Nuestra encuesta demuestra lo que los estadounidenses exigen para reformar el sistema de salud
Los estadounidenses han perdido la confianza en el sistema de salud de su país y anhelan ver reformas que los liberen de la preocupación de perder su cobertura si sus circunstancias cambian o si se enferman.
Nuestra nueva encuesta dilucida las opiniones de la gente sobre los elementos que consideran esenciales para reformar el sistema.
Entre los 1,200 estadounidenses de 18 años o más que respondieron a la encuesta telefónica en noviembre de 2007, más del 80 por ciento indicó que un sistema reformado debería garantizar lo siguiente:
Los encuestados estuvieron ampliamente de acuerdo en que la reforma debería mejorar el acceso y la cobertura, pero hay menos consenso en cuanto a cómo lograrlo.
Actualmente, el pesimismo sobre el costo del cuidado de la salud en EE. UU. reina entre los consumidores, sin importar su edad, sexo, orientación política o ingreso familiar.
El 53 por ciento señaló que pagan más por su cuidado de salud hoy en día de lo que pagaban hace un año, mientras que sólo 5 el por ciento reportó gastos reducidos. El 77 por ciento anticipa que sus costos serán aún mayores en cinco años.
En general, el 81 por ciento indicó su preocupación de poder pagar su cuidado médico durante su jubilación, el 68 por ciento se preocupa por irse a la bancarrota por cuentas médicas después de un accidente o enfermedad seria, mientras que el 65 por ciento teme perder su cobertura de salud en el trabajo.
Presionados por los costos en ascenso, el 35 por ciento de los encuestados dijo haber pospuesto o ignorado atención médica para controlar los gastos durante los 12 meses previos.
Los encuestados culparon principalmente a las compañías farmacéuticas y a las aseguradoras por los problemas en el sistema estadounidense de atención médica. Para más detalles sobre esos hallazgos, vea "El alto costo ¿Quién tiene la culpa?"
CONSUMER REPORTS también invitó a sus subscriptores a compartir sus anécdotas sobre problemas de cuidado de la salud por medio del internet, y cientos de personas respondieron.
"Nos preocupamos por el futuro", dijo Jeff Averill, inspector de construcción que trabaja por cuenta propia, de 40 años y proveniente de Billings, Montana, en una entrevista telefónica. Averill ha tenido que aumentar el deducible de su seguro de salud para su familia de cuatro a $14,000 para poder mantener su prima asequible. "El sistema actual está descompuesto", dijo él. "Sencillamente, no funciona".
Cuando nuestras preguntas abordaron el tema de cómo funcionarían exactamente las reformas del sistema de la salud, los encuestados estuvieron considerablemente más divididos que lo que estaban sobre lo que debería lograr dicho sistema.
Pedimos las opiniones de nuestros lectores sobre cuatro métodos para reformar el sistema de la salud, incluidas las propuestas de los candidatos presidenciales principales.
La propuesta más popular obtuvo el respaldo de la mitad de los encuestados. Dicha iniciativa abarca un sistema mixto público/privado que requeriría que todos los estadounidenses sin seguro compren un seguro de salud. El costo del seguro, deducibles y copagos sería ajustado en razón al ingreso, con subsidios proporcionados para las personas de bajos recursos. El estado de Massachusetts está implantando dicho tipo de sistema actualmente, y variaciones del mismo han sido propuestas por los candidatos principales demócratas a la presidencia.
El 36 por ciento de nuestros encuestados respaldó el seguro de salud público, el cual movería a todos los estadounidenses, incluidos aquellos actualmente cubiertos por seguros privados, a un plan tipo Medicare financiado por impuestos federales. Este es un enfoque similar al sistema de salud canadiense.
Una tercera parte de los encuestados se declaró a favor de una combinación de planes patrocinados por los empleadores, planes privados de seguro de la salud, Medicare, Medicaid y otros programas públicos, que es el tipo de sistema que tenemos hoy en día. (Las personas pudieron seleccionar más de un tipo de propuesta para las reformas, por lo que los porcentajes suman a más de 100).
Sólo el 26 por ciento respaldó la idea de proporcionar incentivos tributarios para ayudar a las personas a comprar su seguro y depender de presiones en el mercado y la competencia entre las compañías aseguradoras para mantener los precios razonables. Versiones de esta idea han sido propuestas por varios candidatos principales republicanos a la presidencia.
Es interesante notar que aún algunos encuestados que se identificaron como conservadores escogieron un sistema mixto público/privado como su preferencia principal, y un tercio favoreció un plan completamente público.
Los expertos en reformas del sistema de salud que consultamos señalaron que no les sorprendió la discrepancia que nuestra encuesta halló entre el sistema que los estadounidenses dicen que desean y los pasos que se deberían tomar para lograrlo.
"Las encuestas muestran consistentemente que los estadounidenses anhelan reformas", señala Gerard F. Anderson, profesor de política de salud y administración de la Universidad Johns Hopkins. "Sin embargo, ellos no quieren cambios esenciales en cómo obtener su atención médica, y no quieren pagar mucho por reformas al sistema del cuidado de la salud y expandir la cobertura".
El talón de Aquiles de la reforma es que la mayoría de los estadounidenses tienen alguna fuente de cobertura de seguros la mayor parte del tiempo, dice Jacob S. Hacker, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Yale, el cual ha estudiado reformas a los sistemas de la salud. "La manera más fácil de combatir las reformas es decir que este cambio destruirá lo que usted tiene ahora y que le hará pagar más por menos", afirmó. Los reformadores necesitan plantear una "visión de la reforma clara, sencilla y no intimidante que aborde estas preocupaciones públicas directamente".
La reforma al sistema de la salud será un tema clave en la campaña presidencial de este año. Consumers Union, editores sin fines de lucro de CONSUMER REPORTS, abogará por cambios que aseguren que todos los estadounidenses puedan obtener cuidado de salud a un precio asequible, incluido el acceso garantizado al sistema y mejoras en la prestación de servicios.
Hoy en día, millones de familias están a sólo una enfermedad seria de irse a la bancarrota. El crecimiento sin límite de nuestra cuenta nacional de salud podría causar una inestabilidad financiera insostenible para la nación dentro de una década. Además, se estima que los pacientes reciben el cuidado médico adecuado solamente la mitad del tiempo.
Mientras que las propuestas estatales y federales comienzan a debatirse seriamente, he aquí algunos criterios que Consumers Union usará para juzgarlas.
Cobertura completa. Los programas públicos y privados tales como Medicare, Medicaid y el programa estatal de salud para niños Children's Health Insurance Program, deben ser ampliados para garantizar que todos estén cubiertos desde que nacen hasta que fallecen, sin importar su estado de salud o habilidad para pagar. La cobertura debe de incluir todos los servicios médicos necesarios y eliminar el temor de tratamientos demorados o rechazados.
Costos esparcidos justamente. Ninguna familia debe de enfrentarse a la ruina financiera para pagar por su cuidado de salud. Los costos deben ser esparcidos justamente entre el gobierno, los empleadores y los consumidores.
Cuidado más seguro. Millones de estadounidenses sufren daños cada año debido al cuidado que reciben. Mejoras en la seguridad de los tratamientos ahorrarían miles de millones en dólares dedicados al sistema de salud.
Mejor cuidado. Más que a menudo, las decisiones sobre el cuidado de la salud son basadas en incentivos financieros en vez de la ciencia. Información pública exhaustiva y fácil de entender sobre la seguridad, costo y calidad del cuidado de los doctores, hospitales y hogares de ancianos ayudarían tanto a los consumidores como a los empleados a escoger el mejor cuidado. Además, expedientes médicos electrónicos deben ser utilizados, con protecciones estrictas de privacidad, para compilar resultados de tratamiento y ayudar a los consumidores a administrar su cuidado.
Prevención. Las enfermedades relacionadas al fumar y a la obesidad tales como ciertos tipos de cáncer, enfermedades del corazón y diabetes amenazan con abrumar los gastos de salud. Los doctores generalistas cuya labor es el prevenir y controlar estas condiciones no son compensados tan bien como los otros doctores. Las reformas deben dar a los pacientes y doctores más apoyo para poder eliminar malos hábitos antes de que estos resulten en enfermedades costosas.
El 80 por ciento de las personas que participaron en nuestra encuesta dijo que la discrepancia en precios entre las medicinas en EE. UU. y el resto del mundo es inaceptable. Aquí presentamos el precio al por menor de un suministro mensual de medicinas de marca populares en EE. UU. y en otros seis países.
Una mayoría de las personas en cada nivel del presupuesto familiar, incluyendo los más acaudalados, se preocupa por poder pagar por su cuidado médico cuando sea necesario. Abajo aparece el porcentaje de los encuestados que estaba moderada o severamente preocupado por:
Compañías farmacéuticas, aseguradoras, políticos, abogados y malos hábitos por parte de los estadounidenses son todos cómplices de los costos elevados y crecientes del cuidado médico. Pero nuestra encuesta halló que el público no responsabiliza tanto a lo que nosotros consideramos el factor principal en los altos costos: los doctores y hospitales.
"La meta de nuestro sistema de salud no debe ser el acumular ganancias para las compañías aseguradoras y farmacéuticas. En vez de ello, debe ser el proveer cuidado asequible y de alta calidad para todos los estadounidenses", dijo Andrea Hanson, maestra de universidad de 31 años de Murphy, Texas, quien respondió a nuestra invitación a compartir su situación por medio del internet.
No es sorprendente entonces la atención que se le presta a las compañías farmacéuticas y de medicamentos, debido a la manera en que la mayoría de los estadounidenses pagan por su cuidado médico, dijeron expertos consultados.
"Los estadounidenses tienden a concentrarse en las cuentas que pagan, y no en el costo total de su cuidado médico", dijo Jacob S. Hacker, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Yale. "Y para la mayoría de los consumidores, estas cuentas al fin y al cabo reflejan lo que las compañías aseguradoras no cubren y lo que las compañías farmacéuticas le cobran a los consumidores en las farmacias. Ellos ven las enormes ganancias que estas compañías obtienen aún cuando ellos, como pacientes, luchan por poder pagar sus cuentas".
Pero vistas más de cerca, estas tendencias en los costos de salud demuestran que los siguientes factores, en orden decreciente, contribuyeron más al aumento en los costos:
Hospitales y doctores. Los doctores y hospitales representan la porción fácilmente más alta: el 52 por ciento en el año 2006, del gasto total nacional de salud. Hay evidencia abundante de que algunos de esos gastos son innecesarios. Bajo el sistema actual, los hospitales y doctores ganan más dinero realizando intervenciones costosas en vez de manteniendo a sus pacientes saludables. Además, gastos médicos más elevados no necesariamente resultan en un mejor cuidado, de acuerdo con una investigación sobre los gastos de Medicare del Instituto de Política de Salud y Práctica Clínica de la Escuela de Medicina de la Universidad Dartmouth.
Sin embargo, solamente el 59 por ciento de los encuestados nombraron a los hospitales, y 47 por ciento nombraron a los doctores, como motivos principales de los gastos elevados. (El porcentaje suma más de 100 porque los participantes podían seleccionar tantos factores como deseaban).
Compañías farmacéuticas. Las medicinas recetadas representan sólo una décima parte de los gastos totales de salud. Pero los gastos de medicinas han aumentado durante la pasada década en relación a los gastos totales.
El 76 por ciento de los encuestados culparon a los fabricantes de medicinas generalmente, y el 74 por ciento dijo que dichas compañías cobraban demasiado dinero por sus productos.
Compañías de seguro. Las primas de seguros de salud han crecido más aceleradamente que la inflación o los sueldos de los trabajadores durante la década pasada, paralelamente con el alza igualmente vertiginosa de los costos generales de salud. Los gastos administrativos y de mercadeo de la industria, más las ganancias, consumen el 12 por ciento de las primas de los seguros privados.
El 77 por ciento de los encuestados culparon a las compañías aseguradoras generalmente por los costos elevados, y el 70 por ciento indicó que las aseguradoras cobran de más por sus productos y servicios.
Políticos y agencias de regulación. A pesar de que el gobierno controla directamente sólo el 46 por ciento de los gastos totales nacionales de salud, muchas de sus políticas afectan el balance final de la industria del cuidado de la salud. Ejemplos de esto son la fijación de índices de reembolso de Medicare para doctores y la regulación de los seguros de salud. Entre 1999 y 2006, el grupo de presión de la industria de la salud gastó más que ningún otro sector comercial, de acuerdo con un estudio del Instituto de Salud y Política Socio-Económica (Institute for Health and Socio-Economic Policy), un grupo de política e investigación sin fines de lucro.
El 74 por ciento de los encuestados responsabilizaron a los políticos mientras que el 58 por ciento culpó a las agencias de regulación del gobierno por el fracaso de controlar los costos de salud.
Abogados. Las primas de seguro por negligencia y la indemnización por responsabilidad constituyen menos del 2 por ciento de los gastos totales de salud, de acuerdo a un estudio de la Oficina de Presupuesto del Congreso (Congressional Budget Office) en 2004. La medicina defensiva --la práctica de exigir exámenes adicionales o procedimientos para protegerse contra demandas-- pudiera añadir unos puntos adicionales al porcentaje, según algunos estimados.
Aún así, el 60 por ciento de los encuestados responsabilizaron a los abogados por los altos costos, y el 69 por ciento culpó a las "demandas frívolas".
Consumidores del cuidado de la salud. Factores de riesgo controlables, tal como el comer en exceso, la falta de ejercicio o el fumar son responsables de aproximadamente el 25 por ciento de los costos de salud en EE. UU., de acuerdo con estimados de expertos. Pero aún si cada estadounidense repentinamente adoptara buenos hábitos de salud, nuestro gasto nacional de salud sería aún el segundo más elevado del mundo (después de Luxemburgo).
El 68 por ciento de los encuestados consideraron que estos malos hábitos son responsables por los altos costos de salud en EE. UU.
Solamente el 41 por ciento de los encuestados culparon a los consumidores por el uso excesivo de servicios. Hacker dijo que los encuestados "están en lo correcto al pensar esto". "Los pacientes tienen muy poco control sobre la cantidad de dinero cobrada por los hospitales y doctores. Nuestros precios exorbitantes de atención médica son el resultado de la estructura fragmentada de nuestro sistema de salud, y no de las elecciones de los pacientes".
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