Toma las riendas de la salud de tu corazón

Consumer Reports magazine: 04-2017

Cuando se trata de prevenir y tratar enfermedades del corazón, tienes más control de lo que crees. Nuestra guía te ayudará a tomar las decisiones correctas sobre las pruebas, las dietas y los medicamentos y a dónde ir cuando necesitas una cirugía, con base en las calificaciones exclusivas del hospital.

El ritmo sigue

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Un estilo de vida saludable puede reducir el riesgo de un infarto de un tercio a la mitad. Para ver este corazón palpitar, visita CR.org/heart0517.



Cada año, aproximadamente 790,000 estadounidenses sufren un infarto y 1 entre 7 muertes continúa siendo a causa de una enfermedad del corazón, lo que la convierte en el asesino líder de la nación.



El camino a una enfermedad del corazón frecuentemente se siente imparable o inevitable: Tu presión arterial es demasiado alta, tu colesterol sigue subiendo, tus arterias estrechándose y, antes de que te des cuenta, ya existen programados procedimientos exploratorios y cirugías invasivas.

Con este Informe de corazón saludable, Consumer Reports se enfoca en proporcionar a los consumidores información con base en experiencia para todos los momentos importantes a lo largo del camino, para ayudar a aclarar los constantes estudios y consejos que con frecuencia ofrecen información contradictoria.

Y esperamos que te ayude a tomar las mejores decisiones posibles sobre tu propio bienestar:

¿Cuándo debes tomar estatinas para bajar el colesterol? ¿Qué es exactamente una dieta saludable para el corazón? ¿Qué tan baja debe ser la presión arterial y cuál es la mejor manera de llegar a este nivel? ¿Realmente necesitas un electrocardiograma?

Y, entre muchas otras preguntas, ¿cómo determinas el hospital correcto si se necesita una cirugía?

Todo esto puede verse intimidante. Pero sabemos que las personas tienen el poder de cambiar el curso de esta enfermedad, incluso antes de que empiece, para mejorar sus propias oportunidades y tomar decisiones inteligentes, bien pensadas y oportunas.

“Las personas tienen mucho más control del que creen”, dice Steven Nissen, M.D., presidente del departamento de medicina cardiovascular en Cleveland Clinic Foundation. “Y nunca es muy tarde para empezar”, él afirma, cuando se trata de realizar cambios saludables y diarios en los hábitos.

De acuerdo a un análisis reciente de investigación actual sobre el corazón, que se publicó en la revista científica New England Journal of Medicine, un estilo de vida saludable puede reducir el riesgo de un infarto u otro evento coronario de un tercio a la mitad, incluso para personas con un historial familiar de la enfermedad.

De eso precisamente estamos hablando, de estar informado acerca de todo, desde las buenas grasas hasta los mejores hospitales.

El examinar todas las opciones le dio resultado a Simone Liebling.

La noche previa a su cirugía para reparar una válvula con problemas, Liebling de 80 años se fue a dormir a la media noche, igual que siempre.

“Mi esposo estaba muy preocupado” dijo, “pero le dije que fuera positivo y que yo estaría bien”.

Una de las razones por las que Liebling se sentía tan confiada era que había estado investigando, teniendo en cuenta varios lugares antes de decidirse por Moses H. Cone Memorial Hospital, en la ciudad donde vive, Greensboro, N.C.

“Yo quería mejorarme”, dijo. “Quería regresar a mi maravillosa vida”.

Fue una buena opción.

Moses H. Cone es uno de los 70 hospitales en el país que aparecen en la lista de Consumer Reports de los mejores hospitales para la cirugía del corazón. Y es uno de los pocos 20 centros médicos que ha obtenido los mejores puntajes en reemplazo de válvulas aórticas y cirugías de derivación de la arteria coronaria.

Hemos publicado calificaciones de hospitales que llevan a cabo cirugías del corazón desde 2014, trabajando con la Sociedad de cirujanos torácicos, la organización líder de la nación para médicos que operan el corazón y el pecho.

Nuestro intento va más allá de ayudar a los pacientes a escoger los mejores hospitales. Queremos que todos los hospitales informen sobre sus resultados quirúrgicos y los resultados en los pacientes y creemos que ese tipo de transparencia lleva a una mejora.

Nos complacemos en informar que desde que publicamos por primera vez estas calificaciones de hospital, se han agregado más hospitales a nuestra lista.

6 meses después de su cirugía, Liebling estaba jugando tenis y estudiando en una universidad local.

Entendiendo las etapas de la enfermedad del corazón

Los cambios en el estilo de vida generalmente producen resultados

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Una enfermedad del corazón con frecuencia inicia lentamente, empezando con la presión arterial alta y llegando a tener arterias coronarias tapadas con pocos síntomas obvios. Pero con demasiada frecuencia, termina con un susto: un infarto.

A continuación te proporcionamos información para comprender cada etapa de la enfermedad del corazón de manera que puedas trabajar con tu médico para retrasar su progreso, o aún mejor, incluso revertirlo.

Presión arterial alta: Tus arterias, flexibles y elásticas en los años de juventud, se han endurecido con la edad, un problema que empeora cuando hay sobrepeso, si no eres suficientemente activo y fumas, entre otras cosas.

En esas circunstancias, la presión sanguínea empieza a elevarse, haciendo que el corazón trabaje más para empujar la sangre a través de los vasos sanguíneos con una mayor fuerza.

Con el tiempo, eso puede dañar las paredes de los vasos sanguíneos, creando los lugares perfectos para que se acumule el colesterol en la sangre.

Arterioesclerosis: Una mezcla de colesterol alto, presión arterial alta y otros factores de riesgo pueden hacer que se acumule el colesterol en depósitos de placas, limitando el flujo sanguíneo al corazón. Eso es arterioesclerosis o arterias coronarias tapadas. Angina: Para algunas personas, el estrechamiento de las arterias coronarias ocasiona dolor de pecho cuando se esfuerzan. Ese dolor se conoce como angina.

Infarto: Las personas con angina, de alguna manera, tienen suerte. La angina es el dolor que indica que algo no está bien antes de que sufran un infarto.

Pero la mayoría de los pacientes no tienen ninguna advertencia. Los infartos suelen suceder cuando se rompe una placa, ocasionando que se forme un coágulo y bloquee una arteria que va hacia el corazón. Cuando un coágulo bloquea la sangre al cerebro, a eso se le llama un ataque cerebral.

Enfermedad de la válvula aórtica: La edad, combinada con la presión arterial alta, diabetes y otros factores de riesgo también pueden dañar las válvulas del corazón o las aletas que se abren y cierran para sincronizar el flujo de sangre a través del órgano.

Eso puede prevenir que una válvula se abra o cierre completamente, limitando el flujo de sangre del corazón o permitiendo que la sangre gotee de nuevo hacia adentro. Con el tiempo, eso puede ocasionar dolor de pecho u opresión, falta de aliento, mareos o desmayos o fatiga.

Insuficiencia cardíaca: Presión arterial alta, arterioesclerosis, enfermedad valvular e infartos, solos o combinados con diabetes, trastornos de la tiroides y otras afecciones, puede eventualmente debilitar el corazón, haciendo que sea más difícil bombear sangre a través del cuerpo.

A eso se le llama insuficiencia cardiaca y puede provocar falta de aliento, fatiga e hinchazón en las piernas, cuello y abdomen.

La división de género

Un ultrasonido puede ser una mejor herramienta de diagnóstico para las mujeres que un angiograma.

Género: El corazón del asunto

El asesino número 1 de hombres y mujeres en los Estados Unidos sigue siendo la enfermedad del corazón. Pero la expresión más obvia de la enfermedad, un infarto, tiende a afectar a las mujeres de forma diferente.

Por alguna razón, estos infartos tienden a ocurrir más tarde en la vida de una mujer. En promedio, las mujeres tienen su primer infarto a los 72 años, comparado con 65 para los hombres.

Los infartos son más letales en las mujeres también: El 26% de las mujeres mayores de 45 años mueren al año después de su primer infarto, comparado con el 19% de los hombres, según la Asociación del Corazón (American Heart Association, AHA).

Para empeorar las cosas, los síntomas de los infartos generalmente son menos obvios y más difíciles de detectar en las mujeres. Esa es la razón por la cual es tan importante que todos estén conscientes de estas diferencias clave.

Cómo difieren los síntomas: Las mujeres con frecuencia tienen señales más sutiles, como dolor en la mandíbula o la espalda, náuseas y falta de aliento, de acuerdo con AHA, en lugar de los síntomas clásicos de dolor o presión en el pecho o dolor que irradia a uno o ambos brazos. Como resultado, las mujeres tienen menos probabilidades de buscar ayuda médica que los hombres por lo que tienen mayores probabilidades de ser mal diagnosticadas en la sala de emergencias.

Cómo difiere la atención: Cuando hay sospecha de un infarto, una de las primeras pruebas que el médico quiere hacer es un angiograma, el cual verifica si hay arterias coronarias bloqueadas o contraídas. Pero es posible que esa prueba no encuentre un tipo de enfermedades del corazón más común en las mujeres, la enfermedad microvascular coronaria, la que daña las arterias más pequeñas en el corazón, según las investigaciones de los Institutos Nacionales de Salud. Además, las placas tienden a extenderse de manera más uniforme a través de las arterias de las mujeres, haciendo más difícil ver en un angiograma estándar. De forma que cuando esa prueba es normal en una mujer que se sospecha tuvo un infarto, el médico debe considerar realizar un ultrasonido intravascular para ver dentro de las

arterias con más detalle, indicó Suzanne Steinbaum, D.O., directora de la salud del corazón de la mujer en Northwell Lenox Hill Hospital en New York City.

Cualquiera que haya tenido un infarto debe tomar medicamentos recetados para proteger el corazón, como una dosis baja de aspirina así como también medicamentos para la presión arterial y para bajar el colesterol y debe referírsele a un programa de ejercicios y de rehabilitación cardíaca.

Pero las investigaciones han demostrado que las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de que se les refiera a esos programas o que asistan cuando se les refiere, dijo Steinbaum.

Los peligros de demasiadas pruebas de detección

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Es posible que las personas se sorprendan al descubrir lo que no se incluye en el chequeo que el médico de medicina familiar Lynn Oliver, M.D., proporciona a sus pacientes saludables: no un electrocardiograma, no una prueba de esfuerzo, no una tomografía computarizada en 3D. En lugar de eso, solamente un chequeo estándar de la presión sanguínea y un examen de laboratorio sencillo de sangre para determinar el colesterol y, algunas veces, también los niveles de azúcar en la sangre.

Aunque estas pruebas más selectas pueden salvar vidas si se experimentan dolores de pecho o si hay un alto riesgo de enfermedades del corazón, el uso en personas sin síntomas, con frecuencia es buscar problemas, explicó ella.

Las pruebas innecesarias no solamente son un desperdicio de tiempo y dinero sino que también pueden ocasionar daños, dijo Roger Chou, M.D., un profesor en la facultad de medicina en Oregon Health & Science University. Con frecuencia eso viene de falsas alarmas que pueden detonar ansiedades innecesarias y una cascada de procedimientos de precio elevado y algunas veces incluso riesgosos.

Cuándo se deben realizar pruebas

Aquí se encuentran las pruebas del corazón que algunas veces recomiendan los médicos y cuándo tiene sentido realizarlas.

Electrocardiograma (EKG o ECG):
Electrodos que se pegan al pecho para proporcionar información sobre los latidos del corazón. Quizá son útiles para personas con síntomas de enfermedades del corazón como dolor de pecho y, posiblemente para aquellas personas que están en riesgo de enfermedades del corazón y están empezando a hacer ejercicio.

Prueba de esfuerzo:
Mide la función del corazón mientras está bajo esfuerzo debido al ejercicio o medicamentos. Puede ser útil cuando se combina con un electrocardiograma o en personas que tienen un electrocardiograma anormal.

Prueba de aneurisma aórtica abdominal:
Un ultrasonido en busca de una parte inflada en la arteria principal del cuerpo, que puede ser mortal si estalla. Puede ser útil para las personas que tienen bultos detectables en el abdomen y hombres de 65 a 75 años, especialmente aquellos que siempre han fumado. Las mujeres mayores de 65 años que siempre han fumado podrían considerarlo, aunque la evidencia para ellas es menos definitiva.

Prueba de la enfermedad arterial periférica:
Una comparación de la presión sanguínea en tus brazos con la presión en tus piernas. Puede ser útil para las personas con calambres en sus caderas, muslos o pantorrillas al caminar o hacer ejercicio.

Diagnóstico por imágenes de la arteria carótida:
Un ultrasonido de las arterias en cualquier lado del cuello. El estrechamiento de esas arterias aumenta el riesgo de ataque cerebral. Puede ser útil para las personas que han tenido un ataque cerebral o un mini ataque cerebral (accidente isquémico transitorio).

Angiografía por tomografía computarizada: Una tomografía computarizada que produce una imagen en 3D de las arterias coronarias. Puede ser útil para las personas con dolor de pecho y resultados difusos en un electrocardiograma y prueba de esfuerzo.  —David Ansley

Demorando la urgencia para una cirugía de corazón

Preguntas importantes que se pueden hacer para tomar decisiones informadas

Algunas veces, las enfermedades del corazón surgen como una emergencia completa con un dolor repentino y agobiante del pecho. Ese es el momento cuando una intervención inmediata para restablecer el flujo sanguíneo al corazón puede salvarte la vida.

Pero en muchas situaciones, el camino a la atención agresiva es mucho más rápido que el aviso, lo que puede llevar a un tratamiento extenso así como también a peores resultados y complicaciones, opina William Boden, M.D., un profesor de medicina en Boston University School of Medicine. Cuando se habla de tratar una enfermedad del corazón, Boden dice “hay muchos casos clínicos cuando hacer menos es mejor”.

Boden y otros expertos sugieren que cuando no es una emergencia, debes detenerte y hacer más investigaciones para que puedas tomar decisiones inteligentes. Eso significa que debes hablar con tus médicos sobre todo, desde si realmente necesitas una prueba de diagnóstico por imágenes costosa o un procedimiento invasivo hasta cuál es el hospital que debes elegir si necesitas cirugía. Y si te sientes presionado para tomar una decisión, “pide una segunda opinión”, dice Boden.

Aquí están las preguntas clave que puedes hacer:

¿Realmente necesito esa prueba?

La odisea del tratamiento para la enfermedad del corazón generalmente comienza en una caminadora en el consultorio de un médico, como parte de una prueba de esfuerzo. Esa prueba puede ser esencial si tienes síntomas que indiquen una enfermedad del corazón, como dolor en el pecho mientras haces ejercicio o si estás en alto riesgo de un ataque cardíaco.

Pero algunos médicos incluyen las pruebas de esfuerzo como parte de los chequeos de rutina o como un chequeo de seguridad en personas que tendrán determinadas cirugías.

Los expertos con los que hablamos dijeron que, generalmente, no es una buena idea, en parte porque en personas sin síntomas de enfermedades del corazón la prueba con frecuencia tiene más probabilidades de revelar una anormalidad inofensiva que identificar un problema real (consulta “Los peligros de demasiadas pruebas de detección”, más adelante).

Así que si te sientes bien y no tienes un riesgo alto, antes de que estés de acuerdo en que te hagan una prueba de esfuerzo pregunta por qué es necesario, dice Marvin M. Lipman, M.D., director asesor médico en jefe de Consumer Reports. “Si no obtienes una respuesta satisfactoria, recházala amablemente o pide una segunda opinión”, dijo.

¿Son mejores los medicamentos o los stents o endoprótesis?

Si pasas por una prueba de esfuerzo y tiene resultados anormales o poco precisos, tu médico probablemente te referirá a un “laboratorio de cateterización” para realizar más pruebas. Y es allí donde la gran cantidad de procedimientos se acelera. En ese laboratorio, un médico realiza primero una angiografía coronaria, la cual significa meter un tubo delgado en una arteria e inyectar un tinte de manera que la estrechez se muestre en una radiografía.

Pero algunas veces se le pide a los pacientes que firmen un formulario de consentimiento que permite a los médicos, si ven un flujo de sangre restringido, que realicen inmediatamente un procedimiento llamado angioplastia para quitar el bloqueo.

Eso, generalmente, no es necesario, dice Boden. “Lo que debería pasar es que deberías presionar el botón de pausa y tener una plática clara y bien pensada sobre todas las opciones de tratamiento”, dice él.

Realizar una angioplastía significa que un médico inflará un pequeño globo en la arteria para ampliar el bloqueo, dejando una endoprótesis en el lugar para hacer que el vaso sanguíneo se abra. Puede salvarte la vida cuando se realiza en un período de horas después de un infarto.

Pero en otras condiciones, los cambios en el estilo de vida más los medicamentos para controlar la presión sanguínea y los niveles de colesterol y evitar los coágulos es tan efectivo y generalmente más seguro. Una revisión en 2016 en JAMA Internal Medicine descubrió que el método podría reducir el número de angioplastías en un 80%.

Una explicación para el uso excesivo y continuado de la angioplastía es que se ve como una manera de hacer dinero para los médicos y hospitales, dice David Brown, M.D., un cardiólogo en Washington University, Facultad de Medicina en St. Louis.

Obviamente, esa no es una razón suficiente para hacerlo. En lugar de eso, si se te programa para una angiografía, habla con tu médico sobre qué hacer si esa prueba es preocupante, pero no inmediatamente peligrosa, como una señal de peligro.

Con frecuencia, tiene sentido intentar primero con cambios en el estilo de vida y medicamentos por dos a tres meses, y realizar la angioplastía o endoprótesis solamente si esas medidas no calman tus síntomas lo suficiente.

¿Qué hospital escoger?

En algunos casos, la enfermedad del corazón es tan grave que aunque combines los medicamentos con angioplastía, esto no sea suficiente. En ese caso, probablemente necesitarás cirugía, generalmente una derivación en el flujo sanguíneo alrededor de los bloqueos en tus arterias coronarias o para corregir un mal funcionamiento en la válvula del corazón.

Aunque ambos problemas son graves, no siempre son emergencias, dice Steven Nissen, M.D., presidente del departamento de medicina cardiovascular en Cleveland Clinic Foundation. Los pacientes deben estar atentos con los médicos que hacen angiogramas en un caso que no es de emergencia “y luego dicen, ‘Podemos hacerte una derivación mañana’ ” advierte Nissen.

En vez de eso, tu médico puede, con frecuencia, estabilizar tu afección con medicamentos, dándote tiempo para que consideres las opciones. Aunque eso no es algo que muchas personas piensan en hacer, dice Nissen, deberían hacerlo. Las personas generalmente hacen un mejor trabajo comparando las opciones de un automóvil que podrían comprar que con el programa del corazón al que van”.

Desafortunadamente, encontrar información sobre este tema es aún más difícil que cuando se trata de automóviles. Pero Consumer Reports ha actualizado ahora las calificaciones de casi 500 hospitales a nivel nacional sobre cómo se desempeñan en lo que a cirugía de derivación coronaria y reemplazo de válvula aórtica se refiere.

Las calificaciones se publican en sociedad con la Sociedad de Cirujanos Torácicos (Society of Thoracic Surgeons, STS), que recopila los datos directamente de los hospitales en varias medidas clave, incluyendo las calificaciones de mortalidad y complicaciones.

La mayoría de las otras calificaciones de hospital se basan en los expedientes de facturación que envían los hospitales a las compañías aseguradores, que tienden a ser menos precisos, dice David Shahian, M.D., un profesor en la Facultad de medicina de Harvard que también supervisa el registro de datos de STS, medida de calidad y esfuerzos de reportes públicos.

Además, STS lleva a los hospitales a estándares altos, dice Shahian. “Así que incluso aquellos cuyo puntaje de STS es ‘el esperado’, o promedio, generalmente proporcionan atención de alta calidad y aquellos que obtienen nuestros puntajes más altos son realmente sorprendentes”.

Los hospitales comparten sus datos voluntariamente. “Los hospitales con puntajes bajos merecen crédito por tener el valor de informarlo”, dice. “Están demostrando su compromiso a la transparencia y a mejorar”.

Es importante el hospital que elijas. De los hospitales en nuestras calificaciones, solo aparecen 70 aproximadamente en nuestra tabla de mejores hospitales para el corazón. (Ten en cuenta que Cleveland Clinic no aparece en la tabla; aunque tiene un puntaje alto para el reemplazo de válvulas, no se pudo clasificar en la cirugía de derivación debido a datos incompletos. Para obtener calificaciones gratuitas, visita CR.org/hearthospitals0517).

Escoger el cirujano correcto también es importante. Aunque la información sobre cirujanos específicos es aún más difícil de encontrar, Consumer Reports, junto con STS, informan los resultados sobre la cirugía del corazón de grupos de cirujanos que trabajan juntos. Esas calificaciones están disponibles en CR.org/heartsurgeons. Si el grupo quirúrgico que estás considerando no se encuentra en la lista, pregunta al cirujano sobre qué tan bien se desempeña en las medidas de STS. Si el cirujano no puede compartir esa información, o no quiere, te sugerimos que sigas buscando.

Las mejores maneras para medir tu presión arterial

Aunque un médico o enfermera debe revisar tu presión, al menos una vez al año, hay un buen argumento para hacerlo también en casa. Hasta un tercio de las lecturas realizadas en los consultorios de los médicos son inexactas, sugieren las investigaciones. ¿Por qué? Algunas personas se ponen nerviosas en el consultorio del médico, lo que puede ocasionar que suba la presión, y en algunos casos los proveedores de atención médica no toman las lecturas de forma correcta.

Revisa dos veces tus medicamentos. Los descongestionantes, analgésicos y muchos medicamentos de venta libre, e incluso algunos suplementos pueden ocasionar que suba la presión arterial.

Presta atención a la cafeína. Puede ocasionar una elevación temporal de la presión arterial, así que evita el café y las bebidas energéticas antes de tu lectura.

Ve al baño. Una vejiga llena puede subir tu número superior o nivel sistólico en 15 puntos.

Siéntate correctamente. Siéntate durante 5 minutos. Ten soporte para tu espalda, coloca tus pies en el suelo con las piernas sin cruzar y tus brazos apoyados con el brazalete al nivel del corazón.

Mide dos veces. Si una lectura está alta, pide que la vuelvan a revisar al final del examen.

Permanece en silencio. Hablar puede subir el número superior hasta en 10 puntos.

Revisa el brazalete. Las lecturas tomadas sobre la ropa o con un brazalete demasiado pequeño pueden no tener un buen contacto.

 

El poder curativo de una dieta saludable para el corazón

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Come para la salud de tu corazón No todas las dietas bajas en grasas son buenas para ti, especialmente si rechazas alimentos como las nueces y el aceite de oliva.


Más plantas y grasas saludables, menos carne y azúcar es el plan recomendado por el médico para una vida más larga.

La asesoría dietética enfocada en los números para prevenir las enfermedades del corazón era lo que se usaba. ¿Cuántos gramos de fibra debes consumir? ¿Cuántos miligramos de sodio es demasiado? ¿Qué porcentaje de tus calorías vienen de las grasas?

Eso es un problema, dice Dariush Mozaffarian, M.D., decano de la Facultad de Políticas y Ciencias de la Nutrición Friedman en Tufts University. “Comer de esa manera no tiene ningún sentido práctico, y es fácil confundirse”.

Enfocarse demasiado en los nutrientes específicos y no suficiente en los patrones generales de dieta también puede ser dañino para tu corazón a la larga. Por ejemplo, una dieta baja en grasas puede ser mala para tu corazón si las sustituyes comiendo demasiada azúcar y granos refinados (como pan blanco) y evitando nueces, aceite de oliva y otras grasas que son comidas saludables para el corazón.

Una verdadera dieta saludable para el corazón puede ser bastante efectiva, dice Walter Willett, M.D., presidente del departamento de nutrición en la Facultad de Salud Pública de Harvard. “Solo con dieta puedes reducir el riesgo de enfermedades del corazón en aproximadamente 30%”, similar a tomar medicamentos para bajar el colesterol, dice.

Comer de forma correcta para un corazón saludable no tiene que ser tampoco complicado. Sigue estas sugerencias y los números se encargarán de ellos mismos:

Rediseña tu plato

Haz de los vegetales, frutas, granos enteros, nueces y frijoles las partes centrales de tus comidas, dice Linda Van Horn, Ph.D., profesora de medicina preventiva en la Facultad de Medicina Feinberg en Northwestern University. Esos alimentos contienen antioxidantes, fibra y grasas saludables que protegen el corazón. Aunque comer más de cada uno de estos alimentos reduce el riesgo de enfermedades del corazón, algunas dietas basadas en su mayoría en plantas tiene un efecto mucho mayor. Un estudio de casi 450,000 adultos descubrió que las personas cuya dieta era 70% de plantas tuvieron un 20% de menor riesgo de morir de una enfermedad del corazón en más de 12 años comparado con aquellos cuyas dietas se centran en carnes y lácteos.

Piensa en la carne como un condimento

Eso significa que comer carne de res, de pollo y cerdo ocasionalmente en porciones pequeñas de 3 a 4 onzas, aproximadamente el tamaño de un baraja de cartas. Especialmente evita las carnes procesadas, como tocino, embutidos y carnes en conserva. Una revisión por parte de los investigadores de Harvard asoció una porción diaria, igual a un hot dog o dos rebanadas de tocino a un aumento en el riesgo de una muerte temprana debido a una enfermedad del corazón y cáncer.

Limita lo dulce

Demasiada azúcar agregada, el azúcar que se pone en los alimentos, no la que se encuentra naturalmente en las frutas y los lácteos, aumenta la presión arterial y los niveles de colesterol, según una revisión de 2014 que se encuentra en el la revista científica Open Heart. Limitar las bebidas azucaradas, la fuente principal de azúcares agregadas en la dieta de los estadounidenses, es clave. Tener solamente una bebida carbonatada al día puede aumentar el riesgo de diabetes en casi un 20%.

No le temas a toda la grasa

Muchos de los alimentos con grasa, aguacates, pescado con grasa como el salmón, nueces, semillas y aceite de oliva y de otros vegetales, son ricos en grasas no saturadas saludables para el corazón. Las nuevas directrices de dietas de Estados Unidos ya no limitan la cantidad de esas grasas que comes, siempre y cuando mantengas tus calorías totales bajo control.

Pero debes intentar dejar los alimentos llenos de grasas saturadas (como la carne, el queso y la margarina) y las grasas trans (en alimentos con aceites parcialmente hidrogenados). Esos alimentos ocasionan que tu cuerpo produzca más colesterol, la sustancia que se deposita en las paredes de tus arterias.

Lo mejor, dice Willet, es cambiar los alimentos con muchas grasas saturadas por aquellos que son ricos en grasas no saturadas. Un estudio de Harvard de 2015 descubrió que sustituyendo 5% de las grasas saturadas en tu dieta con la variedad de grasas no saturadas bajó los niveles de riesgo de enfermedades del corazón en hasta un 25%, dependiendo de los alimentos seleccionados. Por otro lado, el riesgo permanece alto si recortas las grasas saturadas, pero comes más alimentos azucarados o granos refinados como pan blanco, arroz blanco y algunos cereales.

Dale otra oportunidad a los huevos

Muchas personas piensan que deben evitar completamente los huevos ya que son altos en colesterol, lo que se suma a la cantidad que tu cuerpo produce por sí mismo. Pero nuevas investigaciones demuestran que el colesterol en los alimentos tiene un impacto leve en tus niveles de colesterol total, al contrario de lo que se consideraba antes. Para los alimentos que son altos en colesterol, pero bajos en grasas saturadas, como los huevos, langosta y camarones, una porción cada día está bien.

Reduce los alimentos procesados

No tienes que evitar todo lo que viene en bolsas o en caja, pero esos alimentos tienden a tener una cantidad más alta en granos refinados, azúcar y, especialmente en sodio.  —Hallie Levine

Medicamentos para el colesterol y la presión arterial

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Quién los necesita en realidad y quién no: el pensamiento médico más reciente

Los expertos están de acuerdo que la presión arterial alta y el colesterol alto aumentan el riesgo de tener un infarto. Así que puedes pensar que también están de acuerdo cuándo debes tomar medicamentos para controlarlos. No es así.

A inicios de este año, el Colegio Estadounidense de Médicos (American College of Physicians, ACP) emitió directrices más benevolentes para la presión arterial en personas mayores de 60 años: No necesitan medicamentos hasta que el número de su presión arterial sistólica o superior esté sobre 150, dice ahora el ACP. Pero la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association, AHA) se apega al corte tradicional de 140. Y el año pasado, la Fuerza de Tarea de Servicios de Prevención de los Estados Unidos (U.S. Preventive Services Task Force) sugirió que las personas que no tenían niveles de colesterol particularmente altos todavía podían conseguir beneficios de los medicamentos de estatina que bajan el colesterol.

“Hay demasiados grupos que dan recomendaciones y eso ha hecho que las cosas sean más confusas”, dice Steven Nissen, M.D., presidente del departamento de medicina cardiovascular en Cleveland Clinic.

Tomar los medicamentos cuando no se necesitan causa problemas. Los efectos secundarios de los medicamentos para la presión arterial incluyen tos persistente, diarrea, náuseas y mareos. Las estatinas pueden ocasionar debilidad muscular, y posiblemente daños renales y diabetes tipo 2.

Aquí se encuentra nuestra guía a través del laberinto, con asesoría de Nissen, otros expertos y nuestro equipo de Best Buy Drugs:

1. Enfócate en tu riesgo total.

Aunque la presión arterial y los niveles de colesterol son importantes, existen otros factores que juegan un papel también, incluyendo tu edad, sexo, raza y si fumas o tienes diabetes. “Todas las personas de más de 40 años deberían saber sobre su riesgo total de tener un infarto o ataque cerebral”, dice Marvin M. Lipman, M.D., asesor médico en jefe de Consumer Reports.

Así que él y otros expertos recomiendan que calcules tu riesgo en 10 años usando un cálculo desarrollado por la Facultad de Cardiología de Estados Unidos y la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association) que se encuentra en tools.acc.org/ ASCVD-Risk-Estimator. El ideal es un riesgo de 10 años que es menos del 7.5%.

2. No te apresures a tomar medicamentos.

Si tu riesgo a 10 años es mayor al 10% o si tus niveles de colesterol LDL (malo) están sobre 190, debes empezar con una estatina. Pero si tu riesgo está entre 7.5 y 10, vale la pena probar primero con los cambios en el estilo de vida, dicen nuestros consultores.

Eso significa dejar de fumar, bajar de peso, hacer ejercicio, consumir una dieta saludable para el corazón, beber alcohol con moderación únicamente y tener los niveles de azúcar en la sangre bajo control. Si eso no baja tu riesgo lo suficiente después de 3 a 6 meses, considera la estatina, incluso si tu colesterol LDL no está elevado.

La misma estrategia básica aplica a la presión arterial. Si está moderadamente elevada (150 a 160 para personas mayores de 60 años; 140 a 150 para las demás personas), considera los medicamentos solo si no han sido suficientes varios meses de dieta y cambios en el estilo de vida.

“Los cambios en el estilo de vida pueden reducir drásticamente tu riesgo de sufrir un infarto, y en algunos casos eliminar o reducir tu necesidad de tomar medicamentos”, dice Lipman. Por ejemplo, el ejercicio regular puede bajar tu presión sistólica en un máximo de 9 puntos. Y cada 11 libras de pérdida de peso puede reducirlo en 2.5 a 10 puntos. Y evitar el sodio en exceso (nada que vaya más allá de 2,400 mg en un día) puede bajar entre 2 y 8 puntos en algunas personas.

3. Obtén el medicamento correcto.

Se piensa que las estatinas funcionan no solamente para bajar el colesterol LDL sino que también estabilizan los depósitos de placa en las arterias, haciendo que los depósitos tengan menos probabilidades de romperse y enviar coágulos de sangre a través del cuerpo.

Las personas con un historial de ataque cardíaco o ataque cerebral o en un riesgo muy alto de tener uno (mayor al 20%), deben empezar con una dosis muy alta de una estatina potente: de 40 a 80 mg de atorvastatina (Lipitor y genéricos) o 20 a 40 mg de rosuvastatina (Crestor y genéricos). Otras personas que necesitan un medicamento deben empezar con una dosis más baja de esas u otras estatinas: 40 mg de lovastatina (Mevacor y genéricos), pravastatina (Pravachol y genéricos) o simvastatina (Zocor y genéricos).

Los médicos usan varios tipos diferentes de medicamentos para bajar la presión arterial y para los personas con niveles sobre los 150 pueden tomar una combinación para controlar el problema. Aun así, generalmente tiene sentido empezar con el medicamento más económico, más conocido y seguro: diuréticos o píldoras que provocan la eliminación de líquidos a través de la orina, como clortalidona o hidroclorotiazida. Si eso no funciona, es posible que necesites cambiar o agregar un inhibidor de ACE, bloqueador de canales de calcio u otro tipo de medicamentos.  —Steve Findlay

—por Lauren F. Friedman

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