Un futuro de alimentos más seguros, ¡Ya!

Consumer Reports magazine: 04-2016

80° Aniversario De Consumer Reports: Para celebrar, introdujimos una serie de provocativos ensayos de opinión de pensadores destacados sobre temas urgentes para los consumidores. Esperamos que te unas a la conversación con nosotros.

safer food


Niños en edad escolar con obesidad grave, brotes de E. coli, salmonella en carne molida, arsénico en jugo de naranja y arroz, carne de aves contaminada con la gripe aviar, granjas porcícolas que arrojan estiércol en ríos y arroyos, envasadores de carne que salen lesionados regularmente en el trabajo, la crueldad de las granjas industriales... Todos estos problemas han inspirado a activistas a buscar una variedad de soluciones. Pero los problemas aparentemente dispares en el sistema alimentario en Estados Unidos tienen una explicación común: El puñado de empresas que dominan el sistema actualmente están imponiendo sus costos comerciales al resto de la sociedad. Y los que más sufren son los estadounidenses más pobres. Para crear un sistema alimentario verdaderamente sostenible para el siglo XXI, tendremos que abordar no solo los síntomas dañinos ampliamente difundidos, sino también su causa subyacente. Aunque podría ser tentador responsabilizar a los mecanismos del capitalismo por esos problemas, los cambios en la producción de alimentos durante las últimas décadas han sido en gran parte impulsados por la eliminación de los mercados libres y de la competencia real.

A medida que el sistema alimentario se ha vuelto más centralizado e industrializado, el ingreso de ganaderos, granjeros y trabajadores de la industria alimentaria se ha reducido. El socialismo de estado no parece una buena solución. China, bajo un gobierno comunista, ha sido responsable de una serie de escándalos alimentarios que habrían conmocionado a Upton Sinclair: Trescientos mil bebés enfermados por leche de fórmula, pasta teñida con blanqueadores a base de plomo, carne de rata vendida como cordero, salsa de soya hecha de pelo humano.

En Estados Unidos, el mal uso de los antibióticos en la agricultura es uno de los ejemplos más escandalosos de cómo los intereses privados han triunfado sobre el del interés público. Más de tres cuartas partes de los antibióticos vendidos en este país se utilizan regularmente para alimentar a las aves y ganado sanos en granjas industriales para prevenir enfermedades, pero también para fomentar su crecimiento. Los peligros de esta práctica: la creación de organismos letales y resistentes a los antibióticos, han sido reconocidos por décadas. Y, sin embargo, la práctica continúa porque la industria de la carne ha bloqueado exitosamente normas más estrictas acerca del uso de antibióticos. Alrededor de 2 millones de estadounidenses sufren infecciones cada año de bacterias resistentes a los antibióticos de una variedad de fuentes, y más de 20,000 mueren a causa de ellas. Se estima que los costos médicos anuales derivados del uso incorrecto de los antibióticos son de al menos $20 mil millones. El costo financiero palidece en comparación con una realidad inaceptable: Miles de estadounidenses han muerto para que los pollos y los puercos puedan crecer un poco más rápido.

La corrupción del sistema político ayuda a explicar la amplia discrepancia entre lo que es mejor para el pueblo estadounidense y lo que beneficia a las principales empresas alimenticias. Funcionarios electos aceptan millones de dólares en donaciones de campaña de la industria alimentaria; los reguladores del gobierno hallan puestos de trabajo lucrativos en la industria luego de completar sus mandatos y, como consecuencia, el gobierno actualmente obedece a las empresas que en realidad debería de regular. La Ley de Modernización de la Seguridad Alimentaria de la Administración de Alimentos y Medicamentos  (FDA) de 2010 no fue un proyecto de ley radical. Buscaba otorgar al gobierno federal la facultad de ordenar el retiro de alimentos contaminados del mercado y de sancionar a las empresas que los vendieran a sabiendas. Fue apoyada por alrededor del 80% del pueblo estadounidense y por la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Y, sin embargo, gracias a la oposición dentro de la industria alimentaria, el proyecto de ley fue retenido en el comité durante casi dos años y solo fue aprobado por los esfuerzos de último momento de un Congreso saliente. Y las nuevas medidas de seguridad alimentaria aún no han sido financiadas de manera adecuada.

La batalla sobre la inclusión de información sobre organismos genéticamente modificados (GMO) en etiquetas ilustra la amenaza que representa nuestro sistema alimentario actual para la democracia. Hace 25 años, ninguno de los alimentos procesados consumidos en Estados Unidos contenía ingredientes genéticamente modificados. Actualmente, alrededor del 75% de ellos los contienen. La expansión de cultivos de GMO ha aumentado significativamente la venta de glifosato, hoy en día el pesticida más ampliamente utilizado en Estados Unidos. Hay estudios que han encontrado glifosato en las gotas de lluvia, agua para consumo humano y en el aire del Medio Oeste. El año pasado, la Organización Mundial de la Salud (WHO) declaró que el glifosato era “probablemente cancerígeno para los humanos”. Más del 90% de la población estadounidense prefiere que se etiqueten los alimentos que contienen GMO para que los consumidores puedan elegir si comprarlos o no. No obstante, la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley apoyado por la industria el año pasado que impediría que los estados exijan que se pongan etiquetas en los alimentos que contienen GMO. (Al momento de la publicación, el Senado se estaba preparando para votar sobre el mismo proyecto de ley). A George Orwell le habría encantado su nombre: La Ley de Etiquetas Seguras y Precisas para Alimentos de 2015.

Un sistema alimentario refleja los valores de la nación que lo creó. Esa fue la tesis de “Fast Food Nation”, publicado hace 15 años. El racismo y la desigualdad que aún siguen asolando los Estados Unidos son evidentes en la forma en que producimos nuestros alimentos. Gracias a los esfuerzos de cabildeo o lobby de la industria de restaurantes, el sueldo mínimo federal es menor en alrededor de un tercio en comparación con lo que era en 1968, ajustado por inflación. California es el mayor productor nacional de frutas y verduras frescas, los alimentos considerados fundamentales para una dieta sana. Y, sin embargo, la fuerza de trabajo principalmente latina que cosecha esos cultivos vive actualmente en una pobreza abyecta. En 2012, el último año para el que existen estadísticas disponibles, el total de los 800,000 trabajadores agrícolas en California tenía un ingreso combinado entre todos de aproximadamente un tercio menos de lo que ganaron juntos los 25 gerentes de fondos de inversión mejor pagados en Estados Unidos. Un sistema alimentario basado en esa clase de injusticia es insostenible.

A pesar de estos problemas, estoy profundamente optimista respecto de la posibilidad de crear un mejor sistema alimentario. Un movimiento alimentario a nivel nacional reclama ahora mejores sueldos, alimentos más saludables, producción local y orgánica, y un fin a las políticas gubernamentales que subsidian la comida chatarra. No puedo predecir lo que comerán los estadounidenses en el futuro. Pero confío en que un sistema alimentario apropiado para el siglo XXI está emergiendo gradualmente. Será regional, diverso, tratará mejor al ganado, será menos dependiente de los pesticidas, más respetuoso del medio ambiente y mucho más compasivo.

En mayo de 1936, la primera edición de Consumer Reports advertía a los lectores acerca de los riesgos de la leche contaminada. A lo largo de los 80 años que han transcurrido desde entonces, la organización ha revelado los ingredientes misteriosos de las salchichas, ha expuesto la publicidad falsa del aceite de oliva, ha medido los niveles de patógenos en la carne en el supermercado y ha clamado por una larga lista de reformas que protejan a los estadounidenses de daños y perjuicios provocados por lo que comen. Consumer Reports ha defendido arduamente los derechos básicos de los consumidores delineados por el Presidente John F. Kennedy en 1962; el derecho a la seguridad, el derecho a ser informado, el derecho a elegir y el derecho a ser escuchado. En ausencia de tales derechos, las fuerzas del mercado se ven distorsionadasL premiando a las prácticas comerciales poco éticas y castigando a las empresas que siguen las reglas. El tipo de movimiento de ciudadanos como el que dirige Consumer Reports es fundamental para una democracia que funciona bien. Tal como observó el Presidente Kennedy, “Los consumidores, por definición, nos incluyen a todos”.

— Eric Schlosser es el autor de “Fast Food Nation” y coproductor del documental “Food, Inc.”. Su libro más reciente, “Command and Control”, fue finalista para un Premio Pulitzer.

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Batallas alimenticias, errores y victorias

Consumer Reports ha estado comprometido por mucho tiempo con la creación de un mercado más seguro para los consumidores de alimentos. Durante 80 años, hemos realizado análisis para detectar ingredientes peligrosos, hemos reprochado y cuestionado a fabricantes y al gobierno por sus acciones, hemos expuesto las deficiencias de la comida rápida y hemos objetado la falta de claridad de la información consignada en etiquetas. Y a lo largo de este proceso, hemos provocado cambios de opinión y cambiado leyes. Muchas de las batallas actuales son las mismas que hemos librado durante décadas.

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Mayo de 1936

Caos en la industria lechera. La primera edición de Consumer Reports expuso el hecho de que los consumidores que pagan más por leche de grado A no recibían mayor calidad que aquellos que compraban la de grado B. También analizamos la leche para revelar que contenía bacterias, comprobando que la pasteurización no era garantía de seguridad.

Agosto de 1936

Pan de menor calidad. En una declaración avanzada para su época, lamentamos que los panaderos estaban eliminando los granos enteros de las hogazas, reduciendo su calidad alimenticia.

Agosto de 1936

Paseo por el muelle. Mandamos a un químico a Coney Island en Brooklyn, N.Y., “con tubos de ensayo estériles y dinero suficiente para comprar muestras de bebidas y exquisiteces que se vendían en el malecón. Los análisis de laboratorio demostraron que el agua de mar con alta proporción de aguas residuales no estaba más contaminada que algunos de los helados y refrescos que consumían los bañistas en la orilla del mar para refrescarse.

Septiembre de 1936

Trampas alcohólicas. 3 años después del fin de la Prohibición, estudiamos etiquetas de whiskey y elogiamos las duras medidas del gobierno contra los sistemas engañosos de etiquetado y envasado, por ejemplo, el envasado de brandy nuevo en botellas que parecían antiguo. Pero lamentamos el hecho de que no existiera ninguna norma de etiquetado para indicar la calidad del licor.

Octubre de 1936

Claro como la sopa de chícharo. En nuestros análisis de los chícharos o guisantes enlatados, descubrimos declaraciones engañosas en etiquetas y publicidades. Algunos chícharos que contenían etiquetas de “alta calidad” eran tan duros y con tan poco sabor que obtuvieron nuestra calificación más baja: “Calidad pobre”.

Enero de 1937

Secreto pegajoso. En un artículo sobre prácticas comerciales engañosas, regañamos a los elaboradores del jarabe Vermont Maid por utilizar imágenes exuberantes del estado de las Montañas Verdes y palabras engañosas como “el jarabe con el verdadero sabor del maple de antaño” para sugerir falsamente que es el jarabe auténtico cuando solo alrededor de un 25% es puro. El 75% restante estaba compuesto en su mayoría de azúcar y agua.

Junio de 1937

Not so peachy (no tan sabroso). Después de evaluar el color, la uniformidad y otras características de los duraznos o melocotones enlatados, declaramos: “El cliente que frecuenta un bar de ostras tiene casi la misma probabilidad de encontrar una perla como el comprador regular de alimentos envasados de obtener una lata de duraznos de Grado A”.

Agosto de 1938

La Coca-Cola examinada de cerca. Informamos que la Coca-Cola no contenía “drogas misteriosas formadoras de hábitos”. Pero advertimos que no es solo una “bebida saludable”, ni tampoco es “inofensiva”, seãlando que el popular refresco estaba lleno de cafeína y de azúcar.

Agosto de 1938

Ketchup contaminado. Publicamos el alarmante hallazgo de que funcionarios en North Dakota habían descubierto ingredientes repugnantes en las 48 marcas de ketchup que examinaron: fragmentos de insectos y gusanos. Algunos excedían el límite legal de tales contaminantes (¡sí, estaba permitido que hubiera algunos pedazos de insectos por aquí y allá!).

Los años de 1940

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Septiembre de 1940

Manzanas venenosas. Enfrentados a un poderoso cabildeo o lobby de productores de frutas, advertimos que los consumidores corrían un grave riesgo de salud como consecuencia de cambios en la ley que había permitido recientemente que hubiera mayores niveles de residuos de plomo y de arsénico de los pesticidas en aerosol en las manzanas y las peras.

Abril de 1942

Cómo cultivar un jardín de la victoria. Ofrecimos consejos a jardineros novatos que querían hacer su parte para ayudar con el esfuerzo bélico; también calificamos semillas, fertilizantes e insecticidas.

Octubre de 1942

Declaraciones engañosas sobre el aceite de oliva. Informamos que una proporción muy baja del aceite en el mercado era realmente virgen, aunque se indicara que sí lo era en la etiqueta. La mayor parte es “un producto refinado, insulso y relativamente insípido”. En 2004 y 2012, volvimos a informar que éste seguía siendo un problema en el mercado.

Marzo de 1943

Cómo aprovechar mejor la mantequilla. Durante la Segunda Guerra Mundial, escaseaban los productos básicos de todos los días, tales como la mantequilla. Ofrecimos consejos para aprovecharla mejor; por ejemplo, al batirle aire a la mantequilla blanda para agregarle volumen. También publicamos una receta para aprovechar mejor la mantequilla según la cual se le agregaba gelatina, agua y leche evaporada para que durara más.

Abril de 1944

Simuladores de la pasta. En nuestro informe sobre la pasta aconsejamos a los consumidores que no desperdiciaran su dinero en fideos supuestamente enriquecidos, ya que la mayoría de las vitaminas y minerales agregados se destruirían durante la cocción. “Las declaraciones sobre la incorporación de vitaminas son un viejo truco para hacer que los consumidores compren y, en muchos casos, paguen un precio más alto por un producto”, escribimos entonces.

Febrero de 1945

Un cambio frío. Gracias a un nuevo proceso de congelación rápida, informamos que los consumidores pronto tendrían acceso durante todo el año a verduras, carne de res curada (corned beef hash), pollo a la crema y otros alimentos “tan buenos como los frescos y mucho más convenientes para usar”. Pero en nuestros análisis a la fecha no nos impresionó mucho la calidad. El abandono progresivo de las latas fue acelerado por la disponibilidad creciente de un nuevo producto: el congelador de uso doméstico.

Febrero de 1948

Panqueques volteados (flapjacks flip). En un análisis de mezclas envasadas para panqueques, notamos que la “maravilla moderna contiene casi tantos ingredientes como la poción del amor de un alquimista”. Pero sí declaramos que los panqueques eran sabrosos.

Agosto de 1948

Cerveza insípida. “Las cervezas actuales han evolucionado desde los sabores pronunciados y distintivos hacia una uniformidad más insípida”, informamos, luego de analizar 29 marcas. Pabst Blue Ribbon obtuvo las calificaciones más altas, y Bohemian Style de Stroh, las más bajas. En una prueba de sabor, intentamos dirimir el gran debate de cuál tiene mejor sabor: cerveza en lata o en botella. El veredicto: Ninguna fue inherentemente superior.

Los años de 1950

velveeta


Junio de 1950

Gran trago de refrescos. Tan atrás en el tiempo como al principio de la década de 1950, era bien sabido que los refrescos de cola azucarada contenían hasta un 10% de azúcar y aumentaban el deterioro y la caries dental. Informamos que los refrescos con alto nivel de acidez también podían erosionar el esmalte dental.

Octubre de 1952

Queso malo (Cheesy cheese). En una prueba de Velveeta y de otros productos de “queso procesado”, compartimos la noticia de que se diferencian significativamente del queso auténtico, “dado que la textura de los quesos naturales, después de haber sido molidos, derretidos y mezclados es muy distinta a su textura original, y el sabor generalmente sufre cambios también”.

Septiembre de 1958

Salchichas escandalosas. Analizamos las salchichas de hot dog y las describimos como “criaturas variables” en las que se usaban especias, ahumado y procesamiento para “ocultar la identidad de la materia prima utilizada”. Nuestros análisis demostraron que muchas estaban contaminadas con bacterias, y exigimos normas gubernamentales de clasificación y la codificación de fechas para determinar la frescura del producto.

Enero de 1959

La hora de la cena congelada. En los 6 años desde que las cenas congeladas ingresaron al mercado, las ventas anuales aumentaron exponencialmente de 8 millones a 110 millones. Elogiamos su conveniencia y bajo precio, pero dijimos “Si la experiencia gustativa de alta calidad es la consideración primordial, aún te conviene más preparar un plato de la manera difícil”.

Marzo de 1959

Reacción nuclear. Luego de las pruebas de armas nucleares, se detectó estroncio 90 en la leche, lo cual representaba un peligro potencial para la dieta estadounidense, según un análisis de Consumer Reports. Nuestro trabajo motivó al gobierno a expandir su control de la ceniza radiactiva y sirvió para fortalecer el apoyo del público al tratado que prohibió los ensayos nucleares en 1963.

Los años de 1960

apple pie


Julio de 1960

Las dietas de moda desprestigiadas. Para 1960, muchas personas que estaban a dieta consumían Metrecal, una bebida en polvo para reemplazar las comidas que se promocionaba como la respuesta ansiada a la pérdida de peso sin dolor. La consideramos una forma de bajo riesgo de comenzar a adelgazar pero advertimos que “todo intento de reproducir una dieta equilibrada en forma de polvo o píldora implica el riesgo de omitir elementos nutritivos esenciales”.

Septiembre de 1960

Cuidado con esa hamburguesa. En una investigación de carne molida se descubrieron hallazgos poco apetitosos. Algunas de las 198 muestras tenían hasta un 49% de grasa; tenían agua agregada; contenían sulfito, un adulterante ilegal utilizado para preservar el color de la carne; o estaban contaminadas con moho y hasta con pelo de roedores.

Marzo de 1961

Jamón adulterado. “Conseguir un jamón decente para tu cena de Pascuas este año va a ser una cuestión de suerte”, concluimos, luego de exponer una nueva norma del Departamento de Agricultura que permitía a las empresas envasadoras de carne llenar el jamón de agua sin informar a los consumidores.

Enero de 1963

Barritas de pescado sospechosas (Fishy fish sticks). Se les instaba a los consumidores a comer más pescado y mariscos, pero cuando nuestros expertos evaluaron barritas de pescado, filetes y camarones, describieron la calidad general como “deplorable”.

Octubre de 1969

No como los hacía la abuela. Ojalá los pasteles o tartas que aparecían en las cajas fueran tan exquisitos como parecían en los paquetes, dijimos de los 33 pasteles congelados de manzana, arándanos y cereza que analizamos. Aunque describimos a la mayoría de las costras como generalmente sabrosas, adentro había “una plenitud de relleno líquido viscoso y una escasez de fruta”.

Los años de 1970

hot dog


Febrero de 1972

La verdad sobre las salchichas. En un artículo titulado “¿Por qué se siguen utilizando estos aditivos?” notamos que todas las marcas de salchichas que evaluamos contenían algún agente químico de curado tales como nitrato de sodio o nitrito de sodio. Advertimos que esos agentes no solo son tóxicos en grandes dosis, sino que también podrían causar cáncer.

Octubre de 1972

Hablando de alimento para bebés. Revelamos en base a nuestros análisis que los frascos de alimento para bebés – entre ellos carnes, frutas, verduras y postres – contenían agua, más que ninguna otra cosa. Algunos también contenían cantidades excesivas de sal, azúcar y almidón, ingredientes que “no son buenos en exceso para enseñarles a los bebés a mantener hábitos alimenticios sanos”.

Marzo de 1973

Comida sucia. En un comentario cáustico, Consumer Reports criticó fuertemente a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) por permitir la presencia de “una variedad repugnante de partes de insectos y larvas, quistes de pescado, moho, podredumbre, pelo de roedores y excremento” en el suministro de alimentos de la nación. Nuestra contundente declaración fue una respuesta a la emisión por parte de la FDA de datos acerca de la cantidad de suciedad permitida en la comida, que la administración había mantenido en secreto.

Abril de 1973

Evaluación de la seguridad de las microondas. Recomendamos la aplicación de etiquetas de advertencia de las microondas luego de que nuestros ingenieros descubrieran que los nuevos dispositivos para cocinar tenían pérdidas de radiación a niveles que no podían garantizar que fueran inofensivos. Nuestros hallazgos tuvieron como consecuencia normas más estrictas, características de seguridad mejoradas y etiquetas de advertencia. 8 años más tarde, todos los microondas en nuestros análisis cumplieron con las normas federales.

Junio de 1974

La limpieza del agua potable. En una serie tripartita emblemática, concluimos que muchos suministros de agua comunitarios podían estar contaminados con cancerígenos potenciales, virus, metales pesados y químicos. Nuestros informes tuvieron un papel en la promulgación de la Ley de Agua Potable Segura de 1974.

Mayo de 1975

Novedad de última hora sobre la comida rápida. A medida que la comida rápida de bajo costo creció hasta llegar a ser una industria de $10 mil millones anuales, advertimos que casi todas las comidas vendidas en cadenas de hamburguesas, pollo, pescado y mariscos contenían demasiadas calorías vacías y les faltaban nutrientes esenciales.

Agosto de 1975

Una parte de insecto en cada olla. Además de la carne, las verduras y la salsa declaradas en las listas de ingredientes, hallamos rastros “poco apetitosos pero no insalubres” de insectos y pelos de roedores en las 8 marcas de pasteles de carne o pollo que analizamos.

Marzo de 1976

Cuidado con el bologna. Instamos a los padres a que no les den a sus hijos demasiada salchicha de bologna ni otras carnes procesadas y mencionamos preocupaciones respecto de la grasa, el nitrito de sodio y niveles “asombrosamente altos” de sal agregada.

Junio de 1977

Descubrimiento sobre desayunos instantáneos. Informamos que las nuevas barras y bebidas en polvo eran “una manera rápida de desarrollar malos hábitos alimenticios” y agregamos una advertencia para que los padres no sirvieran a sus hijos “lo que parece ser una barra de chocolate o una leche malteada para esta comida importante.

Marzo de 1978

Las golosinas. Advertimos sobre los peligros del azúcar, entre ellos el jarabe de maíz que las compañías procesadoras estaban agregando a los alimentos en forma creciente, afirmando que podía causar caries dental, diabetes, obesidad e incluso enfermedades cardíacas.

Mayo de 1978

El maltrato de las aves. Expusimos la verdad y declaramos que: “La vida del pollo moderno es un drama de prisión. El ave de la industria agropecuaria pasa su corta vida en una jaula estrecha. Se le corta el pico para evitar que en su frustración ataque a algún otro pollo a su alcance. Una banda transportadora provee continuamente alimentos con aditivos agregados que tiñen su carne o lo hacen engordar más rápido”. También expresamos preocupación respecto del uso de antibióticos en alimentos para animales que podrían crear resistencia bacteriana en los humanos.

Los años de 1980

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Julio de 1980

Tonterías de lo “natural”. El uso de una palabra como “natural” implica un beneficio para la salud, pero explicamos que debido a la falta de regulación, ese beneficio no existe con mucha frecuencia.

Septiembre de 1981

Problemas frutales. Nos opusimos a la Orden Federal de Comercialización para las naranjas, que mantenía los precios artificialmente altos a pesar de las cosechas abundantes al ordenar la destrucción de medio millón de toneladas de fruta. Esto marcó el comienzo de años de trabajo para eliminar sanciones gubernamentales y límites sobre ciertos productos básicos.

Octubre de 1981

Precauciones sobre la cafeína. Analizamos el contenido de cafeína en los refrescos, planteando interrogantes acerca de los riesgos potenciales a la salud de adultos y niños. Poco tiempo después, se intensificaron las “guerras de los refrescos de cola” y Coca-Cola y Pepsi introdujeron versiones sin cafeína de sus refrescos.

Mayo de 1989

Manzanas problemáticas. Las empresas procesadoras de manzanas prometieron en 1986 dejar de utilizar Alar, un químico asociado al cáncer. Pero cuando analizamos manzanas y jugos de manzana, encontramos niveles aún inaceptables. También revelamos que ejecutivos de Beech-Nut habían engañado a sus clientes al venderles “jugo de manzana” que contenía poco o nada de jugo.

Los años de 1990

apple


Agosto de 1990

Problemas con la carne vacuna (Beefs about beef). En una serie de artículos titulados “El cuidado del planeta” echamos luz sobre los efectos ambientales de productos de todos los días. En este, hicimos la cuenta de los recursos – principalmente agua, tierra de pastoreo y granos – que consume el ganado vacuno y les pedimos a los lectores que consideren lo siguiente: “¿El consumo de carne vacuna provoca el derroche de recursos?

Noviembre de 1990

Avance con la leche (Udder progress). Luego de completar un análisis de 6 meses de duración de la seguridad de la hormona recombinante de crecimiento bovino (rBGH), un medicamento administrado a vacas lecheras para estimular la producción de leche, publicamos “Biotecnología y leche: ¿Beneficio o amenaza?” Aunque el medicamento fue aprobado para su uso, aumentaba el índice de las infecciones de ubre y se volvió tan impopular entre los consumidores que hoy en día casi toda la leche se produce sin rBGH.

Febrero de 1992

Investigación sobre el pescado. Una investigación de 6 meses de duración sobre el pescado fresco planteó serios interrogantes sobre calidad, salubridad y seguridad. Casi la mitad de las muestras estaban contaminadas con bacterias fecales; algunas estaban contaminadas con químicos prohibidos (policlorobifenilos, o PCB) que se sabía que promovían el cáncer en animales de laboratorio y representaban un peligro posible para los fetos en desarrollo.

Mayo de 1993

El problema de los alimentos sin grasa. Afirmamos que “la etiqueta que indica ‘sin grasa’ puede dar a cualquier alimento un aura de calidad nutricional” y al mismo tiempo “promete satisfacer un antiguo deseo humano: placer sin culpa”. Pero en varias pruebas de sabor que realizamos en pasteles, yogurt y postres congelados sin grasa, a la mayoría no le fue bien.

Agosto 1993

Golpe a las bebidas deportivas. Afirmamos que pocos estadounidenses son lo suficientemente activos para requerir bebidas deportivas tales como Gatorade y Powerade. Se venden con promesas que el deportista amateur promedio podría considerar difíciles de resistir, que “se supone que te ayudan a jugar más fuerte y mejor con mayor resistencia”. Concluimos que para la mayoría, es tan bueno o mejor tomar agua pura.

Enero de 1998

La supervisión de las etiquetas “orgánicas”. Mientras el gobierno federal se acercaba a la implementación de un programa para reducir la confusión sobre lo que significaba realmente el término, nos fuimos de compras por todo el país. Una de las lecciones aprendidas: En base a los análisis comparativos de productos agrícolas orgánicos, con etiqueta verde y convencionales, concluimos que las versiones orgánicas contenían residuos de pesticidas mínimos o inexistentes.

Marzo de 1998

Precauciones respecto del pollo. En la primera de una serie de investigaciones sobre el pollo que continuaríamos durante los próximos 18 años, encontramos bacterias dañinas en el 71% de los casi 1,000 pollos que compramos en supermercados. Afirmamos que los análisis para detectar salmonella (el único organismo para el que se hacían análisis en ese momento) no detectaban otras bacterias dañinas, tales como el Campylobacter, que era aun más prevalente.

Los años de 2000

olive oil

Septiembre de 2004

Análisis del aceite de oliva. ¿Cuál es la diferencia entre una botella de $4 de aceite de oliva y una botella de $20? Concluimos que frecuentemente no es mucho más que $16 y un envasado más sofisticado. En pruebas de sabor a ciegas de aceites de oliva extra virgen, encontramos que la marca económica Goya venció a aceites de grandes marcas tales como Filippo Berio, Bertolli y Colavita. Observamos que términos tales como “extra virgen” no eran verificados por el gobierno de Estados Unidos.

Enero de 2006

Progreso orgánico. Encabezamos el apoyo a la aprobación de un proyecto de ley de California que prohibía la aplicación de etiquetas de alimentos “orgánicos” a cualquier producto de pescado o mariscos hasta que existieran normas de certificación formales. El Departamento de Agricultura aún no ha desarrollado tales normas.

Octubre de 2006

El aumento de la supervisión de la industria alimentaria. Ayudamos a derrotar la Ley Nacional de Uniformidad Alimentaria, una ley impulsada por la industria que habría prohibido a los estados enfrentar riesgos alimentarios al dejar la supervisión de la seguridad alimentaria exclusivamente a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y al socavar la inspección de los alimentos y otros esfuerzos locales. También estuvimos al frente de la lucha por la aprobación de una ley en California que permitiera a los funcionarios de salud pública revelar los nombres de minoristas y restaurantes que vendían carne vacuna y de aves retirada del mercado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, para que los consumidores se pudieran proteger mejor de las enfermedades transmitidas por alimentos. Antes de nuestra campaña, la información se había mantenido en secreto.

Julio de 2010

Sobrecarga de proteína. Analizamos bebidas y polvos de alto contenido protéico de los que se decía que aumentaban la masa muscular, promovían la pérdida de peso o provocaban una descarga repentina de energía y encontramos que muchos contenían metales pesados tóxicos.

Octubre de 2010

Se destacan marcas de supermercados. Mientras el país dejaba atrás una recesión, Consumer Reports realizó una encuesta entre estadounidenses respecto de sus hábitos de compra en supermercados y aprendimos que el 93% de los compradores de marcas de supermercado tenía la intención de seguir comprando tantas marcas de supermercado como en los tiempos difíciles. En nuestras pruebas de sabor, las provisiones de marcas de supermercado frecuentemente eran por lo menos tan buenas como las principales marcas nacionales y se vendían por alrededor de un 25% menos, en promedio.

Enero de 2011

Reglas de seguridad alimentaria más estrictas. Consumers Union fue uno de los muchos grupos que lucharon por la aprobación de la Ley de Modernización de la Seguridad Alimentaria de la FDA [Administración de Alimentos y Medicamentos], la primera gran reforma de las normas de seguridad alimentaria en más de 70 años. Nuestros expertos ayudaron a dar forma a la nueva ley, inclusive una disposición que le otorgaba a la FDA la autoridad de retirar productos del mercado.

Octubre de 2011

La protección de bebés y niños. Luego de que en pruebas repetidas encontráramos bisfenol A (BPA) en plásticos y alimentos enlatados, nuestros años de cabildeo (lobby) dieron frutos y brindamos una ayuda fundamental para lograr la prohibición del químico peligroso en mamaderas y vasitos para bebés. En 2012, la FDA impuso una prohibición a nivel nacional.

Enero de 2012

Exposición sobre el arsénico. Aunque la FDA intentó asegurar a los consumidores que el jugo de manzana era seguro, una investigación de Consumer Reports, que incluyó análisis de jugos de manzana y uva y el análisis científico de datos federales de salud reveló que el 10% de las muestras contenía niveles altos de arsénico, un cancerígeno conocido. El problema era especialmente preocupante porque los niños beben mucho jugo. Como respuesta a nuestros hallazgos, la FDA propuso limitar la cantidad de arsénico en el jugo de manzana.

Noviembre de 2012

Otra advertencia sobre el arsénico. En una continuación de nuestra serie sobre el arsénico, señalamos otra causa de preocupación: los niveles preocupantes de arsénico en el arroz y los productos de arroz que analizamos. Recomendamos que los consumidores (especialmente las mujeres embarazadas, bebés y niños) limitaran su consumo de arroz y exigimos que el gobierno estableciera normas federales.

Enero de 2014

Preocupación sobre el colorante caramelo. Nuestros análisis revelaron niveles variables de 4-metilimidazol (4-MeI), un cancerígeno potencial, en colas y otros refrescos muy vendidos que contenían ciertos tipos de colorante caramelo. Como respuesta, la FDA dijo que realizaría más estudios sobre la presencia de 4-MeI en los alimentos. Al repetir los análisis en 2015, encontramos que los niveles habían bajado.

Febrero de 2014

Pollo sucio. En nuestros análisis de más de 300 pechugas de pollo crudas, el 97% contenía bacterias que podrían enfermar a los consumidores. Más de la mitad de las muestras contenía contaminantes fecales, y alrededor de la mitad contenía al menos una bacteria que era resistente a tres o más antibióticos comúnmente prescritos. El Departamento de Agricultura tenía una norma para pollos para asar, pero no para las partes de aves; recientemente, el USDA [Departamento de Agricultura de Estados Unidos] estableció normas para las partes.

Mayo de 2014

Los GMO en primer plano. Consumer Reports encontró organismos genéticamente modificados (GMO) en muchos alimentos envasados, inclusive en muchos que indicaban “natural” en la etiqueta. Con fuerte apoyo por parte de Consumers Union, Vermont se convirtió en el primer estado en ordenar el etiquetado de alimentos envasados que contienen GMO, algo que la mayoría de los consumidores dice querer. La ley ha resistido impugnaciones en los tribunales, pero su entrada en vigencia está programada para julio.

Octubre de 2014

Mercurio en el pescado. El gobierno ha instado a los estadounidenses a comer más pescado, pero nosotros advertimos que el consumo en exceso de ciertas especies puede poner a los consumidores en riesgo de exposición al mercurio, una toxina que puede dañar el cerebro y el sistema nervioso. Además, nuestros expertos de seguridad difirieron con la FDA y con la Agencia de Protección Ambiental acerca de cuánto atún era seguro para el consumo de mujeres y niños.

Octubre de 2015

Se busca: Carne de res segura. Los resultados de los análisis de Consumer Reports reafirmaron que la carne molida puede provocar enfermedades graves, particularmente al cocerse a temperaturas menores a 160°F. Instamos a los estadounidenses a presionar a los legisladores para que mejoren las prácticas de inspección, protejan al público al prohibir la venta de carne de res con salmonella resistente a antibióticos que provoca enfermedades, prohíban el excremento de pollo en los alimentos del ganado, desaprueben la aplicación de la etiqueta engañosa de “natural” en la carne y prohíban el uso de antibióticos para la prevención de enfermedades.

Octubre de 2015

Que la ley sea carne sin antibióticos. Los esfuerzos de Consumer Reports llevaron a que California se convirtiera en el primer estado en restringir el uso de antibióticos en la producción de carne. La entrada en vigencia de la ley está programada para enero de 2018; prohíbe la administración regular de antibióticos a animales destinados a la alimentación por lo demás sanos para prevenir enfermedades o fomentar el crecimiento. Seguimos luchando para poner fin al uso de antibióticos en la producción de carne.

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