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La mayoría de los adultos de EE. UU. dicen que se encuentran reacios o poco convencidos acerca de vacunarse o vacunar a sus hijos contra el virus H1N1, comúnmente conocido como gripe porcina. Y más de la mitad de las personas con un alto riesgo de presentar complicaciones si contraen la gripe no se dan cuenta de que están en esa situación, según una encuesta representativa a nivel nacional de 1,502 adultos realizada por el Centro de Calificaciones de Salud de Consumer Reports (Consumer Reports Health Ratings Center) en la primera semana de septiembre.
Sólo el 34% de los estadounidenses dijeron que definitivamente planeaban vacunarse contra la gripe porcina cuando ésta se encuentre disponible, mientras que el 21% indicó que no lo haría. El 43% sostuvo que su decisión dependería de cómo marchen las cosas. Y, a pesar de que los niños se encuentran dentro de los grupos que tienen prioridad para la inmunización contra la gripe porcina, muchos padres dijeron que no están seguros sobre lo que harán cuando la vacuna se encuentre disponible. La mitad de ellos dijo estar indeciso, el 35% planeaba vacunar a sus hijos y el 14% afirmó que definitivamente no vacunaría a sus hijos.
¿Se encuentra en riesgo?
Aunque los funcionarios afirman que la vacuna contra la gripe porcina estará disponible en cantidades suficientes para cualquiera que la desee, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades la recomendaron específicamente para cerca de 160 millones de estadounidenses, incluidos los trabajadores de atención médica y de emergencias, mujeres embarazadas, personas que viven o se ocupan de niños menores de 6 meses de edad, niños y jóvenes de 6 meses a 24 años de edad y personas adultas de 25 a 65 años que presentan afecciones de salud latentes o un sistema inmunológico comprometido.
Entre las personas que se clasificaron a sí mismas de tener un alto riesgo de contraer complicaciones debido a la gripe porcina, el 60% en nuestra encuesta dijo que definitivamente se vacunaría, y el 29% sostuvo que ello dependería de las circunstancias. Sin embargo, más de la mitad (55%) de aquellos que dijeron tener problemas médicos tales como diabetes, asma o enfermedades cardíacas no notaron que sus afecciones médicas los colocaban en un riesgo más alto.
La confusión es similar a lo que hallamos en una encuesta anterior realizada a finales de agosto: Los adultos mayores eran los más preocupados por la gripe porcina, mientras que los adultos jóvenes, que se encuentran en alto riesgo de contraerla, fueron los que estaban menos preocupados.
No obstante, nuestra última encuesta arrojó que los estudiantes universitarios, de 18 a 24 años de edad, se encontraban motivados a seguir la recomendación de los Centros de Control de Enfermedades (Centers for Disease Control, CDC) de vacunarse contra la H1N1. El 40% afirmó que definitivamente lo haría, mientras que el 43% dijo que ello dependería de las circunstancias. Sólo el 17% sostuvo que definitivamente no se vacunaría, lo que parece indicar que las campañas educativas y sociales, o la preocupación de sus padres, pueden estar influyendo en ellos.
La inmunidad es más común en los mayores de 60 años
La evidencia indica que la gripe porcina la causa un nuevo virus H1N1, que guarda algunas similitudes con el virus de la gripe H1N1 que circulaba antes de 1957. Muchos adultos mayores parecen haber conservado cierta inmunidad por ya haber estado expuestos al virus, y por lo tanto tienen menos probabilidades de contraerlo. Hasta el momento se ha informado de pocos casos y aún menos muertes de adultos mayores de 64 años. Sin embargo, aquellos adultos mayores que contraigan la gripe porcina pueden presentar un riesgo mayor de síntomas graves o complicaciones.
Pero la mayoría de las personas, especialmente los adultos jóvenes y los niños, tienen poca o ninguna inmunidad al virus actual. Esto significa que se puede propagar fácilmente. Además, hasta el momento los casos han sido leves, lo que significa que por lo general los pacientes pueden tratarse ellos mismos en casa. Pero incluso un caso leve de gripe puede hacerlo sentirse miserable, ocasionando fiebre alta, molestias y dolores, tos o dolor de garganta, y algunas veces diarrea y vómito. La gripe porcina también puede causar síntomas graves en personas saludables y en aquellos con uno o más factores de riesgo.
Los patrones de conducta pueden ser difíciles de cambiar
Los resultados de la encuesta indican que las personas tienden a hacer lo que hicieron en las temporadas de gripe anteriores. El 71% de los que no se vacunaron el año pasado afirmaron que nunca se habían vacunado contra la gripe.
Muchos de los que se vacunan contra la gripe estacional todos los años indicaron que simplemente esto era parte de su rutina médica: el 80% de aquellos que se vacunaron el año pasado dijo que se vacunaba casi todos los años, y el 80% se vacunó porque esto les sirvió antes. La mayoría (83%) afirmó que se vacunó para prevenir la enfermedad, pero que ayudar a los demás también les dio una gran motivación; el 74% sostuvo que se vacunó para proteger a las personas con las que viven o trabajan.
Los proveedores de atención médica demuestran ser los mejores defensores de la vacuna puesto que el 60% de aquellos que se vacunaron indicaron que lo hicieron porque su proveedor se los recomendó. Lamentablemente, los trabajadores de atención médica y otros que trabajan con poblaciones vulnerables, como los trabajadores de atención infantil, se mostraron tan renuentes a vacunarse como la población en general.
Elena Chávez
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