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Las tarjetas de crédito

Las tarjetas de crédito

CR investiga

Las tarjetas de crédito

Los problemas de Ruth Owens, una mujer de Cleveland que recibía un subsidio de discapacidad del Seguro Social, comenzaron cuando dejó de utilizar su tarjeta Discover y justo se acababa de pasar de su límite de crédito de $1,900.

 

Perspectiva rápida de CR

Las tarjetas de crédito cada vez resultan más peligrosas para los consumidores. Los emisores de tarjetas han:
  • impuesto tasas de interés de más del 30% a aquellos consumidores cuya única falta tal vez haya sido un pago retrasado a otro acreedor.
  • apaleado a los titulares de tarjetas con cargos y penalizaciones que hoy en día con frecuencia llegan a los $39.
  • reducido los períodos de gracia en los que las nuevas compras están libres de intereses.
  • cabildeado con éxito para debilitar las protecciones legales de los titulares de tarjetas.
Los consumidores tienen vías de acción, aún así, para protegerse de las comisiones, cargos de financiamiento y el endeudamiento en sus tarjetas de crédito. Ver la sección ¿Qué puede hacer? en la última página.

Durante los siguientes seis años pagó $3,492 pero nunca se redujo la deuda. Discover le cobraba comisiones y cargos de financiamiento que consumían todos sus pagos y su saldo se expandió a $5,564. En 2003, la compañía de la tarjeta demandó a Owens aduciendo incumplimiento del contrato de la tarjeta por no haber cubierto los pagos mínimos mensuales. Owens alegó en la documentación judicial que "después de pagar los servicios públicos cada mes ya no me quedaba dinero. Si mi situación hubiera sido distinta, les hubiera pagado". El juez del tribunal municipal de Cleveland, Robert Triozzi, dictaminó que Owens había pagado suficiente y declaró que había sido presa de "las injustas, irracionales y exorbitantes prácticas comerciales del demandante".

Es alarmante la facilidad con la que uno puede quedar atrapado en las garras del endeudamiento con las tarjetas de crédito. Gracias a las relaciones amistosas que han desarrollado durante años los legisladores y las agencias reguladoras federales con los bancos emisores de tarjetas de crédito, ya quedan muy pocas medidas que protejan al consumidor. No se han impuesto topes a las tasas de interés durante muchos años, por lo que una tasa de interés anual (Annual Percentage Rate, APR) tentadora y baja del 1.9 por ciento puede transformarse en cifras de dos dígitos según el capricho de la compañía de la tarjeta de crédito, o llegar a subir más de un 30 por ciento cuando al consumidor se le ocurre inocentemente contratar otra tarjeta nueva, pedir informes para conseguir un crédito para comprar un coche, o simplemente retrasarse en un pago con cualquier acreedor.

En el terreno de los cargos todo vale. Le pueden dar un buen jalón de orejas de $39 por pasarse del límite, retrasarse en un pago, o pagar menos del mínimo, por transferencias de saldos y adelantos de efectivo y transacciones en moneda extranjera. En palabras del Senador Christopher Dodd, demócrata por Connecticut, durante una audiencia ante el Congreso a principios de año: las tarjetas de crédito se han convertido en "nada más y nada menos que préstamos usureros de bolsillo".

Los efectos sobre la economía de los estadounidenses son obvios. En promedio, la deuda de tarjetas por vivienda con por lo menos una tarjeta de crédito superó los $9,300 en 2004. Esto es más del triple que el promedio en 1990. El número de consumidores que se declaran en bancarrota ha subido drásticamente: de 287,463 en 1980, en los albores de la desregularización de las tarjetas de crédito, a más de 1.5 millones en 2004. Las comisiones y cargos de financiamiento son mucho más difíciles de pagar para una familia con otros problemas financieros, por ejemplo, facturas médicas o pérdida del empleo. Elizabeth Warren, profesora de derecho de la Universidad de Harvard y experta en casos de bancarrota nos dice que "El costo creciente de las tarjetas está poniendo al borde del precipicio a cientos de miles de familias".

Nessa Feddis, consejero jurídico federal superior de la Asociación Bancaria Estadounidense (American Bankers Association), no comparte la misma actitud compasiva: "No son solo los gastos médicos el problema, más bien la nueva bolsa de mano tan linda que decidieron cargar a la tarjeta, me refiero a ese tipo de gastos". Añadió que son necesarios los cargos punitivos como "elemento disuasorio del mal comportamiento".

En 2003 esas medidas disuasorias, junto con los cargos cobrados por adelantos de efectivo, sobrepasaron las ganancias después de impuestos de la totalidad de la industria de las tarjetas de crédito en los dos años anteriores. Los emisores de tarjetas llevan registrando ganancias récord desde el 2000 y vieron que la cifra subió hasta los $30 mil millones en 2004. Se ha producido una ola de fusiones de bancos que ha dado como resultado que se consolide el poder en las manos de unos pocos que establecen unos términos y condiciones para los consumidores basados en la premisa: tómalo o déjalo. Antes de 1978, los 50 emisores principales representaban el 50 por ciento del mercado de tarjetas de crédito, pero para mediados de 2005 había solo cinco compañías, American Express, Bank of America, Citigroup, JPMorgan Chase y MBNA, que controlaban el 65 por ciento del mercado. Robert D.Manning, profesor de finanzas en el Instituto de Tecnología Rochester y autor de "Credit Card Nation" advierte que "el inminente matrimonio de MBNA con Bank of America va a hacer más reducido el círculo de actores principales y los consumidores pueden irse haciendo de la idea de que los expriman aún más con cargos y comisiones en ascenso".

No crea que ya se salvó si usted se encuentra entre el 45 por ciento de los titulares de tarjetas que pagan su saldo íntegro cada mes. Conforme van aumentando los intereses, los emisores de tarjetas buscan también la manera de sacar a cuentagotas ganancias de usted. Manning dice que "es probable que le pidan que ahora pague un cargo por recibir los estados de cuenta resumidos de final de año que solían ser gratis, o que pase a tener tasas de interés con penalización en las tarjetas que no use con frecuencia y, en general, es muy posible que vea un descenso gradual en el valor de los programas de recompensas, como las tarjetas que ofrecen millas de viajero frecuente o los reembolsos de efectivo como beneficios adicionales".

Warren añade que "este no es el caso de unas cuantas pirañas nadando en medio de un mar de grandes peces benignos. La desregularización del sector ha hecho que estas aguas sean muy peligrosas para el consumidor". A continuación presentaremos los peligros más importantes y le daremos consejos para mitigarlos.


Tasas ilusorias

 M Mills

 INCREMENTO DE LA TASA N.° 1

QUIÉN - Melanie Mills
DÓNDE - Medford, Ore.
LO QUE PASÓ Mills se indignó cuando el banco MBNA le informó que la tasa de interés de la tarjeta que usaba para su negocio en línea, Medford Books, iba a incrementarse de 8.9 por ciento a 19.99. Después de haber investigado se dio cuenta de que el incremento se debía al mayor uso que le daba a su crédito disponible. "Bueno... no lo puedo creer, dice Mills, "es una tarjeta de negocios que utilizo en la exposición anual de regalos para hacer varios pedidos de productos para revenderlos. Para empezar, por eso abrí la cuenta". Desde el suceso canceló su cuenta y tiene que seguir pagando el saldo restante de $11,624 a la tasa original.

Hay más de una tasa. Es muy fácil que los consumidores incautos queden engatusados con una tasa de interés que solo cobraría alguien como Tony Soprano. Tomemos como ejemplo una solicitud reciente de una tarjeta Chase Visa Platinum. Con bombo y platillos anunciaron una tasa porcentual anual fija introductoria de 0 por ciento en compras y transferencias de saldos durante hasta 15 meses, y una tasa fija de 7.99 por ciento en lo sucesivo.

Suena bien pero una tasa fija solo quiere decir que la compañía de la tarjeta de crédito tiene que notificar por escrito por lo menos 15 días antes que va a realizar un cambio. En letra pequeña y en una hoja anexa usted se dará cuenta de que le dicen que: "nos reservamos el derecho de modificar los términos (incluso la Tasa Promedio Anual, APR) en cualquier momento y por cualquier razón".

La trampa del 35 por ciento. La mayoría de los emisores de tarjetas imponen una tasa de penalización si uno paga su saldo tarde o si se excede del límite de crédito de la tarjeta.

Actualmente el promedio es de 24.23 por ciento. Sin embargo, de acuerdo con una encuesta realizada la primavera pasada por Consumer Action, un grupo de defensa y asesoría de San Francisco, alrededor de un 45 por ciento de los emisores de tarjetas también tienen lo que se conoce como una política universal de incumplimiento. Las compañías monitorean su historial crediticio y aumentan sus tasas si creen que su comportamiento con otros acreedores proporciona indicios de que usted va a presentar un mayor riesgo como sujeto de crédito.

Las bajas calificaciones de crédito y los pagos tardíos en cualquier tipo de cuentas que llegan a las agencias de informe crediticio fueron los desencadenantes más comunes de incumplimientos universales, pero aproximadamente el 24 por ciento de los emisores de tarjetas comentaron que el simple hecho de averiguar información sobre un préstamo para el automóvil o una hipoteca podría resultar en incrementos de la tasa de interés; podría resultar un 33 por ciento de incremento si uno adquiere una nueva tarjeta de crédito. Tracey Mills, vocera de American Bankers Association, defiende las tasas por incumplimiento, comentando que "son parte de la dinámica de precios según el riesgo; lo que significa que cada quien obtiene la tasa de interés que merece".

Las tasas de penalización, que según revelaron los resultados de la encuesta de Consumer Action ya habían subido hasta un 35 por ciento la primavera pasada, podrían aplicarse no solo a nuevos cargos sino también a saldos existentes. Los activistas a favor del consumidor argumentan que es injusto aplicar tasas más altas a los saldos retroactivamente. "No conozco ningún otro sector en el que se permita aumentar el precio de un producto después de la venta" dice Travis Plunkett, director legislativo de la Federación de Consumidores Estadounidenses (Consumer Federation of America). Chase, Citibank y MBNA se encuentran entre los emisores de tarjetas de crédito que anunciaron su intención de enviar a los titulares de tarjetas una notificación por adelantado de los incrementos de las tasas de penalización y darles la opción de excluirse de pagar las tasas más altas en sus saldos existentes.

Y un incremento de la tasa puede llevar a otro. Es lo que le sucedió a Ann Craig, que llevó los saldos de sus tarjetas casi al límite para poder llegar a fin de mes después de que el negocio de consultoría de su esposo en Carolina del Sur sufriese una recesión como resultado del 11 de septiembre. Aunque Craig dice que siempre hizo sus pagos mensuales a tiempo, el lazo se apretó cuando su tarjeta de crédito First USA aumentó el porcentaje de la tasa de interés de 9.99 a 22.99 en un mes. Como consecuencia del incremento, comenta, las tasas en sus otras tarjetas subieron a más del 20 por ciento. Ella no cree que le puedan dar crédito a un interés más bajo, así que en estos momentos no tiene otra alternativa. Ann dice que "mucha gente que de verdad está tratando con todas sus fuerzas de pagar sus deudas está siendo escandalosamente penalizada".

Transferencia de saldos con sorpresa. Para alejar a los clientes de la competencia, los emisores de tarjetas de crédito ofrecen tasas de promoción de hasta 0 por ciento de interés en períodos de introducción que pueden llegar a durar hasta 15 meses. Puede parecer una herramienta muy útil transferir un saldo de una tarjeta con una tasa más alta a otra de menos intereses, pero a la larga salen más caras. Por lo general, cualquier pago que se haga se aplica primero al saldo de tasa más baja, de modo que mientras la compañía de la tarjeta de crédito usa su pago para pagar rápidamente esa transferencia de saldo a 0 por ciento, usted está acumulando intereses por sus compras a un 18 por ciento aproximadamente.

¿Cree que va a poder transferir los saldos sin cargar ninguna compra? Vamos con calma. Algunos emisores de tarjetas añaden condiciones a sus ofertas. Por ejemplo, en una ocasión Providian les pedía a sus clientes que tomaran préstamos en efectivo para que les diera la tasa de interés del 0 por ciento.

Cargos y más cargos

 

Creason

 

INCREMENTO DE LA TASA N.° 2

QUIÉN
- Jeff Creason
DÓNDE - Las Cruces, N.M.
LO QUE PASÓ Creason es uno de los 50 consumidores que han puesto una queja ante Consumer Action en los últimos 12 meses por políticas de pago tardío. A él le cobraron un cargo de $35 por pago tardío porque Household Bank no registró el pago hasta dos semanas después de que lo envió por correo. En un lapso de dos meses, su tasa de interés creció de golpe de 20.9 por ciento a 27.24. "Ya estoy harto de los cargos, los aumentos de tasas y todo el lío de tener que estar siguiendo la pista a los pagos constantemente para estar seguro de que los registren a tiempo. Así que voy a pagar mi saldo y a cancelar la tarjeta", dice Creason.

Morosidad. Desde 1996, cuando se emitió el fallo que eliminó los límites sobre los cargos de las tarjetas de crédito, el cargo promedio por pagos tardíos se ha más que duplicado; cuatro de los 10 principales emisores de tarjetas ahora cobran $39. Más de la mitad de los titulares de tarjetas paga cargos por demora por lo menos una vez al año y cada vez es más fácil que a uno le apliquen el cargo. Los emisores de tarjetas envían sistemáticamente por correo los estados de cuenta más cerca de la fecha de vencimiento y así los clientes tienen menos tiempo de respuesta. Por lo menos un tercio de los emisores según la encuesta de Consumer Action establecen una hora límite a la fecha de vencimiento que puede variar desde el medio día según la hora local hasta las 9 p.m., hora del este. Casi siempre los pagos registrados después de ese horario se consideran como tardíos.

"Nos han llegado consumidores que han quedado registrados por pago tardío con respecto de pagos que han enviado por correo con una semana de anticipación a la fecha del vencimiento, por lo que sospechan que los emisores están retrasando intencionadamente el procesamiento de los pagos simplemente para generar ganancias por cargos por pago tardío", dice Joe Ridout de Consumer Action, que es uno de los grupos de defensa del consumidor que ejercen presión para obligar a las compañías de tarjetas de crédito a seguir el procedimiento del Servicio de Impuestos Internos (Internal Revenue Service, IRS) y a aceptar la fecha del matasellos como prueba del pago a tiempo. Mills de la ABA dice que "este reclamo que acusa a los emisores de tarjetas de detener los pagos para cobrar cargos no es una práctica común de la industria, y además no tiene sentido en términos comerciales". Y, añadió que los consumidores que sospechen que su emisor incurre en estas actividades tienen otras 6,000 tarjetas de crédito entre las que escoger.

Por superar el límite. En vez de rechazar los cargos que harán que se exceda del límite de su crédito, los emisores actualmente los dejan pasar con frecuencia y luego le cargan una buena multa que en promedio asciende a los $30. Cuando los titulares de tarjetas reciben súbitamente unas tasas más altas de penalización y otros cargos, los cargos de financiamiento por sí solos pueden someterles a más cargos por excederse del límite mes a mes, creando una espiral infinita de endeudamiento. Hay otros cargos que hay que vigilar: por transferencias de saldos uno paga de 2 a 3 por ciento de la cantidad transferida con un límite de $50 a $75 por cada transferencia que haga. Y por adelantos de efectivo, uno paga de 2 al 4 por ciento de la cantidad que obtenga.

 


Facturación Engañosa

La trampa del pago mínimo. A lo largo de los años, los emisores de tarjetas han ido bajando el pago mínimo requerido del estándar previo del 5 por ciento de los saldos pendientes al 2 por ciento. Los consumidores no se dan cuenta de que pagando el mínimo apenas están reduciendo el capital de la deuda. Si se llegaran a aplicar cargos y tasas de interés por penalizaciones pueden terminar debiendo más de lo que pagaron.

De hecho en Carolina del Norte, en un procedimiento de quiebra el año pasado, Capital One pormenorizó cuánto de la cifra que según ellos les debían los titulares de tarjetas correspondía al capital y no a los cargos de financiamiento. Resultó que en promedio los intereses y cargos conformaban más de la mitad del total de las cantidades adeudadas.

La preocupación sobre el efecto de los pagos mínimos reducidos instó a que las autoridades federales emitieran este año lineamientos exhortando a los emisores de tarjetas de crédito a aumentar el pago mínimo requerido a tal punto que se cubrieran los cargos de financiamiento y las comisiones durante el ciclo de facturación y se redujera una porción del capital.

Los emisores tienen hasta finales de 2006 para ir aumentando por fases los mínimos, pero algunos ya han cambiado sus fórmulas. Ahora Citibank exige mínimos que cubran el 1 por ciento del saldo más los cargos por pago tardío y cargos de financiamiento, mientras que, al momento de la impresión de este ejemplar, Bank of America exige un mínimo que equivale a las comisiones y cargos de financiamiento más $10 al mes.

Intereses desde el primer día. Las compañías de tarjetas de crédito gradualmente han ido reduciendo los períodos de gracia, que es el tiempo durante el cual las transacciones no generan intereses. Y más y más tarjetas llevan incluido un mecanismo que llaman intereses con doble ciclo que solo permiten que se eviten los cargos a la tarjeta de crédito si se han pagado por lo menos los dos últimos saldos en su totalidad.

Otro giro son los llamados intereses residuales que recientemente adoptó American Express y que funcionan de la siguiente manera. A usted le llega una factura con $1,000 de saldo el 1 de noviembre y envía el cheque por correo de tal manera que llegue el día de la fecha de vencimiento, es decir, 25 días después.


Una ayudita

¿En dónde pueden los consumidores encontrar ayuda? No necesariamente en los tribunales; alrededor del 45% de las compañías de tarjetas de crédito obligan a los consumidores a presentar sus quejas en juntas de arbitraje.

Las autoridades reguladoras tampoco sirven de mucho. La industria de las tarjetas de crédito tiene una influencia extraordinaria sobre las autoridades reguladoras, dice Ed Mierzwinski de U.S. Public Interest Reasearch Group. Los emisores de tarjetas tienen la opción de establecerse como bancos estatales bajo la supervisión de la Reserva Federal o del Federal Deposit Insurance Corp. o de registrarse como banco nacional y estar bajo la supervisión de la Oficina del Contralor de la Moneda (Office of the Comptroller of the Currency, OCC) o de la Oficina de Supervisión de las Instituciones de Ahorro (Office of Thrift Supervision).

La gran mayoría de los emisores ahora están supervisados por la OCC, cuyas operaciones están financiadas por el propio sector de tarjetas de crédito. Mierzwinski dice: "la OCC tiene un incentivo mucho mayor para complacer a los emisores de tarjetas porque los bancos siempre tendrán la opción de cambiarse a otra entidad reguladora si no les gustan las políticas de la OCC".

Los fiscales generales estatales, que durante mucho tiempo han luchado arduamente contra las prácticas abusivas de la industria de las tarjetas de crédito, tuvieron que hacerse a un lado el año pasado cuando la OCC dictó normas que establecían que ella era la única entidad con autoridad legal para promulgar y hacer cumplir las reglamentaciones en materia de protección del consumidor a los bancos nacionales y sus subsidiarias con licencia estatal. "En pocas palabras, las normas de la OCC eliminarán a 50 'policías' que ya no van a poder vigilar la situación", declaró Roy Cooper, fiscal general de Carolina del Norte ante un comité del Congreso el año pasado. Y terminó diciendo que los directivos de la OCC, en su afán de fomentar que el ahorro federal y la banca estatal se sometieran a la regulación de la OCC, se comportan como si fueran entrenadores de baloncesto reclutando jugadores. Como un punto de venta, promocionan normas que están dirigidas a apoderarse del papel que juegan los estados en la protección del consumidor. Kevin Mukri, vocero de la OCC, dice por su parte que la acusación es "ridícula" y añade: "tenemos normas de protección al consumidor muy exigentes a nivel nacional".

Algunos de esos "policías" en defensa del consumidor están presionando, a pesar de los intentos de la OCC de atribuirse todas las competencias. En diciembre de 2004, el fiscal general de Minnesota, Mike Hatch, presentó una demanda contra Capital One con el argumento de que utilizaron anuncios televisivos, solicitudes por correo directo y llamadas telefónicas de atención al cliente con argumentos falsos, engañosos y falaces para comercializar tarjetas de crédito con tasas "bajas" y "fijas" que supuestamente no iban aumentar a diferencia de las de la competencia, a quienes retrataban en los anuncios de televisión como bárbaros saqueadores. A pesar de eso, una cláusula del contrato de la tarjeta permitía a Capital One cambiar la tasa de interés por cualquier razón. El caso sigue pendiente y cuando se pidió a Capital One que hiciera algún comentario, su respuesta fue que consideran que han cumplido con la ley al pie de la letra.

Por ahora, la fuerza más poderosa con la que cuentan los consumidores está en sus propias manos. Melanie Mills ha presentado denuncias ante las autoridades reguladoras federales contra las tácticas del sector de las tarjetas de crédito ya que el interés de su tarjeta de crédito subió hasta el cielo. Mills dice que "como ciudadana, el único poder que tengo es no ofrecerle mi negocio a esas compañías y animar a mis amigos, familia y socios a hacer lo mismo".


Qué puede hacer?

¿Cómo ganarle la partida a las tarjetas de crédito?

Elija bien. Averigüe qué tarjetas tienen políticas que le convengan como consumidor. En la tabla de la página 13 encontrará una lista de tarjetas bancarias con tasas de interés y cargos que se encuentran muy por debajo de la mayoría. También tome en cuenta las tarjetas emitidas por cooperativas de crédito. En julio de 2005 un estudio del Woodstock Institute, un grupo sin fines de lucro enfocado en políticas de desarrollo económico, descubrió que las tarjetas emitidas por las cooperativas de crédito tienen cargos y APR de penalización mucho más bajos. Para buscar una cooperativa de crédito en la que pueda ser elegible visite la página de la Credit Union National Association, www.creditunion.coop, o llame al 1-800-358-5710.

Estudie todas las posibilidades. Revise el cuadro de información "Schumer box", nombrado en honor del Senador Charles Schumer, demócrata por Nueva York, que impulsó la ley que exige que se publiquen todas las tasas en un tamaño de letra legible para los consumidores. Ponga atención a las notificaciones que reciba de la compañía de su tarjeta, ya que si usted usa su tarjeta después de recibirlas, se puede tomar como una aceptación tácita de los nuevos términos aunque alegue que nunca vió la notificación.

Negocie mejores términos. Si el emisor de su tarjeta le sale con un cargo por pago tardío o un incremento de la tasa, pida una anulación. Cuanto mejor sea su calificación crediticia más posibilidades tendrá, dice Scott Bilker autor de "Talk Your Way Out of Credit Debt". "Incluso cuando su calificación esté por debajo del promedio, va a seguir gastando dinero y les conviene que se quede con ellos y no se vaya con la competencia". Si por ahora no puede conseguir un mejor trato, con el tiempo puede mejorar su calificación de crédito si paga a tiempo y no sube su saldo. Más adelante podrá pedir una mejor tasa.

Pague a tiempo. En cuanto le llegue su estado de cuenta, envíe por correo sus pagos o haga los arreglos necesarios para hacer sus pagos en línea con cada emisor, sugiere Curtis Arnold, fundador de CardRatings.com. "No importa que el pago sea electrónico; algunos emisores tardan de dos a tres días en registrar el pago en su cuenta, así que conviene mandar la autorización electrónica del pago por lo menos con la suficiente anticipación para que no pase después de la fecha de vencimiento y así, ir a lo seguro".

Ponga una queja. Primero, registre su queja ante su fiscal general del estado (información de contacto disponible en www.naag.org). También ponga su queja a la Oficina del Contralor de la Moneda en www.occ.gov o al 1-800-613-6743. Si la OCC no regula al emisor de la tarjeta, le ayudarán a identificar quién es la entidad reguladora.


Las 10 tarjetas de crédito más beneficiosas para el consumidor

Cardweb.com, una de las mejores fuentes de información sobre el sector de las tarjetas de crédito, analizó 10,200 ofertas de tarjetas para identificar aquellas con el menor costo en un grupo que ofrecía los mejores términos según el criterio de CR. Ninguna de las 10 tarjetas tiene una cláusula universal por incumplimiento, ciclos dobles de facturación o cargos por transferencia de saldos, lo que en conjunto podría aumentar los cargos financieros. Todas las tarjetas tienen un período de gracia de por lo menos 25 días y no cobran cargos anuales. La información está actualizada hasta el 1 de agosto de 2005. La "f" indica que la tarjeta tiene una tasa fija; la "v" indica un interés variable. Las tasas son las más bajas ofrecidas a los clientes que cubren los estándares de calificación de crédito de los emisores. La tasa "APR subsiguiente" entra en vigor al término del período promocional.

 

Tarjeta Banco emisor APR introductoria APR subsiguiente Cargo por adelanto de efectivo Cargo por pago tardío Cargo por exceder el límite Cargo por cambio de divisas Número telefónico
Platinum MasterCard Town North none v 7.99% 2% $15 $15 none 877
866-2265
Visa Platinum First Tennessee f 3.90% v 8.40 3 35 35 3% 800
234-2840
Visa Gold Pulaski f 0.00 f 8.50 none 35 29 none 800
217-7715
Visa Platinum Rewards Simmons First National none f 8.95 3 29 29 2 877
245-1234
Target Visa Target National none f 9.90 3 35 none 1 877
474-8378
Visa Platinum BB&T f 1.90 f 9.90 3 35 29 2 800
476-4228
Platinum MasterCard Franklin Templeton Bank & Trust none v 9.99 3 29 29 2 800
238-2761
Visa Platinum RBC Centura f 2.90 v 9.99 3.50 29 29 1 800
236-8872
Visa Platinum Commerce f 2.99 v 10.49 none none none 2 888
751-9000
Visa Platinum Zions none v 11.50 2 29 29 1 800
789-8800
Source: CardWeb.com.

 

 

Martes 12 de Agosto de 2008 13:29

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