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Con la reforma de la asistencia médica en el escenario principal de Washington, una de las interrogantes más importantes en el debate es si los seguros de salud que actualmente tienen los usuarios van a empeorar.
¿Adivinen qué? Para comenzar, puede que a los usuarios no les agrade del todo su seguro.
Sólo el 64 por ciento de los lectores en nuestra encuesta manifestó sentirse bastante o completamente satisfecho con su plan, una respuesta poco entusiasta que representa una leve disminución en comparación del 67 por ciento en nuestro informe de 2007. En términos de los servicios que calificamos, eso ubica a la satisfacción respecto al seguro de salud por encima de la satisfacción respecto a la televisión por cable, un puesto de crítica perenne, pero por debajo de las farmacias y de los agentes de bienes raíces.
Los hallazgos del Centro Nacional de Investigaciones de Consumer Reports (Consumer Reports National Research Center) tuvieron como base las respuestas de 37,481 suscriptores que dieron a conocer sus experiencias durante el transcurso del año. Las cifras no representan la experiencia de la población en su totalidad, pero si brindan un buen punto de referencia de los dos tipos de planes de manejo de salud que utilizaron los encuestados, las organizaciones para el mantenimiento de la salud (Health Maintenance Organization, HMO por sus siglas en inglés) y las organizaciones de proveedores preferidos (Preferred Provider Organization, PPO por sus siglas en inglés). En realidad, el 84 por ciento de nuestros encuestados se encontraba en un plan basado en el empleador, que podrían conservar según la mayoría de propuestas de reforma de salud que ahora se presentan ante el Congreso.
Nuestra encuesta sugiere que, con o sin reforma, a algunos de estos planes les vendría bien un cambio. El 18 por ciento de nuestros encuestados se quejó de problemas al tratar de ver a un médico del plan en algún momento del año. Entre los usuarios de algunos planes de menor calificación, 16 por ciento se quejaron de que era difícil o imposible obtener la atención que necesitaban.
La verdadera noticia este año es que escoger un plan HMO en lugar de un plan PPO parece ser una opción más inteligente ahora. Los planes HMO han sido por lo general mejores en costos en el pasado, y eso fue lo que se reflejó en nuestra encuesta. Los que se encontraban en un plan HMO pagaban menos por primas que aquellos que se encontraban en un plan PPO ($1,466 a diferencia de $2,003) y menos gastos de bolsillo por facturas médicas. Los planes HMO tuvieron un mejor puntaje que los planes PPO en facturación y servicio al usuario por teléfono. Antes, los miembros de un HMO que se encontraban enfermos de gravedad tenían más problemas para tener acceso a la atención, pero esta vez la diferencia entre los HMO y los PPO fue mínima, en parte porque la experiencia del plan PPO empeoró. De los miembros de plan HMO que se encontraban enfermos, el 15 por ciento tuvo problemas para recibir atención a diferencia del 14 por ciento de los miembros de un PPO.
Un número ligeramente mayor de miembros de HMO informó que tenía que esperar mucho tiempo para conseguir una cita, pero era un poco más probable que los miembros de PPO pasaran mucho más tiempo poniéndose al día en la lectura en la sala de espera de su médico.
Los costos de asistencia médica continuaron disparándose para los encuestados de los dos tipos de planes. Ellos afirmaron que el costo promedio de sus gastos de bolsillo anuales para primas alcanzaba los $1,829 lo que constituye un incremento de casi $500, o 38 por ciento, a comparación de hace dos años. Ésa es sólo una fracción del costo total de la cobertura individual del seguro de salud, el monto restante generalmente lo paga el empleador.
La ventaja del precio del HMO era evidente en otras áreas: entre los miembros de PPO que manifestaron encontrarse enfermos de gravedad, el 69 por ciento pagó $1,000 ó más por sus facturas médicas; mientras que sólo el 47 por ciento de personas gravemente enfermas pero que se encontraban en un plan HMO gastó esa cantidad.
Los usuarios de PPO tuvieron más problemas con sus facturas. Un 11 por ciento sostuvo que recibió informes continuos que indicaban que no estaban obligados a pagar, a diferencia de un escaso 6 por ciento de miembros de HMO. Un 16 por ciento se quejó de que su plan demoró uno o más meses en reembolsarles las facturas que habían pagado; en cambio sólo un 5 por ciento de los miembros de HMO tuvo que esperar tanto. El 62 por ciento tuvo que llamar a un representante del plan para verificar una factura o queja, a diferencia de un 27 por ciento de los miembros de HMO.
Ocuparse de las facturas fue lo más problemático para las personas que más necesitaban el plan. En general, el 24 por ciento de las personas con plan PPO tuvo problemas de facturación, pero eso se elevó a un 33 por ciento entre las personas que se encontraban enfermas. Sólo el 11 por ciento de los miembros de HMO manifestó que ocuparse de las facturas era una tortura. Pero ese número se elevó a 14 por ciento cuando manifestaron encontrarse enfermos de gravedad.
Elena Chávez
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