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Por supuesto, la economía parece estar mejorando. La confianza del consumidor ha ido regresando y ha empezado a aumentar esta primavera. Incluso el mercado de valores ha recuperado algo de terreno.
Pero es muy pronto para respirar con alivio. Los efectos de la recesión persistirán mientras los consumidores sigan viéndose afectados en una de las restricciones crediticias más severas en años. Incluso las personas con buenos historiales encuentran que sus niveles de crédito han sido reducidos y las tasas de interés han aumentado.
El crédito costoso y difícil de obtener es más que un simple inconveniente. Tales restricciones pueden evitar que muchos consumidores compren casa o artículos costosos como autos y pueden ser una barrera para obtener tasas de seguro baratas.
“Estamos volviendo a los días en los que el crédito se otorga únicamente a aquellos que son realmente solventes”, afirma Gail Cunningham, un vocero de la Fundación Nacional de Asesoría de Crédito (National Foundation for Credit Counseling), una red sin fines de lucro. “A largo plazo, esto será favorable para los consumidores”.
Sin embargo, esto brinda poco consuelo si está tratando de explorar ahora el nuevo terreno del crédito. Todo consumidor necesita efectuar una revisión de emergencia de su crédito y empezar a trabajar para reducir la deuda, ahorrar más y mejorar su solvencia.
¿Está preparado? A continuación le presentamos lo que tiene que hacer:
Elena Chávez
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