Todo tratamiento tiene sus ventajas y desventajas. El mejor tratamiento para usted puede ser diferente al mejor tratamiento para su amigo o vecino. Todos tenemos necesidades particulares y diferentes cosas son importantes para cada uno de nosotros.
Si usted participa en la toma de decisiones respecto de su tratamiento, probablemente se recuperará más rápido que si no lo hace.1 Es incluso más importante participar en la toma de decisiones cuando los médicos no saben cuál es el mejor tratamiento para usted. Los médicos deberán basar sus decisiones de tratamiento en lo que la investigación les diga. Si su médico sabe qué dice la investigación acerca de cómo tratar un trastorno y utiliza esta información para tomar decisiones sobre un tratamiento, entonces estará practicando medicina basada en la evidencia. Ésta es una buena forma de practicar la medicina porque significa que su médico está utilizando evidencia de estudios médicos que ya han investigado lo que le ocurre a miles de personas.
Puntos claves para recordar a la hora de elegir tratamientos
Revise todas sus opciones.
Asegúrese de que comprende los riesgos y beneficios de los tratamientos o de no hacer nada.
Asegúrese de que comprende de qué manera los riesgos y beneficios lo afectarán a usted específicamente.
Asegúrese de que usted cuenta con la información suficiente para elegir.
Usted deberá conversar con su médico acerca de las opciones de tratamiento para tomar una decisión juntos respecto a qué es lo mejor para usted. A este proceso de trabajo conjunto generalmente se le conoce como tomar una decisión compartida. Siempre que sea posible, usted deberá trabajar con su médico para decidir el mejor tratamiento para usted. Deberá hacer estas preguntas antes de decidirse por cualquier tratamiento:
¿Qué nivel de intervención quiero tener a la hora de tomar decisiones relacionadas con mi tratamiento médico?
¿Qué ocurrirá si no hago nada?
¿Qué opciones tengo de tratamiento?
¿Cuáles son los beneficios y los perjuicios de cada tratamiento?
¿De qué manera se compensan los beneficios y perjuicios en mi caso?
¿Sé lo suficiente como para tomar una decisión?
¿Cómo puedo hacer mis elecciones?
¿Qué nivel de intervención quiero tener a la hora de tomar decisiones relacionadas con mi tratamiento médico?
Muchos problemas comunes de salud, como los resfriados y los dolores de cabeza, se van solos. Algunos problemas de salud pueden empeorar si usted no inicia un tratamiento. Algunas enfermedades como la diabetes y la hipertensión arterial entran en este grupo. Puede preguntarle a su médico qué ocurrirá si no sigue un tratamiento, pero a veces ni su médico le sabrá anticipar qué sucederá.
Su médico puede sugerir que realice cambios en su estilo de vida antes de medicarlo o recetarle otros tratamientos. Los cambios del estilo de vida incluyen hacer ejercicio físico, seguir una dieta saludable y dejar de fumar. Si usted realiza estos cambios en su estilo de vida, podría evitar tener que tomar medicinas o que seguir otros tratamientos. Hacer ejercicio físico más frecuentemente y disminuir la cantidad de alcohol que usted toma podría ayudar a que su tensión arterial disminuya. Si usted no desea hacer ejercicio, es mejor ser honesto consigo mismo y con su médico. Podría necesitar medicación enseguida, pero si sabe que nunca practicará ejercicio entonces es mejor decirlo.
Revise todas sus opciones
Pueden existir diferentes medicamentos disponibles. Si su médico le receta un tratamiento, consulte si existen otros. ¿La cirugía es una posibilidad? ¿Existen otros tratamientos además de los medicamentos o la cirugía? Podría intentar otro tratamiento como la fisioterapia o la acupuntura. Es bueno enterarse de todos los tratamientos que podrían funcionar. Esto le ayudará a escoger el mejor tratamiento para usted.
Escuche a otras personas
También puede querer escuchar lo que otras personas con su mismo trastorno han decidido hacer y cuál ha sido su experiencia
¿Cuáles son los beneficios y los perjuicios de cada tratamiento?
Cada tratamiento presenta beneficios y perjuicios. Sólo porque una droga o tratamiento haya sido aprobado por la Administración de Alimentos y Drogas de los EE. UU. [Food and Drug Administration], no significa que sea completamente seguro. Incluso la aspirina y el acetaminofén (Tylenol) pueden presentar efectos secundarios. Siempre es necesario equilibrar los posibles beneficios con los posibles perjuicios. No existe medicina que sea inofensiva. A veces los efectos secundarios no se manifiestan en los estudios de investigación y sólo sabemos de ellos años después de que un medicamento está a disposición del público. Inclusive tratamientos alternativos o complementarios (ya sean productos a base de hierbas, atención quiropráctica o vitaminas) pueden resultar perjudiciales. Además, sólo porque algo sea "natural" no necesariamente significa que es seguro.
¿De qué manera se compensan los beneficios y perjuicios en mi caso?
Lo que interesa es si usted piensa que los beneficios compensan el riesgo de cualquier perjuicio. Cada persona es diferente. Necesita decidir qué beneficios y qué posibles perjuicios son importantes para usted. Aquí tenemos algunas cosas para tener en cuenta.
Su situación personal. ¿El tratamiento tiene efectos secundarios que le serán difíciles de sobrellevar? Por ejemplo, tal vez usted tenga hijos pequeños y por lo tanto no pueda tomar medicamentos que le den sueño.
Cómo debe tomar los medicamentos. Tal vez no le guste tragar pastillas y preferiría recibir la dosis en forma de parche epidérmico.
Sus preferencias sobre el tratamiento y lo que espera de él. ¿Le resultaría difícil vivir con el riesgo de sufrir cualquier efecto secundario serio aunque el riesgo sea muy bajo? ¿Le resultaría insoportable perder el cabello como consecuencia de un efecto secundario del medicamento que tome? ¿A pesar de que el tratamiento incrementó sus posibilidades de seguir viviendo después de haber sido diagnosticada de cáncer de seno? ¿Qué es lo más importante que el tratamiento debe brindarle? ¿Si padece de insuficiencia cardíaca, qué considera más importante: respirar con menos dificultad por la noche o tener menos hinchados los tobillos?
Cómo afrontar los efectos secundarios. Si sufre de hipertensión arterial, por ejemplo, puede decidir que puede tolerar la molesta tos seca causada por algunos medicamentos. Para usted, el beneficio del tratamiento (reducir su riesgo de cardiopatía y de sufrir un accidente cerebrovascular [ACV]) podría compensar el inconveniente del tratamiento (la tos). Pero mucha gente con hipertensión arterial no se siente enferma. Puede resultar más difícil tolerar los efectos secundarios de las drogas cuando usted no se siente enfermo. Por ejemplo, si se siente bien pero su medicamento para la hipertensión arterial lo marea, puede que usted no esté dispuesto a tolerar ese efecto secundario. Pero si usted padece de infección del pecho puede tolerar la diarrea causada por tomar un antibiótico para tratar su infección. Debería hablar con su medico antes de dejar de tomar alguna de las medicinas que le haya suministrado. A veces otra medicina puede funcionar igual de bien y tener menos efectos secundarios.
Cuán importantes pueden ser los beneficios. Los tratamientos no siempre curan los síntomas. Usted puede decidir que no vale la pena tomar una medicina porque el posible beneficio no es suficientemente importante. Usted necesita asegurarse de que comprende totalmente cuál es el beneficio de un tratamiento antes de dejar de tomarlo. Si sufre de hipertensión arterial, puede pensar que la medicina que toma todos los días es una pérdida de tiempo. Usted se siente bien. ¿Entonces por qué tomar pastillas? Pero si deja de tomarlas, incrementa su riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular o un ataque cardíaco.
Su edad. Si por ejemplo, usted tiene 40 años y padece de osteoartritis y sus caderas siempre le duelen, tal vez quiera evaluar los beneficios y perjuicios de que le implanten una prótesis de la cadera. Si usted se realiza un reemplazo de cadera, no padecerá más dolor y podrá desplazarse mejor. No tendrá que tomar analgésicos todo el tiempo. Pero su prótesis de cadera puede necesitar un nuevo cambio pasados los 10 ó 20 años. Esto se debe a que el reemplazo de cadera puede haberse desgastado para ese entonces. También habría que evaluar los perjuicios de las posibles complicaciones de una cirugía.
Su actividad sexual. Puede decidir que los efectos secundarios que interfieren con su capacidad para tener relaciones sexuales son especialmente importantes para usted. Asegúrese de preguntar a su médico sobre los efectos secundarios en su actividad sexual, si eso es importante. Si usted es hombre, puede descubrir que algunos medicamentos interfieren con su capacidad para tener una erección. Puede tener problemas para lograr una erección o sufrir de incontinencia si se expone a ciertos procedimientos quirúrgicos, como los tratamientos para el cáncer de próstata u otros problemas prostáticos. (La incontinencia es el término que los médicos utilizan cuando una persona no siempre puede controlar cuándo va al baño). Su médico debería conversar con usted libremente acerca de las cuestiones sexuales. Sin duda, usted tiene el derecho de discutirlos.
Para tomar decisiones bien informadas respecto a beneficios y riesgos, necesita información confiable acerca de qué probabilidad existe de que un beneficio o perjuicio tenga lugar. Si su médico hace declaraciones vagas del tipo, "Los riesgos de esta operación son bajos", en ese caso usted necesita más información. Lo que su médico quiso decir con “bajo” puede no ser lo mismo que usted entiende por “bajo”. ¿Existe 1 posibilidad en 100 de que la cirugía provoque un accidente cerebrovascular o 1 posibilidad en 1,000? Lo que el médico considera como un riesgo bajo aceptable puede resultar inaceptable para usted. El modo en que las estadísticas le son presentadas, hace la diferencia do como se siente usted frente a ellas. Si le dicen que un medicamento reducirá los riesgos que usted tiene de sufrir un accidente cerebrovascular en un 50 por ciento (lo que los médicos denominan una reducción del "riesgo relativo") puede sonar fantástico para usted. Pero si en realidad reduce el riesgo que usted tiene de sufrir un accidente cerebrovascular en los próximos cinco años de uno ª 2 por ciento (una reducción del "riesgo absoluto"), eso puede no parecerle tan fantástico. De manera similar, escuchar que utilizar una droga duplica su riesgo de desarrollar leucemia en 20 años puede parecerle terrible. Pero si su riesgo de padecer de leucemia es bajo para empezar (digamos, 2 personas de cada 100.000 ), entonces a pesar de que el riesgo se duplique éste será muy pequeño. Sin embargo, si a usted le preocupa cualquier riesgo de tener leucemia, entonces incluso este ‘pequeño’ riesgo, puede ser muy alto para usted.
¿Cómo puedo revisar mis opciones?
Veamos un ejemplo. Digamos que usted es una mujer de 50 años de edad con un tumor en el seno. El tumor es del tamaño de una moneda de 25 centavos. Tiene dos hijos y vive en Chicago. Su mamografía muestra algo anormal. Se somete a una biopsia (en la que se inserta una aguja fina en el tumor para extraer algunas células). La biopsia confirma que usted tiene cáncer. Su cirujano le recomienda que le hagan una operación y le quiten el seno. Hemos utilizado información de la sección de cáncer de seno de Consumer Reports Health.org [La salud según los informes del consumidor] para responder las siguientes preguntas.
¿Qué ocurrirá si no hago nada?
Hay pocos estudios que muestren qué sucede si usted no sigue ningún tratamiento para el cáncer de seno. No sería ético no hacer nada en el caso de una mujer con cáncer de seno porque hay evidencia suficiente de lo que ocurriría en el caso contrario, que sugiere que ese cáncer aumentará de tamaño.
¿Qué opciones tengo de tratamiento?
Las principales opciones de tratamiento son la ablación total del seno o la extirpación del cáncer dejando la mayor parte del tejido normal. (A la ablación se le denomina mastectomía. El otro tipo de cirugía se denomina cirugía para conservar el seno). Después de la cirugía, existen otras opciones de tratamiento a considerar dependiendo de si el cáncer de seno se ha extendido a los ganglios linfáticos de la axila. Por otro lado, si se practicó una cirugía para preservar el seno, puede necesitar radioterapia después de la operación.
¿Cuáles son los beneficios y los perjuicios de cada tratamiento?
Si usted fuera una mujer de 50 años de edad con cáncer de seno sería bueno que evaluara la siguiente información acerca de los tratamientos.
No vivirá más tiempo si se practica una ablación total del seno en lugar de sólo extirpar el tumor (cirugía para preservar el seno). Tampoco aumenta el riesgo de que el cáncer de seno vuelva a aparecer si se practicó una cirugía para preservar el seno.4
Si conserva el seno, tiene un 90 por ciento de posibilidades de que el seno se vea bien después de la intervención. Pero será necesario la radioterapia después de la cirugía. Y sus efectos secundarios pueden provocarle cansancio y malestar. Si tiene hijos, por ejemplo, es necesario que sepa que la radioterapia puede resultarle agotadora y estresante.
Si le hacen cirugía para preservar el seno, existe también riesgo de que no todo el cáncer sea extirpado si sólo se extrae el tumor. Aproximadamente 1 mujer entre 10 necesita otra cirugía.
Si se practica una ablación quirúrgica puede sentirse mutilada. Sin embargo, puede recurrir a la cirugía de reconstrucción de seno para recobrar su aspecto anterior.
¿De qué manera se compensan los beneficios y perjuicios en mi caso?
Si usted es una mujer de 50 años de edad con un tumor de seno del tamaño de una moneda de 25 centavos de dolar, su cáncer es bastante pequeño. Puede extirparse sin realizar ablación de todo el seno. Esto daría como resultado que el seno luzca bastante bien, a pesar de que puede sentirse diferente. Si desea conservar el seno, es necesario que sepa que el tiempo de vida después de haber sido diagnosticada con cáncer de seno no mejora si practica una cirugía más drástica (por ejemplo, ablación completa). Cuando evalúe sus opciones acerca de qué tipo de cirugía se le va a practicar, tal vez piense que no puede soportar la idea de tener una cicatriz grande y de tener que pensar en el cáncer cada vez que se viste o se desviste. Puede pensar que no querrá tener relaciones sexuales nunca más si le extirpan todo el seno. Una vez que haya analizado cómo se siente con los diferentes tipos de cirugía, tal vez decida realizarse una cirugía para extraer el tumor y dejar todo el tejido mamario normal que sea posible (cirugía para preservar el seno). Debería discutir sus decisiones con su médico, porque puede haber detalles que usted no tuvo en cuenta. Sus preferencias serán la clave para tomar la decisión correcta para usted.
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