Cómo se compra en estados unidos hoy en día

Consumer Reports magazine: 09-2014

Luego de siete años de economizar, los consumidores están abriendo sus billeteras otra vez. Sin embargo, la recesión cambió los hábitos de compra en este país durante mucho tiempo

shopping

En este artículo, se ve lo que los compradores tienen que decir sobre la manera en que gastan. Asimismo, lee las sorprendentes respuestas que Consumer Reports obtuvo cuando se les preguntó a las personas de todo el país sobre la nueva normalidad.

La gran recesión que se inició a fines del año 2007 convirtió al comprador estadounidense, conocido por sus hábitos de gastos ilimitados, en el estadounidense economizador. Debido a la recesión hemos estado comprando menos de todo, desde viviendas hasta cortes de cabello, usando nuestros autos hasta que se desarman y posponiendo momentos importantes en la vida como el casamiento y tener hijos.

Pero, ¿adivina qué? Luego de 7 años de reducir los gastos, los estadounidenses muestran un nuevo optimismo. Estamos listos para comprar otra vez, pero ya no somos los mismos despilfarradores que solíamos ser. Esta terrible era económica ha cambiado los hábitos de compra en todo Estados Unidos, quizás de manera permanente.

Estos fueron algunos de los descubrimientos obtenidos luego de un revelador estudio que fue realizado en junio por el Centro Nacional de Investigación de Consumer Reports. En primer lugar, queríamos determinar si los consumidores se han recuperado de la recesión. La respuesta es positiva. Nuestro estudio nacional representativo realizado a 1,006 estadounidenses muestra que ahora las personas ya están comprando casas, autos y electrodomésticos… y que incluso planean desembolsar más dinero el próximo año.

Las vacaciones, remodelaciones en el hogar, e incluso divorcios que parecían inalcanzables durante la recesión ahora están en los primeros lugares de la lista de prioridades; 7 de cada 10 personas dijeron a Consumer Reports que al fin sienten que tienen el dinero suficiente para hacer compras y tomar decisiones que han puesto en espera durante cinco años. Los jóvenes estadounidenses, entre 18 y 34 años, están especialmente ansiosos por empezar a gastar: Uno de cada 4 jóvenes dijo a CR que están listos para comprar una casa, y un tercio de ellos creen que pueden comprar un auto. Las compras ya han comenzado: 6 de cada 10 personas manifestaron a Consumer Reports que el año pasado despilfarraron mucho dinero en grandes compras, desde autos y condominios hasta refrigeradoras y televisores. Sin embargo, así como la Gran Depresión dejó huella en las generaciones estadounidenses anteriores, de la misma manera la contracción económica más reciente en este país dejó atrás a una nación más prudente. Carl Van Horn, un destacado profesor de política pública en Rutgers University y director en el Centro para el Desarrollo de la Fuerza Laboral John J. Heldrich [John J. Heldrich Center for Workforce Development], y autor del libro Working Scared (or Not at All), afirma que cerca del 75% de los estadounidenses perdieron su trabajo o tenían un familiar o amigo cercano que perdió su trabajo en los últimos años. “Las personas han estado simplemente traumatizadas”, manifiesta. “Todavía están en apuros, preocupados y ansiosos. Aunque estén trabajando, no creen que sus trabajos sean estables, temen ser despedidos y existe una sensación de inestabilidad”.

Esa mezcla de esperanza y prudencia se puede encontrar en consumidores como Terry Manies, de 47 años, de Lawrence (Kansas). En el 2009, Manies perdió su trabajo donde percibía $58,000 al año como directora del programa de becas en  la Universidad Baker. Aceptó un trabajo temporal, con una reducción salarial de $5,000, en la University of Kansas, seguido de otro trabajo con un sueldo menor y que quedaba tan lejos que solo podía regresar a su casa los fines de semana.

Hoy en día, Manies trabaja cerca de su casa, en una comunidad para jubilados, y en realidad gana un poco más de lo que ganaba en Baker. Está gastando de nuevo, y ha incrementado sus donaciones caritativas, pero como resultado de su experiencia, siempre está atenta a lo que pueda suceder. Aun así, cree que la economía está cambiando para ella y su esposo. “Pero creo que la noción de progreso ya no existe más”, afirma.

De hecho, la aflicción continúa en algunos casos. La mayoría de las personas, casi 8 de cada 10, manifestaron que aún había cosas que ellos no podían pagar: para más de un tercio de las personas, el sueño inalcanzable era una casa nueva; para otros eran unas vacaciones costosas o una televisión de pantalla plana. Pero a pesar de que la preocupación persiste, el estado de ánimo a nivel nacional es en general optimista. “Los consumidores están hablando sobre su situación financiera personal de manera más positiva en comparación al momento en que comenzó la recesión”, afirma Richard Curtin, director de The Thomson Reuters/University of Michigan Surveys of Consumers, que ha estado monitoreando el sentir de la ciudadanía durante 60 años. ¿Cuáles son las razones? “La disponibilidad de más puestos de trabajo, el aumento de los precios de la vivienda, y un Wall Street en pleno auge, ya sea que las personas posean acciones directas o mediante sus planes de pensión”.

Para comprender mejor al nuevo comprador estadounidense y cómo ha cambiado la situación, continúe leyendo.

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Estamos comprando el sueño americano otra vez

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¿Cuáles son las compras que definen más a los consumidores estadounidenses? Nuestros autos y hogares. Hoy en día, la venta de autos ha aumentado: el 46% de las personas a las que encuestamos compraron un auto nuevo o usado el año pasado o pretenden comprar uno el próximo año.

La necesidad está impulsando algunas ventas. La antigüedad de un auto promedio en la carretera es de 11.4 años, según el analista de la industria automotriz de IHS Automotive. (En un mejor año, 2007, el típico auto tenía 9.9 años de antigüedad). Las ventas bajaron en 2009, pero ahora que la economía se está recuperando, “las personas se interesan de nuevo en entregar su auto usado como parte del pago por uno nuevo o en intercambiarlo por uno de mayor valor”, afirma Steven Szakaly, economista jefe de la Asociación Nacional de Concesionarios de Automóviles.

Algunas cosas a las que nunca renunciaríamos, Sin importar cuál sea la economía

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Televisión de pago, por internet o premium: 38%

Cortes de cabello: 17%

Cigarrillos: 11%

Starbucks/Dunkin’ Donuts: 11%

Membresía del gimnasio: 10%

Manicura – Pedicura: 4%

Al amor eterno

Luego de postergarlo debido a problemas económicos, el 12%

Ahora se sienten listos para casarse y tener hijos.

Confesiones de un súper comprador rehabilitado

Ella cambió de vacaciones costosas a dar regalos hechos en casa. De qué manera la recesión cambió los hábitos de gastos de una mujer.

En marzo de 2009, Rosette Montes-Hempler fue despedida de su trabajo como administradora de páginas web en Fujitsu. Montes-Hempler, que había empezado a trabajar en Fujitsu en San José (California), pero había trabajado a distancia durante muchos años desde su casa en Las Vegas, estaba conmocionada. Ella y su esposo, Tom, habían construido la casa de sus sueños en una propiedad de medio acre. La pareja tenía una hipoteca y sus hijos practicaban deportes costosos y actividades extracurriculares. “Temíamos perder la casa”, afirmó.

En un periodo de seis meses, volvieron a contratar a Montes-Hempler, aunque con una reducción salarial de $25,000. A pesar de que su esposo ganaba alrededor de $150,000 al año, la pareja temía que ninguno de sus trabajos fuera seguro. Ellos decidieron cambiar los hábitos de gastos de toda su familia. Para empezar, ya no tomaron sus vacaciones anuales en las que viajaban todos juntos a las Islas Caimán o a México. En su lugar, viajaron por carretera para visitar a su familia que tenían en California. Los costosos regalos de cumpleaños y de navidad que los Montes-Hempler solían dar a sus familiares, iPads e incluso electrodomésticos, ahora se convirtieron en mantas y álbumes de fotos hechos en casa.

“Nuestra familia solía competir para ver quién daba los regalos más costosos”, comenta. "Ahora solo se trata de dar regalos significativos y útiles”.

En la actualidad, Montes-Hempler cree que la economía está cambiando para bien y están planeando sus primeras vacaciones familiares en el extranjero desde antes del 2009, pero no planea hacer nada más.

“He aprendido algunas lecciones duras en los últimos años”, dice Montes-Hempler. “Lecciones que voy a recordar por mucho tiempo”.

Donovan Hylton

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