulos de sangre luego de sufrir una TVP, y luego de cualquier cirugía que pudiera requerir reposo en cama. Las medias, que contraen desde el pie hasta la rodilla, pueden ayudar a aliviar el dolor y la inflamación. Las mismas aprietan el tobillo y están más sueltas cerca de la rodilla, para evitar que la sangre se aglutine y que forme un coágulo en la parte inferior de la pierna. Algunas personas las usan dos años o más luego de haber tenido un coágulo por primera vez.
Una embolia pulmonar es una emergencia médica. Si el coágulo es potencialmente mortal, los médicos en el hospital usualmente administran medicamentos llamados trombolíticos, tal como alteplasa (Activase), para tratar de disolverlo. Dichos medicamentos representan un riesgo de hemorragia interna repentina grave, por lo que se utilizan solo en situaciones potencialmente mortales. En algunos casos, es posible que los médicos necesiten deslizar un tubo flexible, o catéter, a través de una vena en la ingle o brazo hasta el coágulo. El médico puede entonces intentar succionar para retirar el coágulo o administrar un medicamento trombolítico a través del catéter para disolverlo. En muy pocos casos, es posible que los médicos tengan que realizar una cirugía para retirar el coágulo.
Después del tratamiento para embolia pulmonar, probablemente tendrá que tomar los mismos medicamentos que las personas toman luego de una trombosis venosa profunda.
Existe una variedad de opciones para tratar un coágulo de sangre, dependiendo de un número de factores, que incluyen la ubicación en el organismo, el tipo de coágulo y la salud general del paciente. A continuación se detallan algunos de los más comunes.
Tratamiento |
Comentarios |
Medias de compresión |
Es posible que el seguro no las cubra, así que asegúrese de verificarlo con su proveedor. |
Heparina |
Se administra vía intravenosa en el hospital o inyectada. Representa un riesgo más alto de hemorragia interna que la heparina de bajo peso molecular. |
Heparina de bajo peso molecular |
Existe un riesgo de hemorragia interna; informe cualquier hemorragia o moretones inusuales a su médico. |
Inhibidores selectivos del factor Xa |
Ambos medicamentos reducen el riesgo de coágulos de sangre más que la heparina de bajo peso molecular, pero también pueden aumentar el riesgo de hemorragia. Fondaparinux se administra vía intravenosa o inyectada; el Rivaroxaban se encuentra disponible en forma de píldora. |
Cirugía |
Solo se lleva a cabo en muy pocos casos. |
Trombolíticos |
Se utiliza para tratar coágulos de sangre localizados en los pulmones que sean potencialmente mortales. |
Warfarina |
Para reducir el riesgo de hemorragia interna, no inicie ni detenga ningún medicamento ni suplemento vitamínico sin la aprobación de un médico. Coma una dieta consistente y evite comer cantidades inusualmente grandes de alimentos que tengan un alto contenido de vitamina K, como el brócoli, el repollo verde y la col rizada. Informe cualquier hemorragia o moretones inusuales a un médico. |
Comuníquese con su médico de inmediato si nota alguno de estos efectos secundarios luego de tomar medicamentos anticoagulantes.
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