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Vacunas para los niños

Vacunas para los niños

Vacunas para los niños

La importancia de la inmunización infantil

Una de las formas más importantes de prevenir las enfermedades en sus hijos consiste en asegurarse de que reciban las vacunas recomendadas durante la infancia. A pesar de que en la actualidad, muchas enfermedades que pueden prevenirse con vacunas rara vez se presentan en los Estados Unidos, los virus y bacterias causantes de dichas enfermedades todavía existen. Las enfermedades infecciosas causadas por microbios o patógenos pueden afectar a los niños que no están protegidos por vacunas. Además, los patógenos pueden causar enfermedades serias y, a veces, consecuencias médicas a largo plazo para los niños infectados.

Las vacunas previenen muchas enfermedades infecciosas que en otra época eran comunes en este país: polio, sarampión, difteria, tos ferina, rubéola, paperas, tétanos, influenza hemofílica del tipo b (Hib, que en el pasado era la causa más común de la meningitis infantil) y muchas otras enfermedades peligrosas.

Las vacunas ayudan a prevenir las enfermedades infecciosas y salvan miles de vidas.

Cómo actúan las vacunas

Las vacunas sirven para que el cuerpo de su hijo desarrolle inmunidad (la capacidad de combatir las enfermedades). Por lo general, cuando las bacterias entran al organismo, empiezan a multiplicarse. El sistema inmunológico de su hijo reconoce estos patógenos como invasores externos y responde fabricando unas proteínas llamadas anticuerpos. Los anticuerpos ayudan a destruir las bacterias o los virus que enferman al niño. Si bien no pueden actuar con la suficiente rapidez para impedir que el niño se enferme, contribuyen a que el pequeño se cure, pues eliminan las bacterias o los virus atacantes.

Una vez que estos anticuerpos se producen en el cuerpo de su hijo, permanecen en el torrente sanguíneo durante muchos años. Estos anticuerpos lo protegen contra infecciones futuras, dado que pueden destruir las bacterias o virus antes de que estos tengan la posibilidad de enfermarlo. Los recién nacidos pueden tener inmunidad para algunas enfermedades, porque cuentan con los anticuerpos que recibieron de su madre; sin embargo, esta inmunidad dura sólo de un mes a un año, aproximadamente.

Las vacunas se fabrican a partir de las mismas bacterias o virus (o partes de ellos) que provocan la enfermedad. Por ejemplo, la vacuna contra el sarampión se fabrica a partir del virus del sarampión y la vacuna contra la influenza hemofílica del tipo B (Hib) se fabrica con partes de la bacteria Hib. Sin embargo, los patógenos presentes en las vacunas están muertos o debilitados, por lo que no pueden enfermar a su hijo. Las vacunas que contienen esas bacterias o virus atenuados (debilitados) o inactivos (muertos) normalmente se inyectan en el cuerpo de su hijo, pero en otras ocasiones, se administran oralmente (por la boca) o mediante un spray nasal. El sistema inmunológico de su hijo reacciona a la vacuna fabricando anticuerpos, del mismo modo que lo haría si se infectara con la enfermedad. Los anticuerpos permanecen en el cuerpo de su hijo, inmunizándolo, si se expone a la enfermedad natural.


La información sobre las medicaciones cambia constantemente, debido a las nuevas investigaciones y a los conocimientos que surgen del uso repetido de cada droga. La información acerca de las medicaciones a menudo depende de la interpretación y las características particulares de cada niño y su afección médica. Si bien se han tomado las medidas necesarias para garantizar la precisión de la información presentada, se advierte al lector que los autores, editores, revisores, colaboradores y casas editoriales no pueden asumir la responsabilidad de que la información contenida en este manual permanezca actualizada, ni se harán responsables por ningún error u omisión de cualquiera de las consecuencias relacionadas. Debido a que la naturaleza de la información sobre las medicaciones es estar actualizándose continuamente, las decisiones en cuanto a los medicamentos y al cuidado médico de sus hijos, deben basarse en el criterio de su médico.

Si tras leer y revisar cualquier información contenida en este capítulo o en otras fuentes, usted tiene inquietudes especiales sobre las medicaciones que recibe su hijo, converse con el pediatra antes de implementar cualquier cambio. No deje de darle la medicación al niño sin conversar antes con el médico de su hijo, el farmacéutico u otro proveedor de salud.






Preguntas de los padres


Preguntas de los padres acerca de la inmunización

¿Qué tan seguras son las vacunas?

Las vacunas son muy seguras, pero al igual que cualquier medicación pueden provocar reacciones. La amplia mayoría de las reacciones que su hijo puede presentar serán leves, como dolor en el brazo donde se aplique la inyección o algo de fiebre. Las reacciones serias son muy raras. Algunas son consecuencia de la vacuna, pero otras son demasiado raras para saber si fueron producto de la vacuna o si se habrían presentado de todas maneras. En ocasiones un niño alérgico —por ejemplo, a los huevos— puede sufrir una alergia severa a una parte de una vacuna. Si bien existe un riesgo muy pequeño (alrededor de uno en un millón) de que una vacuna desencadene una reacción alérgica, asegúrese de que el médico de su hijo esté al tanto de las alergias que el niño haya sufrido en el pasado.

Su médico analizará los riesgos con usted antes de cada vacunación para su hijo y le entregará una declaración informativa sobre las vacunas (VIS, Vaccine Information Statement), que describe los beneficios y riesgos de las mismas. También puede revisar la información sobre las precauciones y efectos secundarios de las vacunas individuales (véanse los vínculos a las vacunas que figuran a la izquierda).

Lo importante es que tener a su hijo inmunizado es, por lo general, mucho más seguro que dejarlo expuesto a las enfermedades que las vacunas pueden prevenir. En otras épocas, miles de niños morían cada año en los EE. UU. por enfermedades que podían prevenirse con vacunas. Dos de las mayores historias de éxito de las vacunas consisten en la eliminación mundial de la varicela y la erradicación de la polio en los EE. UU.

Existe mucha información incorrecta o confusa acerca de la seguridad de las vacunas, de modo que es importante que usted sepa si la fuente de información sobre las vacunas es fiable. Plantee cualquier inquietud que tenga al médico de su hijo.

¿Las vacunas siempre dan resultado?


La mayoría de las vacunaciones que los niños reciben brindan una inmunidad de entre 90 y 100%. En ocasiones, un niño no responde a ciertas vacunas, por motivos que no se comprenden totalmente. Ésta es una de las razones por las que es importante que todos los niños estén vacunados. Un niño que no responde a una vacuna tiene que depender de la inmunidad de quienes lo rodean.

¿Por qué debo vacunar a mi hijo?

Vacunar a su hijo no sólo ayuda a protegerlo de enfermedades serias, sino que también contribuye a proteger la salud de la comunidad. Algunos niños son demasiado pequeños para recibir ciertas vacunas, como la vacuna contra el sarampión, que no debe administrarse a menores de un año de edad. Otros niños no pueden ser vacunados por cuestiones médicas, como los que padecen leucemia u otro tipo de cáncer. También ayuda a conferir protección a ciertas personas que no generan una respuesta inmune adecuada a la vacuna o a quienes acaban de recibir una vacuna, por lo que su cuerpo no ha desarrollado inmunidad todavía.

¿Por qué se aplican las vacunas a una edad tan temprana?

Las enfermedades que previenen las vacunas se producen a muy corta edad. Algunas enfermedades son mucho más serias o comunes entre los bebés o niños pequeños. Por ejemplo, los que no han cumplido el año de vida son los más afectados por las enfermedades severas, tales como la meningitis bacteriana causada por la bacteria Streptococcus pneumoniae o Haemophilus influenzae tipo b. De los niños menores de 6 meses de edad que contraen tos ferina, el 72% debe ser hospitalizado, y el 84% de todas las muertes causadas por la tos ferina se produce entre niños menores de 6 meses de edad.

¿Qué debo hacer para aliviar el dolor y el temor de la vacunación?

Muchos niños les tienen miedo a las vacunaciones de rutina y a otras inyecciones, y los estudios han demostrado que existen varias estrategias muy útiles para mitigar ese temor. Según la edad del niño, muchas de estas técnicas pueden implementarse solas o en combinación: contar, escuchar música, soplar burbujas de jabón, mirar una cinta de video o leer o contar una historia pueden distraer la atención del niño de la vacuna y el dolor anticipado. La participación de los padres puede reducir su nivel de preocupación, lo cual a su vez puede mejorar la capacidad del niño para enfrentar la situación.

¿Qué sucede si se nos pasa darle una dosis de la vacuna?


Converse con el médico de su hijo sobre un plan para ponerse al día. Si las inmunizaciones están atrasadas, su hijo puede continuar la serie, independientemente del tiempo transcurrido entre las dosis. Las vacunaciones no tienen que repetirse si hay un intervalo más largo que el recomendado entre las dosis.

¿Qué son los conservantes y por qué se incorporan en las vacunas?


Aunque el ingrediente de cualquier vacuna es una forma muerta o debilitada de la bacteria o del virus contra los que se ha diseñado esta vacuna, algunas de ellas (principalmente las que vienen en viales que podrían usarse varias veces) contienen preservativos para evitar que se echen a perder. El timerosal es un conservante que contiene una muy pequeña cantidad de mercurio y que se usó durante muchas décadas en ciertas vacunas.

En los últimos años, ha habido preocupación acerca de una posible conexión entre la cantidad de timerosal administrada a los niños y algunos trastornos del desarrollo como el autismo, el trastorno del déficit de la atención e hiperactividad (ADHD, Attention Deficit/ Hyperactivity Disorder) y los retrasos en el desarrollo del habla y del lenguaje. Pero no existe evidencia suficiente producto de la investigación para respaldar esta vinculación.

Sin embargo, debido a las inquietudes acerca de la cantidad total de mercurio a la que se expondría un niño, dada la cantidad total de vacunas en el plan recomendado de vacunas infantiles, el timerosal se ha eliminado de dichos productos o se ha reducido. Algunas vacunas antigripales inactivadas todavía contienen este conservante, de modo que tal vez usted desee preguntar a su médico acerca del uso de una vacuna antigripal que no contenga timerosal.

¿Qué debe hacer si su hijo tiene una reacción?

La mayoría de los niños no tienen reacciones a las vacunas o si las tienen, normalmente son menores, reacciones locales (dolor, hinchazón o enrojecimiento en el sitio de la inyección) o un poco de fiebre. Éstas se disipan en el transcurso de uno o dos días y normalmente no requieren ningún tratamiento especial. Si su hijo presenta síntomas de una reacción alérgica (dificultades respiratorias, carraspera o sibilancia, urticaria, palidez, debilidad, taquicardia [aceleración en los latidos cardíacos] o mareos) después de recibir las vacunas o si muestra síntomas inusuales, tales como fiebre elevada o cambio de conducta, llame al médico o procúrele asistencia médica de emergencia inmediatamente.

Informe a su médico lo sucedido, la fecha y hora en que ocurrió y cuándo se administró la vacuna.

Si su hijo tuvo una reacción alérgica severa (con riesgo para la vida) a la dosis de una vacuna, es muy probable que no reciba ninguna otra dosis de esa vacuna específica. Si se cree que la causa de dicha reacción alérgica severa fue un ingrediente de la vacuna, es muy factible que no reciba ninguna otra vacuna que contenga este ingrediente específico. Converse con el médico de su hijo sobre las vacunas que se le pueden administrarle sin problemas, en caso de que el niño hubiera sufrido una reacción alérgica seria a cualquier vacuna.

Informe de las reacciones adversas

Si su hijo sufrió una reacción seria asociada con una vacuna o si usted cree que un problema médico que él tiene puede haber sido causado por una vacuna, reporte el problema. Es muy importante informar sobre cualquier problema producido después de la vacunación y que haya derivado en una hospitalización, discapacidad o la muerte. El sistema de reporte de eventos adversos por vacunas (VAERS, Vaccine Adverse Event Reporting System) recoge y revisa informes de presuntas lesiones causadas por vacunas. Por lo general, el médico completa un reporte VAERS y lo envía al programa, pero los padres también pueden hacerlo. Puede obtener más información acerca del VAERS de la línea de información gratuita, llamando al 800-822-7967, o puede visitar el sitio Web en www.vaers.hhs.gov.

El VAERS no puede demostrar que una vacuna ocasionó un problema ni brindar asesoramiento médico, pero sí aporta información importante a la Administración de Alimentos y Medicinas (FDA, Food and Drug Administration) y a los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, Centers for Disease Control and Prevention). Dichas agencias llevan un control de la seguridad de la vacuna, dado que se da a millones de niños y adultos de diversa procedencia y afecciones médicas. Si se reporta que una vacuna puede estar ocasionando un problema, el CDC y la FDA investigarán en más detalle, para asegurarse de que los beneficios de usar la vacuna sigan superando sus riesgos.

¿Debo llevar un registro de las vacunas de mi hijo?

Es importante que los padres mantengan un registro completo de todas las vacunaciones que su hijo ha recibido. Algunos médicos tienen estos registros, pero con gran frecuencia, sólo por unos pocos años. Las familias se mudan, viajan y cambian de proveedores de servicios médicos, de modo que a menudo no existe un registro médico completo proveniente de una sola fuente. Solicite a su médico un formulario de registro de vacunación. Cada vez que su hijo reciba una vacuna, pida al médico que lo actualice con la fecha y su firma.

Los padres pueden crear un archivo por computadora en línea, de las vacunas de sus hijos, utilizando los sistemas de información sobre inmunizaciones (IIS, Immunization Information Systems), también conocidos como registros de vacunación. Un IIS es de utilidad para asegurarse de que el niño reciba todas las vacunas incluidas en el plan y para mantener buenos registros que usted y el médico de su hijo puedan utilizar, aun si usted se muda. Las leyes estatales exigen que la información contenida en el IIS se mantenga confidencial. Para encontrar su IIS, visite: www.cdc.gov/vaccines/programs/iis/default.htm.

¿Qué vacunas necesita mi hijo?


Como la acción de las vacunas se optimiza cuando se aplican a determinadas edades, el CDC ha diseñado un plan. Este plan se revisa y actualiza todos los años, para determinar cuáles son las vacunas infantiles necesarias y en qué momentos deben ser administradas. El médico de su hijo se valdrá de estas recomendaciones para determinar la fecha ideal en que su hijo debe vacunarse. En ciertos casos, por ejemplo con los bebés que nacen antes de término (prematuros) o los niños con enfermedades graves, el médico de su hijo puede modificar este plan.

Viajes

Su hijo puede necesitar otras vacunas si usted va a viajar al extranjero. En caso de que planee hacerlo, asegúrese de consultar con el médico de su hijo cuando comience con los preparativos del viaje, para que estas vacunas puedan administrarse antes de su partida.

Si tiene alguna duda o inquietud acerca de las inmunizaciones para su hijo, siempre debe consultar con el pediatra. Para obtener información adicional acerca de las vacunaciones, visite el sitio web del CDC, en www.cdc.gov.

Plan de vacunación para niños de entre 0 y 6 años de edad
Este plan indica las edades recomendadas para la administración de rutina de las vacunas infantiles actualmente autorizadas para niños de entre 0 y 6 años de edad. La información se basa en las recomendaciones del 2007 del Advisory Committee on Immunization Practices [Comité Asesor sobre Prácticas en Materia de Vacunación], la American Academy of Pediatrics [Academia Estadounidense de Pediatría] y la American Academy of Family Physicians [Academia Estadounidense de Médicos de Cabecera]. Hay información adicional disponible en www.cdc.gov/nip/recs/child-schedule.htm. Como estas recomendaciones pueden cambiar o dado que pueden aparecer vacunas nuevas, siempre consulte con el médico de su hijo para obtener la información más actualizada sobre la vacunación.

 


Planes de vacunación

Departamento de Salud y Servicios Humanos Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades

Plan de vacunación recomendado para niños de entre 0 y 6 años de edad

ESTADOS UNIDOS 2007

 

Rango de edades recomendadas
Vacunación de actualización
Ciertos grupos de riesgo

 

 

Vacuna Al nacer 1 mes 2 meses 4 meses6 meses
12 meses15 meses
18 meses
19-23 meses
2-3 años
4-6 años
Contra la hepatitis B (1)Hep B Hep B Ver nota al pie 1 Hep B Serie Hep B
Contra el rotavirus   RotaRota
Rota      
Antidiftérica, antitetánica, antitosferínica
   DTaP DTaP DTaP  DTaP  DTaP
Contra el haemophilus Influenzae tipo B
   Hib Hib Hib Hib Hib
Antineumocócica (2)
   PCV PCV PCV PCV   
Contra el poliovirus inactivado
   IPV IPV IPV   IPV
Antigripal (3)
     Antigripal (anual) 
Antisarampionosa, antiparotídica, antirrubeólica
      MMR    MMR
Antivariólica
      Antivariólica    Antivariólica
Contra la hepatitis A
      Hep A (2 dosis) 
Antimeningocócica
          

1. Vacuna contra la hepatitis B (dosis de los 4 meses): cuando la vacuna contra la hepatitis B se administra como una inyección combinada con otras vacunas, puede darse una dosis a los 4 meses. Si la vacuna contra la hepatitis B se da sola, no hace falta la dosis de los 4 meses.
2. Vacuna antineumocócica: hay dos tipos de vacunas antineumocócicas disponibles: la vacuna conjugada contra el neumococo (PCV, Pneumococcal conjugate vaccine), que puede administrarse a ciertos pacientes con alto riesgo, entre los 24 y los 59 meses de edad, y la vacuna de polisacárido contra el neumococo (PPV, pneumococcal polysaccharide vaccine), que puede administrase a niños a partir de los 2 años de edad, en ciertos grupos de riesgo.
3. Vacuna antigripal: se recomiendan dos dosis de la vacuna antigripal (inyectable o como spray nasal) para niños hasta los 9 años de edad que reciban la vacuna por primera vez.

Fuente: Plan de vacunación recomendado para niños de entre 0 y 6 años de edad. Estados Unidos 2007. AAP News. 2007; 28:21.

Miércoles 04 de Noviembre de 2009 00:00

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