Síntomas que no debe ignorar nunca

Consumer Reports magazine: 03-2014

¿Tiene algún dolor o problemas que vienen y van? Esto es lo que debe decirle a su médico

colonoscopy

Hace algunos años, mientras estaba en mi oficina en la mañana esperando una cita, escuché un rechinido de frenos seguido por un estruendo. Salí corriendo para buscar al que sería mi paciente, un contador de 60 años de edad, desplomado sobre el volante de su automóvil, que había chocado contra una camioneta estacionada. Al hablar casi no se le entendía y parecía aturdido mientras lo subían a la ambulancia.

Retroceda el tiempo tres años antes cuando el paciente empezó a tener ataques de ansiedad, ritmo cardíaco acelerado y sudoración cada ciertos meses. Entre episodios estaba perfectamente bien. Eventualmente apareció otro síntoma, ataques de conducta abusiva con su esposa que se dio cuenta que podía calmarlo si le daba de comer algo dulce.

Él buscó ayuda con un médico internista, un cardiólogo, un neurólogo y un psicólogo, ninguno de ellos pudo encontrar la causa de sus problemas. El psicólogo lo envió conmigo, pensando que podría tener el azúcar baja. Le indicó que ayunara antes de la consulta de manera que las pruebas de sangre fueran precisas. Generalmente eso hubiera sido un consejo razonable, pero en este caso ocasionó un desastre. Las pruebas en la ambulancia indicaron que el colapso del paciente al volante fue ocasionado por un nivel de azúcar en sangre de 14 miligramos por decilitro. El rango normal es de 70 a 110.

Con síntomas/sin síntomas

Los síntomas que van y vienen son desafiantes para los pacientes y para el médico también. Pero no se deben descartar ya que pueden ser síntomas de afecciones graves, que incluso pueden poner en riesgo la vida. Aquí exponemos a los culpables más importantes:

Ritmo cardiaco anormal, como fibrilación atrial. Muchos viajes a la sala de emergencias han sido por nada ya que las palpitaciones repentinamente disminuyen en la sala de espera. Con frecuencia se necesita un monitoreo electrocardiográfico ambulatorio para capturar al culpable en el acto, debido a que se necesita un diagnóstico preciso para dar un tratamiento adecuado.

Los ataques isquémicos transitorios (TIA) o mini-ataque cerebral, causados por la enfermedad vascular en el cerebro, la cual causa problemas del habla y del equilibrio o debilidad o adormecimiento de la cara o las extremidades. Entre ataques, la víctima se siente bien. Los anticoagulantes pueden aminorar la probabilidad de un ataque cerebral completo.

Los trastornos de convulsiones atípicos o aislados, episodios breves de comportamiento anormal o alucinaciones visuales o auditivas. Recuerdo a un paciente que tenía un tumor cerebral y cuyos síntomas iniciales fueron escuchar fragmentos de música clásica.

Diversos tumores raros que producen hormonas. Por ejemplo, un tipo de tumor suprarrenal puede producir corrientes de adrenalina, ocasionando mareos, palpitaciones y dolores de cabeza.

Si le sucede a usted

Como paciente, su herramienta más importante es el conocimiento íntimo de sus síntomas. Su objetivo debe ser comunicárselos a su médico con tanto detalle como pueda, y:

Comente todo, incluso si piensa que no está dentro del alcance profesional del especialista que está consultando. Una vez tuve un paciente al que no se le diagnosticó un trastorno grave de la pituitaria, enfermedad de Cushing durante cinco años porque ella iba a un internista por su diabetes, a un cardiólogo por su hipertensión, a un ortopedista por su dolor de espalda y a un dermatólogo por la piel sensible que se lastimaba con facilidad y nunca mencionó los cuatro síntomas juntos, muy característicos de Cushing, a ninguno de ellos.

Describa sus síntomas en contexto. Si cambian después, digamos, de comer o de realizar actividad física, asegúrese de mencionarlo. Un paciente programado para cirugía por un disco desplazado en su cuello mencionó durante su consulta preoperatoria que el movimiento no empeoraba su dolor, pero subir escaleras sí, un dato que nunca había compartido con sus ortopedistas. Resultó que su cuello no era el problema; los síntomas eran ocasionados por enfermedad de la arteria coronaria.

Sea persistente. No se dé por vencido si el primer médico que consulta no puede descubrir lo que le molesta. La insistencia del contador por buscar nuevas opciones, independientemente de la colisión en el carro en mal momento, finalmente llevó a un diagnóstico correcto y a una cura.

Las pruebas en el hospital revelaron que él tenía un pequeño tumor benigno en el páncreas que estaba bombeando grandes cantidades de insulina, lo que a su vez causaba que sus niveles de azúcar en sangre disminuyeran vertiginosamente. Ocho años después de la cirugía para extraerlo, él sigue bien y sin síntomas. ■

 

Marvin M. Lipman, M.D., ha sido asesor médico en jefe de Consumer Reports desde 1967. Tiene un diplomado de la Junta Estadounidense de Medicina Interna (certificado en endocrinología y metabolismo) y es profesor clínico emérito de medicina en New York Medical College.

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