¡Alivio del dolor, ahora mismo!

Consumer Reports magazine: 04-2016

Desde la espalda hasta los hombros, rodillas y cuello, 125 millones de personas tienen dolor, y gastan alrededor de $300 mil millones en píldoras, marihuana, procedimientos y ‘remedios’ naturales para encontrar alivio a su dolor. Conoce lo que funciona, lo que no funciona y lo que es peligroso…y cómo prevenir el dolor en primer lugar.

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En el verano de 2014, Carolyn Slutsky caminaba hacia la fiesta de graduación de una amiga cuando sintió una repentina punzada de dolor. La sensación irradiaba desde la espalda baja hasta su pierna derecha y empeoraba con cada paso que daba. Para cuando llegó a la fiesta, apenas podía mantenerse de pie. Fue a un centro de urgencias en el Upper West Side de New York City la siguiente mañana, en donde un médico le inyectó lo que ella describió como “una fuerte dosis de medicamentos para el dolor” y le dio el nombre de un masajista terapéutico.

El terapeuta de masaje “me golpeaba la espalda,” Slutsky recuerda. “Me decía una y otra vez, ‘¿Ya ves? ¡Va mejor!’ Pero no me sentía mejor.” Ella probó analgésicos sin receta, los que le ayudaron por unas cuantas semanas, hasta que una mañana, el dolor regresó con venganza. Fue a ver a un especialista de la espalda, que le recomendó hacerse una resonancia magnética, la cual reveló que tenía una hernia en un disco espinal. Entonces, el médico le dio a Slutsky una lista de terapeutas físicos.

El primero le cedió el caso a uno de sus estudiantes, que hizo un trabajo deficiente al explicarle los ejercicios. Slutsky rápidamente abandonó el tratamiento y comenzó su propia búsqueda para encontrar alivio. Siguiendo las sugerencias de amigos, probó libros de auto-ayuda y acupuntura, pero ninguno funcionó.

Eventualmente eligió a otro terapeuta físico de la lista, que cambió todo por completo. Él le recomendó una almohada especial para ayudarle a sentarse de manera adecuada y le enseñó ejercicios que con el tiempo eliminaron su dolor. “Pasar por esto me hizo sentir falible”, ella cuenta sobre su experiencia. “Estaba en una situación que se había salido de control”.

El dolor persistente puede ser tan frustrante como es debilitante. Como Slutsky y cualquier otra persona que ha sufriendo durante tiempo prolongado puede decirlo, nunca hay un momento conveniente para tener una lesión en la columna, una migraña o un ataque de artritis. El dolor puede apoderarse de tu vida sin previo aviso. Puede desaparecer repentinamente y después regresar justo cuando crees que lo has vencido. En algunos casos, la causa está clara; en otros es un misterio. Sin embargo, cuando te pulsa la cabeza, te duelen las articulaciones o la espalda manda rayos eléctricos de agonía por toda tu columna, es un impulso natural buscar lo primero que puedas encontrar que haga desaparecer el dolor.

Es por eso que los estadounidenses gastan alrededor de $300 mil millones en tratamientos y cuidados para el dolor cada año. Y además está el costo de la pérdida de productividad, que según un reporte de 2011 del Instituto de Medicina oscila en alrededor de $315 mil millones anuales.

“El dolor es parte de toda nuestra vida en algún momento,” dice Robert D. Kerns, Ph.D., un profesor de psiquiatría, neurología y psicología en Yale University y antiguo director nacional del programa de manejo del dolor de la Administración de Salud de Veteranos (Veterans Health Administration - VHA). “Pero para demasiados estadounidenses, es un problema enormemente subestimado que impacta de forma profunda la calidad de su vida”.

Una Epidemia en el Uso de Analgésicos

Los Estados Unidos se encuentran inmersos en una conversación nacional sobre el dolor y el alivio del dolor. Hay un amplio reconocimiento de que el sobreuso de los analgésicos opioides como el Percocet y el Vicodin han llevado a una epidemia de sobredosis y adicción. Más de 14,000 estadounidenses murieron por sobredosis que involucraron opioides recetados en 2014, de acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention o CDC, por sus siglas en inglés), y cada día más de 1,000 personas son tratadas en salas de emergencias por el mal uso de estos medicamentos.

En marzo los CDC publicaron sus primeros lineamientos para recetar opioides para el dolor crónico, aconsejando a los médicos que prueben al principio con tratamientos que no incluyan medicamentos o que utilicen medicamentos que no incluyan opioides para las personas con dolor crónico. Con la excepción de aquellos que requieren de cuidados paliativos o del final de la vida, los CDC también aconsejaron a los médicos que utilicen opioides para los pacientes únicamente cuando los beneficios sean mayores que los riesgos, y aún en esta instancia, que utilicen la dosis efectiva más baja. La propuesta de presupuesto para el año fiscal 2017 del Presidente Barack Obama incluye $1.1 mil millones invertidos en el tratamiento del abuso de medicamentos recetados y heroína. Y en una decisión sin presidentes, la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration o FDA por sus siglas en inglés) anunció en febrero una iniciativa que incluye cambios en la forma en que regula y aprueba medicamentos opioides.

El objetivo de estos lineamientos es frenar las recetas de opioides inapropiadas, dice el Dr. Roger Chou, M.D., un profesor de medicina en Oregon Health & Science University en Portland, que ayudó a escribirlos. También hace notar que están enfocadas hacia los proveedores de cuidados primarios, quienes son responsables de casi la mitad de las recetas de opioides en Estados Unidos. “Las personas con condiciones tratables no están obteniendo el alivio que necesitan,” él dice, “y se mueren tomando los medicamentos que sus médicos les recetaron.”

La Forma en que el Cuerpo se Sana Solo

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Mientras reconocemos los peligros de los analgésicos recetados, también debemos aceptar un entendimiento más matizado del dolor en sí. No es algo de lo que simplemente podamos deshacernos; es la forma en que tu cuerpo te dice que algo está mal, a menudo es una señal fuerte que te dice que dejes de hacer lo que estás haciendo y corrijas el camino de la forma adecuada.

Más allá de ese aviso inmediato, el dolor desata una avalancha de respuestas desde dentro. La inflamación en el lugar de la lesión alerta al sistema inmune del cuerpo para que comience a trabajar en sanarlo. Otros químicos son notificados y se aceleran a llegar para evitar una infección, para devorar las células y tejido muerto y mantener la inflamación controlada.

Para la mayoría de los dolores o lesiones, el dolor se va con tratamiento y tiempo. Cuando no lo hace, la situación puede complicarse. Los médicos podrían encontrarse sin saber qué hacer y los pacientes pueden enredarse en un ciclo de tratamientos o sucumbir a las promesas de remedios no comprobados. Otros podrían manejar el dolor con una receta médica a largo plazo.

Pero el verdadero alivio del dolor no se mide en dosis. Se trata de escuchar con atención lo que tu cuerpo intenta decirte, y luego, tratar pacientemente la causa subyacente. Para Carolyn Slutsky, esto significó encontrar al terapeuta adecuado y cambiar su rutina diaria. “Intento no levantar cosas pesadas,” dice. “Aligero mi bolsa, llevando únicamente lo que necesito. Y me levanto de la cama poniendo el peso en mis manos, en lugar de sobre mi espalda baja.”

Si tienes dolor, no solo lo enmascares o lo ignores; mejor haz algo. Hemos creado un glosario de tratamientos para ayudarte a entender las opciones. También hemos visto de cerca la mejor evidencia científica para crear una guía de tratamiento, paso por paso, para las causas más comunes de dolor.

‘Dime cuánto te duele’

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Es difícil encontrar las palabras adecuadas para describir la intensidad del dolor. Es por esto que obtener el tratamiento adecuado comienza con una comunicación efectiva.

El tratamiento del dolor no puede ser generalizado para todos, así que los médicos a menudo presionan a los pacientes para obtener más detalles. “El dolor es subjetivo,” dice la doctora osteopática Kathleen Cowling, D.O., directora del programa de residencia en Central Michigan University y médico de emergencias en el Covenant Medical Center en Saginaw, Mich. “No puedo medirlo como mediría la presión arterial”. Esto es lo que debes decirle a tu médico:

Qué tan intenso es: Primero te pedirán que califiques tu dolor, generalmente en una escala del 0 (sin dolor) al 10 (lo peor que has sentido en tu vida). De otra forma, di que es leve, moderado, intenso o el máximo: el peor dolor posible.

Cómo se siente: ¿El dolor es agudo y punzante, un dolor leve o palpitante? Podría ser por lesiones en músculos, tendones, huesos o ligamentos, como un tirón muscular, un tendón desgarrado o una articulación inflamada. Hay hormigueo, ardor, pinchazos o el dolor punzante que se siente como un choque eléctrico puede indicar nervios oprimidos o lesionados.

Dónde duele: Identifica dónde te duele y si el dolor se extiende hacia otras áreas. El dolor de cuello que irradia hacia tu brazo izquierdo podría ser señal de un problema con los discos que amortiguan tu columna vertebral.

Qué hace que te sientas mejor: Si has tenido dolor por mucho tiempo, explica qué métodos has utilizado para tratarlo y si te han funcionado.

Cuándo comenzó: La última pieza de información que debes darle a tu médico es acerca de la primera vez que detectaste el dolor. Sé preciso y describe lo que estabas haciendo cuando lo sentiste por primera vez. Por ejemplo, un dolor de cuello que empeora al hacer ejercicio podría ser señal de una arteria tapada.

Llegar al ‘ahhhhhhhhhhhhh’

Una amplia caja de herramientas de pastillas y prácticas está disponible para quienes sufren de dolor hoy. Pero asegúrate de entender las limitaciones, y los riesgos, de tus elecciones.

Aspirin, Ibuprofen, and Naproxen


Los antiguos romanos pensaban que dar choques eléctricos en las sienes de quienes sufrían de dolor de cabeza, aplicados por medio de peces torpedo vivos, podía hacer desaparecer el dolor. No queda claro si el choque eléctrico de un pez ayudaba o simplemente le daba a la víctima otra fuente de agonía en la cual enfocarse. Pero no les tomó mucho tiempo a los humanos descubrir otras fuentes de alivio del dolor. Para 1300 a.C., los incas en Perú habían descubierto que las hojas de coca, que es la fuente de la cocaína, podían adormecer el dolor cuando se masticaban o se aplicaban a las heridas. Para este momento, la gente en Asia y Egipto había aprendido a extraer opio de la planta de la amapola, creando la versión más temprana de un analgésico opioide, similar a lo que usamos hoy en día (piensa en hidrocodona y oxicodona). Hemos avanzado, en general, más allá de los peces eléctricos hacia otros tratamientos que pueden aliviar o reducir el dolor. Este es nuestro resumen de algunos tratamientos de dolor comunes y las condiciones para las que funcionan mejor.

Acetaminofeno

Se encuentra en más de 600 productos con y sin receta, los medicamentos como tylenol y sus versiones genéricas están entre los medicamentos más comúnmente utilizados en estados unidos. El acetaminofeno no es tan efectico al aliviar el dolor como los medicamentos como el ibuprofeno (advil y genéricos) o el naproxeno (aleve y genéricos). Esto de acuerdo con un análisis de Consumer Reports Best Buy Drugs, pero no te pondrá en riesgo de hemorragias estomacales o un ataque cardíaco o un derrame cerebral como esos 2 medicamentos. De hecho, es más suave para el estómago y es una buena opción para quienes sufren de reflujo ácido o úlceras, pero su sobreuso es la principal causa de daño hepático, mandando a casi 80,000 personas al año a una sala de emergencias. Esto puede pasar si tomas solo un poco más de la dosis máxima recomendada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) que representa 4,000 mg en un período de 24 horas, y es especialmente preocupante si eres un bebedor empedernido o si tienes alguna enfermedad hepática. Nuestros expertos médicos dicen que limites su uso a no más de 3,250 mg en 24 horas.

Acupuntura

La leyenda cuenta que en el año 200 a.C. un soldado chino que había sido herido con una flecha observó un “buen” efecto secundario: el dolor que padecía por una herida anterior había desaparecido, pero los orígenes exactos de la acupuntura siguen siendo un misterio y aún hay incertidumbre sobre su habilidad para tratar el dolor. Cierta evidencia sugiere que puede reducir el dolor de la espalda baja, cuello y rodillas y reducir la frecuencia de los dolores de cabeza y migrañas. Varios estudios han comparado la acupuntura real, en la cual unas agujas delgadas se insertan en puntos específicos del cuerpo, con la acupuntura simulada, en la cual las agujas no rompen la piel o se insertan en diferentes puntos del cuerpo al azar. Algunos estudios han sugerido que la acupuntura real a veces era ligeramente mejor, pero muchos encontraron que el procedimiento simulado era igual de efectivo y ambos eran más efectivos que no realizar ningún tratamiento. El tratamiento únicamente debería ser realizado por un practicante certificado que utilice agujas estériles.

Aspirina, Ibuprofeno y Naproxeno

En un día cualquiera, alrededor de 17 millones de estadounidenses toman uno de estos analgésicos, que son llamados medicamentos antiinflamatorios no esteroides (NSAID por sus siglas en inglés). Son vendidos por las grandes marcas (Advil, Aleve, Bayer) así como en versiones genéricas y funcionan bloqueando la producción de sustancias llamadas prostaglandinas que activan el dolor y la inflamación. Tanto las versiones de NSAID que necesitan receta médica como las que se venden sin receta, funcionan mejor con los dolores de cabeza por tensión, el dolor en la espalda baja, osteoartritis y dolor asociado con el dolor muscular o inflamación. Si tomas un medicamento NSAID por más de 10 días seguidos, pide a tu médico alguna alternativa, porque tomar demasiado o tomarlos demasiado seguido puede causar hemorragias en los intestinos, insuficiencia renal, ataques cardíacos (aunque el naproxeno probablemente representa un riesgo menor de esto), úlceras estomacales y derrames cerebrales. La aspirina es la excepción; cuando se utiliza para el alivio del dolor puede causar hemorragias estomacales aún en dosis bajas.

Biorretroalimentación

La teoría es que puedes controlar el dolor utilizando técnicas como  con la respiración profunda o la relajación de músculos para controlar de forma consciente o monitorear las funciones corporales que de otra forma son involuntarias como el ritmo cardíaco, la temperatura de la piel, la tensión muscular o la presión arterial. Aún no se ha alcanzado un consenso sobre si la biorretroalimentación funciona, aunque los expertos piensan que podría ayudar a las personas simplemente al enseñarles a relajarse. Y varios estudios grandes han encontrado que funciona mejor para las condiciones que a veces son provocadas por el estrés, como los dolores de espalda, migrañas y dolores de cabeza por tensión. Una ventaja de la biorretroalimentación es que en general está libre de riesgos y efectos secundarios.

Inyecciones de Botox

En dosis muy bajas, esta poderosa toxina natural bloquea las señales nerviosas y paraliza a los músculos, impidiendo que se contraigan. El tratamiento está aprobado por la FDA para ayudar a prevenir migrañas en personas que tienen 15 o más al mes. Requiere de someterse a 31 inyecciones en diferentes partes de la cabeza y cuello cada 3 meses. Pero los estudios han descubierto que los resultados son modestos. Las personas que reciben inyecciones de Botox tuvieron uno o dos días menos con dolores de cabeza al mes que aquellos que recibieron inyecciones de placebo. Algunos médicos también tratan los dolores de cabeza por tensión y las migrañas menos frecuentes con Botox pero la Academia Estadounidense de Neurología  no lo recomienda para esos casos porque los estudios a gran escala muestran que no ayuda.

Cuidados Quiroprácticos

Esta terapia dada con las manos en la cual la columna de una persona, y otras partes del cuerpo se manipulan para aliviar el dolor y promover su sanación se remonta a China antigua y Grecia.  Los quiroprácticos modernos realizan “ajustes” que utilizan una fuerza poderosa y controlada para manipular la columna dorsal o articulaciones para mejorar la alineación y restaurar movilidad. Hay buena evidencia que muestra que los cuidados quiroprácticos ayudan a aliviar el dolor en la espalda baja, incluyendo algunas sugerencias de que funciona tan bien como los medicamentos.

Un estudio comprensivo de 2010 reveló que la terapia podría ayudar para los dolores de las articulaciones, cuello y hombros, además de los dolores de cabeza por tensión. En una encuesta en línea realizada en 2011 a más de 45,000 suscriptores de Consumer Reports, el 65% de quienes habían tenido una terapia quiropráctica dijeron que les había ayudado.

Terapia Conductista Cognitiva (CBT por sus siglas en inglés)

Varios estudios grandes muestran que la CBT puede ayudar a prevenir las migrañas y el dolor de cuello y aliviar el dolor crónico en la espalda baja. Este estilo de orientación psicológica, combinada con cambios de conducta, ayuda a aliviar el dolor al enseñar técnicas de relajación y adaptación. Lo más importante es la enseñanza sobre cómo terminar los pensamientos negativos que pueden intensificar las sensaciones del dolor. Las emociones negativas como la ansiedad, la depresión y el miedo estimulan químicos en el cerebro involucrados en la percepción del dolor, así que reducirlos no solo te ayuda a sentirte mejor mentalmente, sino que también ayuda a que te duela menos.

Glucosamina y Condroitina

Se dice que estos suplementos populares, a menudo utilizados en combinación, ayudan a proteger los cartílagos y alivian el dolor e inflamación de las articulaciones. Pero hay poca evidencia de que reduzcan el dolor por artritis o de que mejoren la función articular. Y podrían representar riesgos, incluyendo el incremento de los niveles de glucosa (azúcar) en la sangre. Otros efectos secundarios pueden incluir un aumento en el riesgo de sangrados cuando se toman junto con anticoagulantes, pueden empeorar la hipertensión o posiblemente provocar ritmos cardíacos anormales. La Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos  no recomienda la glucosamina ni la condroitina.

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Masajes

Las pinturas en sus tumbas muestran que los antiguos egipcios usaban los masajes como parte de sus prácticas médicas y algunas escuelas de masajes aún utilizan los textos educativos chinos que se remontan al año 2700 a.C. Unos cuantos estudios han mostrado que los masajes ayudan a aliviar los dolores de cabeza y el dolor muscular o articular en la espalda, cadera, rodillas y cuello. Antes de intentarlo, confirma con tu médico que no será perjudicial para tu condición. Tu masajista debería estar autorizado por tu estado y certificado por una organización nacional como la Asociación Estadounidense de Masajes Terapéuticos.

Cremas y Parches para los Dolores Musculares

Los productos populares de la farmacia como Bengay y Icy Hot contienen químicos llamados contrairritantes (como capsicum y salicilato de metilo) que pueden crear la sensación de calor, y el mentol, que provoca una sensación refrescante. En ambos casos, los ingredientes activos inflaman el área que está cerca del dolor, lo cual estimula a los nervios y crea una sensación más suave, distrayéndote del dolor que estás intentando tratar. Hay poca evidencia de que en realidad traten el dolor aunque algunas personas aún así encuentran alivio al usarlos. No es lo mismo que utilizar hielo, lo cual puede reducir una inflamación.

Relajantes Musculares

Los medicamentos recetados como la ciclobenzaprina (Fexmid y genérica) y la metaxolona (Skelaxin y genérica) se utilizan para tratar el dolor de espalda y cuello y otras condiciones causadas por los espasmos musculares. Pero los estudios no han logrado mostrar que funcionen bien para el dolor crónico. Guarda los relajantes musculares para los espasmos de espalda o cuello severos y agudos o para los espasmos musculares asociados con la parálisis cerebral, esclerosis múltiple o un derrame cerebral. Para el dolor de corto plazo, pueden ser una opción si tienes una enfermedad hepática o no puedes tolerar el acetaminofeno o el ibuprofeno. Las personas de 65 años y mayores deberían mantenerse alejadas de los relajantes musculares porque se asocian con un incremento en el riesgo de caerse.

Oxicodona e Hidrocodona

Estos analgésicos narcóticos opioides (OxyContin, Percocet, Vicodin y sus genéricos) trabajan al adherirse a los receptores del cerebro, espina dorsal y demás lugares del cuerpo y bloquear las señales de dolor que se envían al cerebro. Pero no tratan directamente el problema que causa el dolor. Y los medicamentos pueden ser altamente adictivos. Un análisis de 30 estudios que involucraba  a personas con dolor crónico que tomaron opioides demostró que los medicamentos no aliviaban su dolor a largo plazo pero sí incrementaba su riesgo de tener una sobredosis, comparado con aquellos que tomaron el placebo. Si debes tomar un opioide, limítate a tomarlo únicamente durante unos cuantos días para el alivio de dolor a corto plazo, por ejemplo, después de una cirugía. De otra forma, evítalos. Aún cuando se utilicen por un período corto, los opioides pueden causar efectos secundarios que incluyen cólicos abdominales, estreñimiento, náuseas, sedación y vómito.

Terapia Física

A inicios del siglo XX, los terapeutas comenzaron a ejercitar los miembros de los pacientes de polio postrados en cama para rehabilitarlos y aliviar su dolor. Durante la Segunda Guerra Mundial los soldados heridos eran tratados con estimulación eléctrica, masajes e hidroterapia. Hoy en día, los terapeutas físicos utilizan técnicas similares usando las manos como dar masaje a los músculos y mover las articulaciones por todo su rango de movimiento, junto con ejercicios para mejorar la fuerza y la flexibilidad. Muchos estudios han demostrado que la terapia física puede ayudar a aliviar el dolor de las articulaciones así como el dolor crónico en la espalda baja y el dolor de cuello cuando incluye el ejercicio como otro componente del tratamiento.

Inyecciones de Esteroides

Para el dolor en la espalda baja, se inyectan corticoides en la columna vertebral, entre las vértebras y la cobertura de protección de la espina dorsal (el espacio epidural) para reducir temporalmente la inflamación alrededor de un nervio irritado. Pero no están aprobadas por la FDA para este uso, aunque los doctores aún así pueden utilizarlo. Las inyecciones también pueden ofrecer un alivio modesto y a corto plazo para el dolor de cuello y hombros y para el dolor de espalda que baja hacia una pierna. Hay el riesgo de tener un absceso epidural (que puede causar incontinencia, retención urinaria, fiebre y, paradójicamente, dolor de espalda), y la FDA advierte sobre efectos secundarios raros pero severos, incluyendo la pérdida de visión, un derrame cerebral, parálisis y hasta la muerte.

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Es una versión moderna del uso que daban los antiguos romanos con peces eléctricos, la TENS o estimulación nerviosa eléctrica transcutánea, está disponible sin necesidad de receta médica. Un pequeño aparato de baterías manda corrientes eléctricas a través de unos electrodos colocados en áreas de dolor.

Estrategias que Alivian

Aplicar los medicamentos y métodos correctos en el momento adecuado puede ayudar a reducir y hasta detener el dolor.

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Espalda baja

Tienes dolor en la región lumbar, el área que va de la mitad de tu espalda hasta el coxis. Oscila entre un dolor constante y apagado hasta un dolor intenso repentino. Alrededor del 80% de los adultos sufren de dolor de espalda en algún momento, y afecta más a las mujeres que a los hombres.

Qué lo causa

El dolor de espalda puede ser provocado por una herida, como una distensión muscular por levantar un objeto pesado. O puede ser causado por un desgaste en las articulaciones, discos y ligamentos que mantienen la columna vertebral en su lugar.

El dolor de espalda crónico a menudo es resultado de discos que se han degenerado. Esto puede resultar en una hernia discal; estos discos pueden generar protuberancias y presionar a los nervios. A veces los discos herniados permiten que los huesos de la columna (las vértebras), que de otra forma se mantienen en su lugar por los discos, se deslicen una sobre otra y que también irriten a los nervios. La osteoporosis (una condición que causa huesos débiles y frágiles) puede causar fracturas de compresión que también pueden causar dolor en la espalda baja.

Primero trátalo con

Cualquier tipo de movimiento gentil ayudará: caminar, nadar o yoga, por ejemplo. Esto puede reducir el dolor y acelerar la recuperación, de acuerdo con un grupo de investigación independiente, Cochrane Library, que condujo un extenso análisis de 61 estudios de dolor de espalda. Para obtener más alivio, un analgésico NSAID como el ibuprofeno (Advil y genéricos) o naproxeno (Aleve y genéricos) puede ayudar.

Si eso no funciona

La mayoría de los casos de dolor en la espalda baja se solucionan por sí solos en un período de 4 semanas. Si tu espalda no mejora, ve a un médico. El dolor podría ser un síntoma de alguna condición no evidente como artritis, fibromialgia u osteoporosis. Si este no es el caso, tu médico podría recomendarte algún tratamiento práctico como la quiropráctica, masajes o terapia física.

Ve a una sala de emergencias

Si experimentas debilidad o una repentina incontinencia urinaria o intestinal o si el dolor es tan fuerte que no puedes manejar o utilizar las escaleras, necesitas ayuda urgente. Busca ayuda inmediatamente para tu dolor de espalda actual si has tenido una lesión previa de la espalda o una caída importante o si has tenido cáncer.

Nunca hagas esto

Se debería evitar el descanso en cama; puede prolongar el tiempo de recuperación. También evita los corsés ortopédicos y parches, los ungüentos y cremas como Bengay y Icy Hot; no se ha demostrado que ayuden. Considera una cirugía de espalda únicamente si tu dolor está ligado de forma clara a un disco herniado o a una estenosis espinal (estrechamiento de la columna vertebral) que no haya mejorado con otro tratamiento después de varios meses.

Prevenir para empezar

Evita cualquier ejercicio que te provoque estirar la espalda a un punto en el que te sientas incómodo. Dobla las rodillas cuando levantes un objeto pesado y mantenlo cerca de tu cuerpo, con las rodillas ligeramente dobladas mientras lo sostienes. Practica tener una buena postura: No te encorves cuando te sientes y utiliza los músculos de los hombros y abdomen para mantener tu columna en una posición neutral. Realiza ejercicios que fortalezcan los músculos centrales que soportan tu columna dorsal y los músculos abdominales, dorsales y de las caderas.

Las personas con dolor de espalda a veces también sufren de depresión. Tratar la depresión puede disminuir el dolor porque los mismos mensajeros químicos del cerebro influencian tu humor y la forma en que percibes el dolor. El antidepresivo duloxetina (Cymbalta y genéricos) está aprobado por la FDA para tratar el dolor de espalda baja crónico. Una advertencia: el medicamento puede causar efectos secundarios en ocasiones raras pero que son serios, incluyendo presión arterial reducida (que lleva a mareos y caídas) y un riesgo de insuficiencia renal.

Articulaciones (rodillas, caderas)

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Las articulaciones entumecidas o inflamadas pueden causar dolor, especialmente al despertar por la mañana y después de descansar.

Qué lo causa

El dolor más común en las articulaciones, la osteoartritis, es el deterioro del cartílago que cubre y acolchona las articulaciones. Es más común en las personas mayores pero se puede desarrollar de forma temprana en aquellos que han tenido una lesión en una articulación o que realizan de forma regular actividades de alto impacto que involucran golpes en las articulaciones. Tener sobrepeso también puede colocar demasiada presión sobre las articulaciones, incrementando el desgaste de las rodillas y caderas.

Primero trátalo con

Prueba a hacer ejercicio leve. Una revisión de 32 estudios encontró que alivia el dolor de rodillas tan bien como los medicamentos. Las actividades de bajo impacto fueron lo más efectivo. Intenta caminar o nadar, combinado con actividades de estiramiento y fortalecimiento. También considera acupuntura. Aunque la evidencia sobre su eficacia es mixta, en una encuesta de Consumer Reports casi la mitad de quienes probaron la acupuntura por tener osteoartritis dijeron que les ayudó. Para los ataques de dolor, prueba los medicamentos NSAID que no necesitan de receta médica como el ibuprofeno o naproxeno. Podrías encontrar alivio al aplicar compresas frías o calientes, o preparaciones tópicas que causen sensaciones de calor o frío. (Pero no te pongas compresas calientes combinado con las preparaciones tópicas; te arriesgas a quemarte).

Si eso no funciona

Prueba con ibuprofeno o naproxeno de receta con mayor concentración. Si tienes dolor solo en una o dos articulaciones, podrías probar un NSAID tópico recetado como el gel diclofenaco (Voltaren), gotas (Pennsaid) o parches (Flector). Los tratamientos tópicos también son una buena alternativa si las pastillas regulares de NSAIDs te alteran el estómago o si tienes riesgo de úlceras, sangrado gastrointestinal, ataques cardíacos o derrames cerebrales.

Ve a una sala de emergencias

Busca ayuda si una articulación te duele, se hincha o enrojece en extremo o si se siente caliente al tacto, especialmente si los síntomas se desarrollan rápidamente a lo largo de unas cuantas horas o días. La articulación podría estar infectada.

Nunca hagas esto

No confíes en los suplementos como la glucosamina o condroitina. Muchos estudios muestran que no son mejores que un placebo y pueden interactuar con otros medicamentos, por ejemplo, al intensificar los efectos de los anticoagulantes, lo cual puede causar sangrados peligrosos. Tampoco te mantengas en reposo durante más de un día. Cuando experimentes dolor e inflamación modifica tus actividades para mantenerte tan activo como sea posible sin empeorar tus síntomas.

Prevenir para empezar

Mantente activo y mantén un peso saludable. Perder solamente el 5% de tu peso corporal reduce tu riesgo de desarrollar osteoartritis en las rodillas.

Cuando el dolor es realmente terrible

Podrías considerar inyecciones de esteroides o posiblemente inyecciones de ácido hialurónico, aunque ambos brindan solo un alivio parcial. Si después de varios intentos no hay una mejora, una cirugía podría ser el siguiente paso. Los reemplazos de rodilla y otras cirugías pueden cambiar tu calidad de vida y te pueden ayudar a ser más activo pero hay un riesgo de complicaciones, como una infección. Y la recuperación puede tardar meses. Para incrementar tus probabilidades de un mejor resultado, busca a un cirujano que haga al menos entre 50 y 100 cirugías al año y pregunta sobre sus tasas de complicaciones e infecciones.

Dolor de cabeza por tensión

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Es un dolor de cabeza muy común y corriente: un dolor sordo en la frente, sienes o en la nuca. Hasta el 80% de las personas sufren ocasionalmente por un dolor de cabeza por tensión.

Qué lo causa

La ansiedad, el cansancio ocular, la fatiga y el estrés detonan los dolores de cabeza por tensión al causar que los músculos se contraigan en el cuello y cuero cabelludo. Las nuevas investigaciones también sugieren que hay una relación entre los dolores de cabeza por tensión y cambios en ciertos químicos cerebrales, de una forma similar a lo que pasa con una migraña.

Primero trátalo con

Prueba tomar agua si estás deshidratado. Un estudio de 2004 descubrió que las personas que tomaban entre medio y tres cuartos de litro sentían una disminución en su dolor de cabeza. Si después de alrededor de una hora aún estás sufriendo, puedes tomar un relajante que no requiera de receta médica como acetaminofeno (Tylenol y genéricos), ibuprofeno (Advil y genéricos) o naproxeno (Aleve y genéricos). Tomar una ducha caliente o fría y descansar en una habitación silenciosa con una toalla fresca en la frente también te podría ayudar.

Si eso no funciona

Consulta con tu médico para determinar si tienes migrañas o hay otra causa. Apretar la mandíbula y rechinar los dientes mientras duermes, por ejemplo, puede causar dolores de cabeza por tensión. Si sospechas que tu mordida es la culpable, ve a ver a tu dentista.

Ve a una sala de emergencias

Si tienes un dolor de cabeza que aparece repentinamente, es severo y persistente, o tienes problemas de habla, visión o movimiento o pérdida de equlibrio, deberías actuar. Si tienes un dolor de cabeza después de una lesión en la cabeza, podría ser una señal de una conmoción cerebral.

Nunca hagas esto

No tomes analgésicos OTC más de unas cuantas veces por semana porque eso podría causar más dolores de cabeza. (Lo mismo aplica si tienes migrañas). También evita las tomografías computarizadas (CT scans). Un dolor de cabeza severo podría hacerte pensar que tienes un tumor cerebral pero eso pocas veces sucede. Los médicos por lo general pueden diagnosticar el dolor que tengas basándose en los síntomas y un examen físico. Si los resultados del examen son anormales o tu médico aún no puede identificar la causa del dolor, una prueba de imagen puede tener sentido. En la mayoría de los casos, una resonancia magnética es mejor que una tomografía, la que te puede exponer a radiación innecesaria. Este consejo está apoyado por el Colegio Estadounidense de Radiología.

Prevenir para empezar

Pon atención a tu ingesta de alcohol porque los químicos como los sulfitos y flavonoides pueden causar dolores de cabeza (y migrañas). Controla el estrés a través de la meditación u otras técnicas de relajación. Obtener suficientes horas de sueño también puede prevenir los dolores de cabeza; así como mantenerte hidratado.

La buena postura puede aliviar el estrés en el cuello y ayudar a evitar dolores de cabeza también. Un estudio danés de 2015 encontró que las personas que sufrían de dolores de cabeza por tensión también tenían una disminución en su fuerza muscular en los músculos extensores del cuello. Esto puede causar que los músculos flexores sobre compensen y jalen la cabeza hacia adelante, ocasionando un dolor de cabeza.

Si tienes dolores de cabeza más de 15 veces al mes, tus médicos podrían sugerir un antidepresivo diario como amitriptilina (solo genéricos); se ha descubierto que la amitriptilina ayuda a prevenir dolores de cabeza crónicos pero también puede causar efectos secundarios como somnolencia, subida de peso, boca reseca, estreñimiento o visión borrosa.

Migraña

Estos dolores de cabeza pueden hacer que te vuelvas hipersensible al sonido y a la luz, y pueden durar desde unas cuantas horas hasta 3 días. También pueden venir acompañados por náuseas y visión borrosa o ver luces parpadeantes conocidas como auras. Las mujeres tienen 3 veces más posibilidades que los hombres de sufrir estos dolores de cabeza súper potentes.

Qué lo causa

Un nervio trigémino hipersensible, el nervio craneal responsable de la sensación en la cara y el movimiento de la mandíbula, podría tener la culpa en parte. Los expertos creen que quienes sufren de migrañas podrían estar genéticamente predispuestos a esta afección. Las migrañas se pueden desencadenar por ciertos alimentos, lociones fuertes, luces parpadeantes, hormonas o cambios climáticos. Podrían causar una liberación química que hincha los vasos sanguíneos y envía señales de dolor.

Primero trátalo con

Si la migraña es leve, prueba un analgésico que no requiera de receta médica, como ibuprofeno, naproxeno o una combinación de acetaminofeno, aspirina y cafeína. (Excedrin Migraine y muchos genéricos tienen esta combinación). Estos remedios bloquean la liberación de las prostaglandinas, las cuales envían señales de dolor al cerebro. Toma las medicinas sin demora: los estudios sugieren que la digestión podría hacerse más lenta durante una migraña, lo que dificulta la metabolización de los medicamentos. Una compresa caliente o fría en la cabeza o cara también podría ayudar a aliviarte el dolor. Y si no has tomado medicamentos que incluyan cafeína, prueba tomar una taza de café de 8 onzas, que podría ayudar a los vasos sanguíneos a estrecharse de nuevo. Hay una forma sorprendente de aliviar el dolor de las migrañas: tener sexo. Un estudio alemán en 2013 en la revista científica Cephalgia encontró que entre 800 personas que sufrían de migrañas, dos terceras partes que tuvieron relaciones sexuales durante su migraña reportaron que el dolor de cabeza fue menor después.

Si eso no funciona

Visita a tu médico de inmediato para obtener un medicamento recetado llamado triptano. Consumer Reports Best Buy Drugs recomienda sumatriptan (Imitrex y genérico) como una buena opción. Estos medicamentos contraen los vasos sanguíneos en el cerebro. Pueden disminuir de forma importante el dolor en un período de dos horas y pueden ayudar a aliviar las náuseas.

Ve a una sala de emergencias

Si el dolor es severo o tienes náusea o vómito, podrías necesitar una inyección de un triptano, que puede actuar de inmediato, o que te pongan una vía intravenosa con algún medicamento diferente, como ketorolac (Toradol). También podrías necesitar un antiemético que te ayude a dejar de vomitar.

Nunca hagas esto

No tomes más analgésicos que la cantidad prescrita en la receta o indicada en la etiqueta. Hacerlo también puede llevarte a tener dolores de cabeza de rebote. Y no tomes opioides como hidrocodona (Vicodin) o oxicodona (OxyContin, Percocet) para tratar una migraña. Rara vez son efectivas contra el dolor de migrañas.

Prevenir para empezar

Descifra cuáles son tus detonadores y evítalos. El alcohol, estrés, deshidratación y aspartame (un químico que se encuentra en la goma de mascar y los refrescos dietéticos) pueden ser problemas. Para algunos, no tener su dosis normal de cafeína también puede desatar una migraña. El estrés a menudo es el culpable para aquellos que sufren de migrañas crónicas (que ocurren más de 15 días al mes). Para reducir tu estrés, prueba la biorretroalimentación o la terapia conductista cognitiva. La acupuntura también podría ayudar.

Quienes sufren de migrañas crónicas también deberían considerar una dosis diaria de ciertos medicamentos para la hipertensión que han mostrado que reducen la frecuencia de las migrañas, incluyendo propranolol (Inderal y genéricos) y timolol. Los medicamentos anticonvulsivos, el topiramato (Topamax y genéricos) y el ácido valpróico (Depakote y genéricos) y ciertos antidepresivos como la amitriptilina (solo genéricos) también pueden ayudar.

Cuello y hombro

neck pain


Va de un dolor leve a uno más agudo, a menudo acompañado por rigidez y tensión. Podría dolerte cuando giras la cabeza o al levantar el brazo. El dolor en el cuello es la razón principal de las visitas al médico y es reportada más por mujeres que por hombres.

Qué lo causa

El dolor en el cuello y espalda a menudo es una respuesta a una sobrextensión, mala postura, estrés, una lesión o dormir en la posición incorrecta. También puede presentarse por una lesión en donde el cuello experimenta un movimiento forzado hacia atrás y luego hacia adelante (latigazo), o por artritis. El dolor del hombro sin dolor de cuello suele ser causado por una herida, por ejemplo, una distensión o tendinitis.

Primero trátalo con

Aunque no lo creas, los ejercicios que fortalecen y te estiran los músculos del cuello han demostrado en estudios que funcionan mejor que los medicamentos. Aplica calor por un período de 10 a 15 minutos de forma periódica durante el primer día después de una lesión. Apoya el cuello cuando duermas al acostarte boca arriba con una o más almohadas debajo de las rodillas y poniéndote una pequeña almohada debajo de la cabeza; hacer esto mantiene tu cuello y cabeza en una posición neutral. Si necesitas más alivio, nuestro análisis de Best Buy Drugs sugiere que pruebes analgésicos que no requieren de receta como el ibuprofeno (Advil y genéricos) o naproxeno (Aleve y genéricos).

Si eso no funciona

La terapia física combinada con ejercicio puede ayudar con el dolor persistente; los estudios muestran que puede haber alivio con tan solo de una a tres sesiones. Trabaja con un terapeuta físico sobre tu postura, por ejemplo, en cómo mejorar la posición de tu cabeza y cuello cuando hablas por teléfono o trabajas en una computadora. Trabajar con un terapeuta conductista cognitivo puede ayudarte a aprender técnicas de relajación y reducción del estrés para aminorar el dolor inducido por la tensión.

Ve a una sala de emergencias

Si el dolor viene de una caída o choque automovilístico reciente, podría ser una señal de un problema severo como un hombro dislocado. El dolor que aparece de repente, que te corre por la quijada, por uno o ambos brazos o el cuello, junto con la falta de aire, mareo o sudoración podría ser una señal de un ataque cardíaco.

Nunca hagas esto

Evita la tracción cervical en la que un terapeuta físico te jala el cuello. Los estudios no han demostrado que ayude. También evita las inyecciones; las inyecciones repetidas de esteroides pueden debilitar los músculos del cuello y las inyecciones de Botox no funcionan mejor que las de placebo. La cirugía por lo general no ayuda si el dolor únicamente es en el cuello o es causado por artritis.

Prevenir para empezar

Los estiramientos regulares pueden ayudar a prevenir los espasmos musculares que desatan el dolor de cuello. O prueba la acupuntura. Un estudio de noviembre de 2015 en la revista médica Annals of Internal Medicine encontró que alivió de forma sustancial el dolor en el cuello para las personas con síntomas crónicos. En nuestra encuesta de 2011 sobre terapias alternativas, el 44% de las personas con dolor de cuello dijeron que la acupuntura les “ayudó mucho”. Considera probar una nueva almohada dependiendo de la forma en que te gusta dormir. Las personas que duermen de lado o boca arriba necesitan almohadas pequeñas que mantengan el cuello en una posición neutral. Evita dormir boca abajo. Para los que duermen boca arriba, deberías evitar las almohadas que te empujan el cuello demasiado hacia adelante.

¿Se convirtió en humo?

Conforme la marihuana médica va volviéndose legal en más y más estados, todavía no hay consenso si funciona o no.

up in smoke


Habiendo trabajado como analista de datos, Darren Forsythe se considera un “hombre de datos”. También ha sufrido durante años de un dolor debilitante y espasmos musculares causados por esclerosis múltiple. Ha tomado y dejado una larga lista de medicamentos recetados que han ayudado a aliviar sus síntomas únicamente para dejarlo en una niebla desalentadora. Después de que la interacción con un medicamento lo mandó a la sala de emergencias, decidió reemplazar sus medicamentos con marihuana médica. Es legal en Colorado, donde él vive.

Pero debido a que aún es ilegal a nivel federal, los médicos no pueden recetar formalmente la marihuana médica. Ni pueden decir qué variedades podrían funcionar para cuáles pacientes, en qué cantidades y ni siquiera cómo se debería usar (fumada, comida, inhalada como vapor o en un aerosol o crema tópica).

Para descifrar qué podría funcionar para él, Forsythe hizo uso de sus habilidades analíticas y realizó un experimento en el que él era el principal investigador y el único sujeto de pruebas, probando varios productos con base de marihuana. “Hemos usado una hoja de cálculo para llevar un registro de qué cepas funcionan contra qué síntomas", dice Joy, su esposa.

La pareja descubrió que una cepa, la Orange Kush, actúa bien durante los ataques agudos de esclerosis; otra, la Gumbi, puede hacer desaparecer un tipo de dolor específico. Forsythe ahora utiliza varios productos con base de marihuana, teniendo el cuidado de rotarlos. De otra forma, dice, ha aprendido que “desarrollo tolerancia y su efectividad disminuye”.

Buena Droga, Mala Droga

La marihuana tiene una historia médica poco común. Durante casi un siglo, la planta fue un elíxir legal que se pensaba funcionaba contra una variedad de males, hasta que las costumbres sociales cambiantes y la mala publicidad ayudaron a impulsar su criminalización gradual.

En 1942, la droga fue retirada del Dispensario de Estados Unidos (U.S. Dispensatory), una lista federal de medicamentos aprobados. El congreso la clasificó como una sustancia de la lista Schedule I en 1970,  una categoría que incluye a la heroína, lo cual significó que no tenía valor médico y tenía un alto potencial de abuso. Y las investigaciones sobre esta droga tendrían que ser controladas estrictamente.

Hoy en día, la marihuana sigue siendo una droga de la lista Schedule I, pero hay señales de cambio: las agencias federales están considerando reclasificarla para que pueda ser recetada.

Pero a nivel estatal, el estatus de la planta ya ha evolucionado. Las leyes que implementan los programas de marihuana médica han sido aprobadas en 23 estados más el Distrito de Columbia y para su uso recreativo en 4 estados y D.C., con iniciativas de ley pendientes en varios más.

El ímpetu para este cambio depende de a quién le preguntes. Los defensores citan la creciente evidencia del valor terapéutico de la marihuana; los críticos apuntan a las campañas de relaciones públicas financiadas por los adinerados empresarios de la marihuana. Los dos lados están divididos drásticamente sobre cómo regular la droga. Pero en esto todos están de acuerdo: nuestra relación complicada con la marihuana ha iniciado un nuevo y confuso momento.

La discordia entre las políticas federales y estatales ha creado un laberinto para los médicos y pacientes. Los productos de marihuana medicinal vendidos a los consumidores en los dispensarios no están aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Y sin una guía o supervisión federal, los estados individuales han batallado para establecer el tipo de protocolos de garantía de calidad que existen para los medicamentos aprobados por la FDA. Además, las investigaciones sobre el valor terapéutico de la marihuana han sido entorpecidas.

Estos problemas han forzado a los consumidores como Forsythe a arriesgarse con un producto que podría estar mal etiquetado o contaminado con pesticidas. Y puede traer otras consecuencias negativas, incluyendo ataques de pánico, problemas cardíacos y accidentes relacionados con estar bajo la influencia. El uso de marihuana envió a alrededor de 376,000 personas a salas de emergencia en 2009, de acuerdo con el Instituto Nacional de Abuso de Drogas (National Institute on Drug Abuse). También es adictiva para hasta el 9% de los adultos y 16% de los adolescentes que la usan de forma frecuente. Y hay fuertes evidencias que muestran que puede activar esquizofrenia de inicio temprano en usuarios frecuentes que tengan cierta disposición genética.

Una Planta Problemática

La marihuana se diferencia de los fármacos tradicionales en formas que complican su estudio para los científicos. La planta tiene más de 400 compuestos químicos distintos, incluyendo alrededor de 70 canabinoides (los químicos que ayudan a producir la sensación de estar drogado o “high”), comparado con solo uno o dos ingredientes activos en la mayoría de los medicamentos aprobados por la FDA. No solo tiene  sus propios efectos individuales cada canabinoide, sino que también interactúan unos con otros en una cantidad inmensurable de maneras. Las diferentes proporciones de cada compuesto pueden provocar resultados significantivamente diferentes. Y los estudios de los compuestos individuales no nos dicen casi nada sobre la medicina de la planta completa.

Pero para estudiar la planta completa, los científicos han tenido que pasar por un pantano burocrático mucho más denso que el que existe para otros medicamentos potenciales. No solo debe aprobar la FDA el plan de investigación propuesto, sino que la Administración de Aplicación de Leyes de Medicamentos (Drug Enforcement Administration) también tiene que otorgar una licencia tipo Schedule I y el Instituto Nacional de Abuso de Drogas tiene que acceder a abastecer los materiales de las plantas.

“Cualquiera de estas agencias puede detener un proyecto de investigación en proceso,” dice J. Michael Bostwick, un psiquiatra en la Clínica Mayo que ha estudiado la historia del uso de la marihuana. Como resultado, dice, una investigación de alta calidad ha estado detenida casi por completo durante casi medio siglo.

Esto no quiere decir que no se hayan realizado investigaciones. De hecho, hay miles de estudios y evaluaciones de la eficacia médica de la marihuana. Pero de acuerdo con una edición reciente en la revista médica The Journal of the American Medical Association (JAMA), los estudios que apoyan su uso para las condiciones aprobadas por el estado son en general de mala calidad y cumplen con los estándares de la FDA. Los autores notaron que los pocos estudios confiables sugieren que la marihuana puede tratar síndromes de dolor, la espasticidad muscular y el dolor de la esclerosis múltiple, y las náuseas causadas por los medicamentos de quimioterapia. Pero cada estado que ha legalizado la marihuana de uso medicinal la ha aprobado para una lista más larga de condiciones. Por ejemplo, 5 estados la han aprobado para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático aunque la evidencia que apoya esto es débil o no existe.

Volando a Ciegas

Los medicamentos recetados son regulados por la FDA para asegurar que son seguros, efectivos, producidos de una forma consistente y que se etiquetan de forma precisa. No siempre existen estas garantías con la marihuana medicinal. Al menos 4 estados no requieren pruebas para comprobar su potencia o la presencia de contaminantes como metales, pesticidas o contaminación microbiana. Otros estados que la han legalizado tienen un amplio rango de normas.

En un estudio publicado en 2015 en JAMA, los investigadores probaron el cannabis comestible de 3 principales áreas metropolitanas. Encontraron que la mayoría de las etiquetas de los productos no eran precisas. Más de la mitad de los productos tenían una porción significativamente menor del tetrahidrocannabinol cannabinoide (THC) de lo que decía en la etiqueta; otros tenían una porción significativamente mayor. Es un problema que los expertos dicen que se extiende en todos los estilos de marihuana para uso médico.

Un Laberinto de Regulaciones

Debido a que la marihuana aún está clasificada como una droga de la lista Schedule I, un paciente no puede recibir una receta médica para utilizarla. Los médicos únicamente certifican que un paciente sufre de cierta afección para la cual la droga está aprobada.

Entonces, los pacientes deben registrarse en su estado para obtener una tarjeta de identificación de paciente de marihuana. Entonces pueden comprar la droga en un dispensario o, en algunos estados, cultivarla ellos mismos.

Pero el protocolo puede variar ampliamente de un estado a otro. Para un estudio reciente en la revista Health Affairs, investigadores de Columbia University evaluaron los programas de marihuana manejados por los estados. Observaron los criterios médicos básicos, tales como si los médicos debían completar un examen médico completo antes de certificar a los pacientes potenciales o si el programa utilizaba sistemas de monitoreo de las drogas recetadas y límites de reposición de 30 días como los que se utilizan para otras sustancias controladas. Encontraron que de 24 programas, solo los de 9 estados y el Distrito de Columbia cumplían con suficientes estándares para calificar como “uso médico”.

La falta de estándares ha provocado que algunos médicos se muestren renuentes a siquiera certificar a pacientes de marihuana potenciales. “Mi seguro por mala praxis solo me cubre por el uso de medicamentos y tratamientos aprobados por la FDA,” escribió el Dr. Alan Berkenwald, M.D., un internista en el Cooley Dickinson Hospital en Northampton, Massachusetts en una reciente edición de The Daily Hampshire Gazette.

En 2001, el Tribunal de Apelación de Estados Unidos (U.S. Court of Appeals) determinó que los médicos que simplemente recomendaran marihuana a sus pacientes estaban protegidos por el derecho de libertad de expresión bajo la Primera Enmienda. El fiscal general dio un paso adicional al anunciar en 2009 que mientras se sigan las leyes estatales, el gobierno federal no penalizará a los médicos o pacientes por participar en programas de marihuana médica. Pero estas garantías no han aliviado las preocupaciones de todos los médicos.

En 1972 y de nuevo en 2001, la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes de Marihuana (National Organization for the Reform of Marijuana Laws) solicitó sin éxito que el gobierno federal quitara la marihuana de la lista de sustancias de la lista Schedule I. La Asociación Médica Estadounidense ha sugerido que la droga sea reevaluada y posiblemente reclasificada. Aunque el gobierno federal está considerando reclasificar la marihuana, aún debe tomar una decisión. Mientras tanto, los estados, cada uno independientemente, seguirán tomando su propio camino.

Impostores peligrosos

marijuana


Tal vez has visto productos de “marihuana” que venden en cafeterías o en los mostradores de pequeñas tiendas con etiquetas que dicen “popurrí” o “incienso herbal”. El nombre sugiere que es una droga que ofrece el mismo efecto que la marihuana. Estos productos, conocidos como “marihuana sintética” son compuestos químicos que se rocían sobre plantas secas y después se fuman.

Aunque estos compuestos químicos comparten su apodo con la popular planta, no son lo mismo. Los efectos que producen pueden ser completamente impredecibles y se han asociado con miles de visitas a las salas de emergencias cada año, además de un aumento alarmante en las llamadas a los centros de control de envenenamiento. Pueden causar vómito, ataques epilépticos, daño renal y comportamientos violentos y suicidas, y se sospecha que han causado un número de muertes en los últimos años.

Un problema es que los compuestos se pueden rociar de forma desigual sobre las plantas, creando “puntos rojos” mortales en donde demasiado químico se fuma en una sentada. Otro problema es que los fabricantes cambian los compuestos químicos frecuentemente para evadir una persecución legal. En 2015 se reintrodujo una ley en el Senado que permitiría a los fiscales perseguir a los distribuidores de marihuana sintética sustentado en los reclamos en la publicidad, y en el etiquetado de los productos. Mientras tanto, la mejor esperanza para reducir su uso es transmitir este mensaje por todos lados: La marihuana sintética no tiene un valor médico; no te causará los mismos efectos (el high) que la marihuana normal. De hecho, podría matarte.

Adicto a la curación

Muchos analgésicos podrían ser altamente aditivos. Aprende cómo protegerte.

Nuestro cerebro está programado para buscar placer y evitar el peligro. Es lo que ayuda a la especie humana a sobrevivir. Darle una mordida a algo exquisito, disfrutar de un beso apasionado o deleitarse en la risa de un bebé ilumina los centros de placer del cerebro. Las experiencias negativas activan el miedo y la alarma.

Los medicamentos adictivos “toman por rehén el sistema de recompensas del cerebro,” dice el Dr. Andrew Kolodny, M.D., un científico experimentado en Brandeis University y jefe médico en Phoenix House, un centro nacional sin fines de lucro para el tratamiento de adicciones. “Pueden sobre estimular los centros de recompensa del cerebro e inhibir la parte del cerebro que reacciona a un daño potencial”.

El uso repetido de estas substancias puede dañar la corteza frontal del cerebro, en donde se lleva a cabo la toma de decisiones, paradójicamente, la parte del cerebro que generalmente ayuda a las personas a reconocer el comportamiento dañino. Con el tiempo, las personas comienzan a sentirse tristes, ansiosas y deprimidas. Eventualmente “ya no lo están consumiendo para sentirse bien, sino para evitar sentirse terrible,” dice Kolodny.

Es posible volverse adicto a las drogas como la heroína y la nicotina aún si no tienes una predisposición genética o un historial de ansiedad, depresión o alguna otra enfermedad mental.

Hasta una de cada 4 personas que toman opioides recetados como OxyContin, Percocet o Vicodin durante varios meses o más tienen problemas con adicción, de acuerdo con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Para minimizar el riesgo de adicción, los opioides deberían ser la última opción, de acuerdo con los CDC. Si debes tomar analgésicos recetados, comienza con la dosis efectiva más baja y mantente en constante contacto con tu médico.

Los problemas de sobre uso no se limitan a los opioides. Casi uno de cada 5 usuarios de marihuana tiene un trastorno de abuso de sustancias, lo que indica que la droga está causando problemas de salud o interfiriendo con su vida diaria, de acuerdo con una encuesta gubernamental del 2014.

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