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Andar en bicicleta es saludable para los niños. Pero un niño que anda en bicicleta, necesita también llevar un casco que le quede bien. En 2007, casi una cuarta parte de los ciclistas que salieron heridos en choques con vehículos de motor tenían menos de 14 años.
¿Por qué usar un casco?
Un casco puede reducir el riesgo de una lesión cerebral severa en un 85 por ciento. Entre 1990 y el 2005, la Comisión de Seguridad para Productos del Consumidor (Consumer Product Safety Commission, CPSC por sus siglas en inglés) estimó que más de 6.2 millones de niños fueron atendidos en salas de emergencia en los Estados Unidos debido a lesiones por accidentes de bicicleta a pesar de la excelente protección que brinda un casco. En realidad, solamente el 25 por ciento de los niños menores de 14 años los usan.
Entre las lesiones que los niños sufren al practicar deportes recreativos, la principal causa para acabar en las emergencias es andar en bicicleta. Un casco de bicicleta no solamente puede salvar una vida, sino prevenir o contrarrestar la gravedad de una lesión cerebral en un choque en bicicleta. Casi la mitad de los niños menores de 14 años que son hospitalizados con lesiones en una bicicleta tienen diagnósticos de lesiones cerebrales traumáticas.
Cualquier casco es mejor que no llevar nada, pero para saber más de algunos de los modelos más comunes para niños, probamos 12 cascos tradicionales y multideportivos (a veces llamados BMX), que variaban de tamaño desde los que les quedan a los bebés hasta los apropiados para adolescentes o algunos adultos. Los bebés no deberían ir en una bicicleta antes de cumplir 1 año de edad, ya sea que vayan en un carrito pegado a la bicicleta o en otro tipo de asiento. No recomendamos que un pasajero menor de un año sea transportado en ningún tipo de asiento para bicicleta. Los cascos infantiles a veces tienen menos aberturas de ventilación que los de adulto debido a que los niños más pequeños generalmente son pasajeros en vez de ciclistas y por lo mismo sudan menos. En las Calificaciones le indicamos qué cascos brindan mejor ventilación. Los precios de los cascos que probamos varían entre $18 y $50 dólares.
Todos los cascos que evaluamos alcanzaron los estándares obligatorios marcados por la Comisión de Seguridad para Productos del Consumidor en cuanto a “absorción del impacto” que imita lo que ocurre cuando la cabeza de una persona con casco se golpea contra la cuneta, una roca o el piso. También fuimos más allá del estándar y sometimos los cascos a impactos y fuerzas mayores para ver cómo se comportaban, y la mayoría de los cascos sobrepasaron el estándar y soportaron la fuerza extra aplicada. De acuerdo al estándar, evaluamos también los cascos en temperaturas extremas de calor y frío, y bajo condiciones húmedas que simulaban sudor o lluvia, lo que puede afectar cómo se comporta el casco al proteger la cabeza. Dos modelos para los niños más pequeños (1 ó 2 años) y uno para jovencito obtuvieron puntuaciones de Muy Bueno para la absorción del impacto en nuestras Calificaciones. Esos modelos también salieron bien en la facilidad de usarlos, lo que los puso a la cabeza de los mejores en nuestras pruebas, y son una Buena Compra a $30 cada uno.
También evaluamos los cascos contra el estándar de la CPSC para ver su “fortaleza del sistema de retención” (retention-system strength)—qué tanto las cintas resisten estirarse o se resbalan, y si la hebilla se rompe cuando se le aplica una fuerza repentina, como ocurre durante un accidente.
Un buen sistema de retención también permite tensar el ajuste, posicionar bien las guías de las cintas o correas, y abrocharlas de una forma cómoda. Una cinta con una longitud fija limita el lugar dónde colocar la hebilla y las guías, y puede afectar la comodidad y el ajuste idóneo. Finalmente, probamos qué tan bien resiste un casco ajustado correctamente los movimientos de adelante hacia atrás y de lado a lado para garantizar que el casco se quede en su lugar ofreciendo la mejor protección.
Todos los cascos venían con indicaciones para edad apropiada o etiquetas de tamaño que eran adecuadas, excepto el casco Hannah Montana Denim, que indicaba para “mayores de 8 años”, pero que sólo pudimos usarlo en algunos niños mayores de 8 y hasta en algunos adultos. Viene también en un tamaño más chico, pero no se confíe de las etiquetas—pruébeselo al niño para cerciorarse de que el ajuste es adecuado.
También investigamos otros atributos, como si el broche venía con protección “pinch guard” que resguarda la hebilla o broche y previene los pellizcos, o si tenía una estructura de molde (una cubierta externa de plástico que hace más fácil notar pequeñas grietas o abolladuras), qué tan fácil es usar los diferentes ajustes de las hebillas y cintas, el tipo de visor, y la garantía o programa de reemplazo por daño. También pesamos los cascos, un factor importante con los niños cuyo cuello tiende a ser más delicado para aguantar un casco pesado mucho tiempo. Un casco más ligero puede también causar menos fatiga.
Elena Chávez
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Para más información en inglés sobre productos y servicios visite: consumerreports.org