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Protección contra un accidente cerebro-vascular

Protección contra un accidente cerebro-vascular

Nuestros 12 pasos para preservar el flujo sanguíneo hacia el cerebro difieren de un modo importante de las medidas que protegen su corazón.

 

Si bien muchos factores de riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebro-vascular se superponen, existen diferencias. ConsumerReportsHealth.org le explica las circunstancias en doce pasos a seguir para protegerse de los accidentes cerebro-vasculares manifiestos y los silenciosos.


Según lo indica la investigación, a la mayoría de los estadounidenses les da más miedo sufrir un accidente cerebro-vascular que un ataque cardíaco. ¡Y vaya que tienen razón! Si bien las mejoras logradas en el tratamiento y la rehabilitación ofrecen hoy en día una mayor esperanza para las víctimas del accidente cerebro-vascular, hasta el 50 por ciento de ellos todavía siguen sufriendo discapacidades físicas o mentales sustanciales y permanentes, sólo el 10 por ciento se recupera por completo. En contraposición, el 90 por ciento de los sobrevivientes de un ataque cardíaco vuelven al trabajo y reanudan su vida normal. Y si bien los ataques cardíacos son más comunes, los accidentes cerebro-vasculares causan más mortalidad. Como resultado, el número de víctimas que mueren tanto durante como poco después de esos eventos es similar.

Aun así, la mayoría de las personas se enfoca más en la prevención de los ataques cardíacos que en la de los accidentes cerebro-vasculares. "Muchos presuponen que si toman medidas para proteger su corazón, también están haciendo todo lo posible para protegerse el cerebro", comenta el Dr. Larry B. Goldstein, autor principal de las Pautas 2006 de la American Stroke Association [Asociación Estadounidense sobre Accidentes Cerebro-vasculares] sobre la prevención de un primer accidente cerebro-vascular. Aunque es verdad que muchos los factores de riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebro-vascular se superponen, existen varias diferencias importantes.

Dos de los factores que no presagian nada bueno —las arterias del cuello tapadas y un ritmo anormal del corazón, llamado fibrilación auricular— amenazan solamente al cerebro. Tanto los médicos como los pacientes pueden pasar por alto fácilmente ambos factores. Cuando esto se detecta, a menudo el tratamiento es erróneo, en parte porque las terapias son complejas y controvertidas.

Varios factores de riesgo menos familiares o menos establecidos también se aplican sólo o principalmente al accidente cerebro-vascular, incluyendo el uso de anticonceptivos orales, las migrañas y la enfermedad de las células falciformes (Sickle-cell disease). Y algunos factores de riesgo que son claramente compartidos, tales como la presión arterial elevada y los altos niveles de colesterol, pueden afectar el riesgo de accidente cerebro-vascular y ataque cardíaco de diferentes maneras.

El hecho de conocer estas diferencias puede ayudarlo a reducir su riesgo, no sólo de los accidentes cerebro-vasculares manifiestos sino probablemente también de los insidiosos accidentes "silenciosos". Estudios recientes sugieren que los accidentes cerebro-vasculares pequeños, que pasan inadvertidos, son extremadamente comunes y pueden deteriorar en forma paulatina, el rendimiento mental y físico, desde la edad madura (alrededor de los 50 años).

Mientras la mayoría de las personas cree que el accidente cerebro-vascular es un evento obviamente catastrófico, las exploraciones cerebrales (Brain scans) han demostrado que un 10 por ciento de los estadounidenses en sus 50s y el 40 por ciento en sus 80s han sufrido un accidente cerebro-vascular silencioso, que no causa síntomas inmediatos. En contraste, sólo el 2 por ciento en los 50’s y el 15 por ciento en sus 80s han tenido un accidente cerebro-vascular manifiesto y sintomático.

Los accidentes cerebro vasculares silenciosos dañan lentamente el cerebro de maneras sutiles, detectables sólo en una resonancia magnética nuclear (MRI), y que eventualmente pueden deteriorar el desempeño físico y mental. En un estudio del 2005, los investigadores hallaron que incluso las personas en sus 40s y 50s que habían sufrido esos accidentes cerebro-vasculares tuvieron un desempeño peor en diversas pruebas cognitivas, que quienes no tenían esos antecedentes.

Centrarse en la prevención de un accidente cerebro-vascular puede ser de especial importancia para las personas con alto riesgo de sufrirlo, como los afro-americanos y las personas con importantes antecedentes familiares de estos ataques. (Para determinar su riesgo de sufrir un accidente cerebro-vascular, haga la prueba por Internet, provista por el National Heart Lung and Blood Institute [Instituto Nacional del Corazón, el Pulmón y la Sangre]).



Viernes 08 de Agosto de 2008 10:44
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