Pánico. No hay que asustarse demasiado cuando se trata del virus H1N1 llamado también gripe porcina. El pánico sólo contribuye a aumentar el estrés que puede a su vez reducir sus defensas inmunológicas. Hasta ahora, el virus H1N1 ha sido en la mayoría de los casos una enfermedad leve aunque los síntomas de cualquier tipo de virus de influenza pueden ser muy incómodos. Ha habido hospitalizaciones y muertes debido al H1N1, como es normal cada año durante los periodos de influenza estacional. La segunda ola de H1N1 ya empezó en al sudeste de Estados Unidos y se espera que afecte a todo el país entre septiembre y abril. También se espera que los virus de influenza estacional estén activos durante esa misma temporada.
Pandemia. Desde abril de este año, el virus H1N1 se ha extendido rápidamente por todo el mundo y tiene la capacidad de infectar aproximadamente a una tercera parte de la población a nivel mundial. Si usted planea viajar en el hemisferio norte este otoño o invierno, tiene una alta probabilidad de exponerse a muchos casos de influenza H1N1. Esta primera pandemia del siglo XXI es diferente de la influenza estacional de 2 maneras importantes. Primero, es muy contagiosa. Una de cada 3 personas (33 por ciento) de la gente expuesta al virus desarrolla síntomas, comparado a los casos de influenza estacional en donde sólo una persona de cada 20 (5 por ciento) presentan síntomas. Segundo, en la influenza estacional, cerca del 90 por ciento de las hospitalizaciones y muertes ocurren en gente mayor de 65 años. Pero con el virus H1N1 los más seriamente afectados tienen menos de 50 años; y los niños, los adultos jóvenes y las mujeres embarazadas son los más vulnerables.
Prevención. La inmunización es la mejor manera de combatir el virus H1N1. La vacuna, que se espera esté disponible a partir de octubre, parece ser efectiva y segura desde las primeras pruebas. Su preparación y seguridad es muy similar a la vacuna de influenza estacional. Los grupos con más alto riesgo, incluyen los trabajadores al servicio de la salud, los menores de 3 años, los niños, los estudiantes y las mujeres embarazadas. Ellos tendrán prioridad para recibir la vacuna. Otras medidas importantes para prevenir la infección son:
Preparación. Reúnase con su familia, las personas que vivan en su casa o sus compañeros de estudio y hagan un plan de acción en caso de un posible brote. Asegúrese de que comprende los conceptos de aislamiento y los tratamientos disponibles. La mayoría de los casos son leves con dolor muscular, fiebre, garganta irritada y, ocasionalmente, malestar estomacal. En general, lo más adecuado es seguir las indicaciones normales para cualquier resfriado: descanso, tomar líquidos y aislamiento. Pero si usted tiene dificultad para respirar, dolores en el pecho o cambios en su estado mental debe ver un médico o ir a la sala de emergencia de inmediato. La mayor parte de las personas necesitarán cuidados sintomáticos pero algunos casos requerirán medicamentos antivirales como Tamiflu o Relenza que pueden erradicar el virus más rápidamente. Déjele esta decisión a un profesional médico y no tome estos medicamentos por sí mismo de forma indiscriminada.
Promoción. Aprenda cómo propiciar su salud y combata la influenza con descanso adecuado, buena nutrición, evitando el alcohol y manejando el estrés. Conozca más sobre el virus H1N1 y manténgase informado en sitios como ConsumerReportsHealth.org, CDC.org y WHO.org.
Elena Chávez
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